Castro vs JFK: ¿rivalidad hasta sus últimas consecuencias?

Tras el asesinato del presidente muchas miradas acusadoras se volvieron de inmediato contra Cuba, cuya política exterior había marcado de forma no muy positiva el corto mandato de Kennedy.
John F. Kennedy firma la proclamación para la prohibición del suministro de armas ofensivas en Cuba
John F. Kennedy firma la proclamación para la prohibición del suministro de armas ofensivas en Cuba (Reuters)

Washington

Cuando el 22 de noviembre de 1963 el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, murió asesinado por un francotirador en Dallas, Texas, muchas miradas acusadoras se dirigieron de inmediato hacia Cuba y a su líder Fidel Castro.

¿Por qué no? Al fin y al cabo, desde la frustrada invasión de Bahía Cochinos a la Crisis de los Misiles, Cuba había marcado, y no de forma positiva, la política exterior de la corta presidencia de Kennedy.

Acabar con el régimen castrista se llegó a convertir en una obsesión de muchos miembros de su gobierno, incluido su hermano y fiscal general Robert Kennedy. De hecho, hasta poco antes del magnicidio, Washington dio el visto bueno a numerosos planes de sabotaje en Cuba de la CIA y hasta para acabar con su joven líder.

A ello se unía la fascinación por el mundo comunista, en general, y con Cuba y Fidel, en particular, del asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, quien como se supo después, había intentado obtener en México un visado para viajar a Cuba apenas dos meses antes del magnicidio.

El rápido asesinato del propio Oswald selló por siempre la única voz que podría haber aclarado qué le llevó a perpetrar el asesinato.

Pero abrió a la par un torrente de teorías conspirativas en las que la mano de Castro siempre tuvo, pese a las muchas fehacientes negaciones del señalado, un fuerte peso que perdura incluso cuando se cumplen ahora 50 años del magnicidio más analizado de la historia reciente.

En la mañana del 22 de noviembre de 1963, Florentino Aspillaga todavía no se había convertido en el formidable espía cubano que, 24 años más tarde, acabaría desertando y convirtiéndose en una de las mayores fuentes sobre la inteligencia cubana de la CIA.

"Castro lo sabía. Sabían que Kennedy iba a ser asesinado", dijo el entonces espía cubano, Florentino Aspillaga.


En aquellos momentos solo era un joven miembro recién reclutado por la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana, encargado de seguir todas las comunicaciones de la CIA. Pero esa mañana, según contaría años más tarde al ex analista de la CIA y estudioso de Cuba y los Castro Brian Latell, una llamada lo cambió todo.

La orden: dejar de inmediato el seguimiento a la CIA y ponerse a escuchar cualquier comunicación procedente de Texas.

"Me dijeron que escuchara todas las conversaciones y que llamara a la jefatura si sucedía algo importante. Puse todos mis equipos a escuchar cualquier pequeño detalle de Texas. Me dijeron Texas", relató Aspillaga a Latell, una conversación que éste transcribió en su último libro, "Los secretos de Castro", en el que afirma que el líder cubano cuanto menos sabía de antemano del plan para asesinar a Kennedy.

Faltaban aún tres horas para el asesinato del presidente estadunidense cuando Aspillaga dice que recibió la orden. "Castro lo sabía. Sabían que Kennedy iba a ser asesinado", sostuvo.

Según Latell, a ello se une entre otros el hecho de que Oswald, al ver denegada su visa a Cuba, provocó un escándalo en la embajada cubana en México e incluso llegó a amenazar con matar a Kennedy para demostrar su fidelidad a Cuba. Fidel Castro negó públicamente haber sabido de Oswald previo al asesinato de Kennedy, pero Latell acusa al histórico líder cubano de mentir, al menos, en ese punto.

Hasta hoy día, Castro también ha negado cualquier responsabilidad en la muerte de Kennedy.

"Su muerte me dolió. Era un adversario, claro, pero sentí su desaparición. Fue como si perdiera un oponente de mérito", dijo Castro al periodista Ignacio Ramonet en su libro "Cien Horas con Fidel".

"No digo que Fidel Castro ordenara el asesinato (...) pero, ¿quería Fidel ver a Kennedy muerto? Sí. Temía a Kennedy. Y sabía que Kennedy apuntaba contra él. En la mente de Fidel, probablemente estaba actuando en defensa propia", declaró Latell al "Miami Herald" al publicar su libro, el año pasado.

Muestra de que el vínculo cubano nunca ha desaparecido de la mente de muchos son las últimas declaraciones del actual secretario de Estado, John Kerry, a la cadena NBC sobre sus "serias dudas" acerca de que Oswald actuara solo y sobre sus vínculos con Moscú y La Habana.

"Tengo serias dudas de si (los investigadores) llegaron hasta el fondo del tiempo e influencia de Cuba yRusia" sobre Oswald, declaró crípticamente Kerry, si bien se negó a especular más allá.

Otros le dan al vínculo cubano incluso una vuelta de tuerca más. Y es que, según ha trascendido en la última década de la publicación de documentos clasificados, en sus últimos meses de vida, Kennedy estaba decidido a intentar un acercamiento a Castro, en vista de la dificultad de acabar con él. Algo que no gustó ni a los exiliados cubanos ni a todos los que seguían empeñados en derrocar a Castro, recuerda el escritor Jefferson Morley, estudioso del asesinato de Kennedy y colaborador de la web sobre este tema www.jfkfacts.org. "El asesinato de Kennedy demostró ser aleccionador. En los 50 años que siguieron tras 1963, la visión de Kennedy de normalizar las relaciones entre los dos países volverían a ser, literalmente, abatida cada vez que resurgía", recordó.