Cataluña pide capacidad para llamar a referendo

El parlamento regional solicita a los diputados españoles que deleguen al gobierno local la capacidad para organizar la convocatoria a las urnas en torno a la independencia catalana.
Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, ayer afuera del legislativo de Barcelona.
Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, ayer afuera del legislativo de Barcelona. (Albert Gea/Reuters)

Barcelona-Madrid

El parlamento regional catalán decidió ayer, por mayoría, pedir a Madrid que autorice al gobierno de Cataluña la celebración del referendo de autodeterminación anunciado para noviembre por Artur Mas, el presidente nacionalista de esta región del noreste ibérico.

Por 87 votos a favor, 43 en contra y tres abstenciones, los diputados del parlamento regional, con sede en Barcelona, aprobaron una proposición de ley pidiendo al Congreso de diputados español que “delegue” al gobierno regional “la capacidad de autorizar, convocar y organizar un referendo sobre el futuro político de Cataluña”.

El parlamento catalán traslada así el debate a Madrid, donde esta propuesta de ley será presentada en el Congreso de los Diputados. Allí será previsiblemente rechazada, dado que los dos principales grupos legislativos —el Partido Popular (PP), en el poder, y el Socialista Obrero Español  (PSOE)— se oponen a la organización de un referendo de independencia.

Al mismo tiempo, en Extremadura, el presidente español, Mariano Rajoy, que en diversas ocasiones ha asegurado que el referendo no se llevará a cabo porque es inconstitucional, realizó una defensa cerrada de la Carta Magna en pleno proceso soberanista catalán al afirmar que en ella caben “todos” y constituye “la mejor garantía para avanzar y alcanzar la justicia y la prosperidad”.

La votación de ayer en el parlamento catalán se quedó a un paso de lograr la mayoría absoluta debido a la abstención de los tres diputados del partido de izquierda radical CUP, favorables a la celebración del referendo, pero contrarios a pedir la autorización de Madrid.

También avivó las divergencias entre los socialistas catalanes, tres de cuyos diputados regionales rompieron la consigna de voto para decantarse a favor de esta propuesta de ley. Otro diputado socialista había renunciado la víspera a su escaño para no tener que votar contra la proposición.

El PSOE es contrario a la celebración de una consulta soberanista, pero defiende una reforma de la Constitución española que implante un modelo federal con el que dar satisfacción a las demandas catalanas de mayor autogobierno.

Orgullosa de su idioma y tradiciones, Cataluña, con 7.5 millones de habitantes, otrora motor económico de España y ahora una de sus  zonas más endeudadas, vive en los últimos años un auge del sentimiento independentista atizado por una crisis económica que acentuó las tensiones políticas.

Tras más de un año de conflicto abierto entre Madrid y Cataluña,  el presidente Mas, de la coalición conservadora CiU, anunció el 12 de diciembre un acuerdo con otras tres fuerzas catalanas, encabezadas por los republicanos izquierdistas de ERC, para organizar dicho referendo el próximo 9 de noviembre.

Éste debe consistir en una doble pregunta: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que este Estado sea independiente?”.

La titular de ERC, Marta Rovira, dijo que —tras lo aprobado— es la última oportunidad para que el gobierno central dé una salida democrática al proceso. Decidido a defender su causa en el exterior, Mas envió a fines de diciembre una carta a los líderes europeos donde aseguraba, no obstante, que se pueden encontrar soluciones legales si existe voluntad política.

Claves

De cara al mundo

-Artur Mas envió a finales de diciembre una carta a los líderes de la Unión Europea en la que aseguraba que se pueden encontrar soluciones legales si existe voluntad política.

-Los independentistas argumentaron que, sea cual sea la respuesta del Estado español, la iniciativa “carga el proceso de razones de cara a Cataluña, España y ante los ojos del resto del mundo”.

-Las últimas encuestas muestran que la mayoría de los catalanes quiere que se celebre la consulta. Los sondeos publicados difieren en el apoyo a la independencia, que se mueve, según se trate de unos u otros, entre  31 y 54.7 por ciento.