“Catástrofe”, si el EI entra en la ciudad de Palmira

La Unesco llama a actuar “antes” de que el grupo ultrarradical destruya templos y edificios milenarios en Siria.
Las ruinas de Palmira son patrimonio de la Humanidad.
Las ruinas de Palmira son patrimonio de la Humanidad. (Joseph Eid/AFP)

El Cairo

Los yihadistas sunitas ultrarradicales del grupo Estado Islámico (EI) se acercaron a la ciudad de Palmira, a unos 200 km al norte de la capital siria, Damasco, amenazando a más de 60 mil habitantes y causando temor por la posible destrucción de ese sitio considerado patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.

Desde la noche del martes, los combates con el ejército sirio, encerrado por el EI, han costado la vida de más de 110 personas. Según la Organización Siria para los Derechos Humanos (OSDH), los yihadistas ejecutaron ahí a 26 civiles, “por colaborar con el régimen” del presidente Bashar Asad.

En el desierto, Palmira alberga ruinas monumentales e inestimables de lo que fue uno de los “núcleos culturales más importantes del mundo antiguo”, como afirma Mamou Abdulkarim, director de las antigüedades y de los museos de Siria.

“Es preciso que la comunidad internacional se movilize antes y no después de las destrucciones, como fue el caso hasta ahora. Si el EI entra en Palmira, eso será su destrucción, una catástrofe internacional, ya que uno puedo esconder los objetos, pero ¿cómo proteger la arquitectura antigua? Será la repetición de la barbarie y del salvajismo que se produjo en Nimrud, Hatra y Mosul”, agregó.

Controlada en 2013 por los rebeldes, Palmira fue recuperada, al cabo de violentos combates, por los soldados leales a Asad. Durante los enfrentamientos, el templo de Baal, un monumento helenístico bien conservado, sufrió algunas afectaciones a causa de los intercambios de artillería.

Para la directora general de la Unesco, Irina Bokova, la situación es crítica, aun más, porque “el sitio ya ha padecido cuatro años de conflicto, ha sufrido pillaje y representa un irremplazable tesoro para el pueblo sirio y para el mundo”.

El avance de los yihadistas hacia Palmira alerta sobre la amenaza que planea sobre el patrimonio del país. La guerra civil, que inició en marzo de 2011 —alentada por Estados Unidos y las potencias europeas— ha llevado a la destrucción del patrimonio que contribuye a la identidad del país. Es otra tragedia, aunque mínima, en relación con el número cada vez más elevado de víctimas, más de 200 mil muertos en cuatro años.

En distintas ocasiones, la Unesco ha advertido del peligro que enfrentan los sitios más emblemáticos de Siria, como los casos antiguos de la ciudad de Alepo, la más grande del país, con cerca de 4.5 millones de habitantes, los de la ciudad de Busra, el Crac de los Caballeros y las aldeas antiguas del norte del país.

También en Irak un video difundido hace un mes mostraba a hombres destruyendo a golpes de bulldozers, picos y explosivos, el sitio arqueológico de Nimrud, que data del siglo XII, el ataque a la ciudad de Hatra, del periodo romano, con 2 mil años de antigüedad, así como a un museo en Mosul.

Para Irina Bokova, se trata de “otra vuelta de tuerca en la terrorífica estrategia de limpieza cultural actualmente en curso en Irak” por parte del EI contra sunitas, chiitas y cristianos.