ENTREVISTA | POR ALEJANDRO DOMÍNGUEZ

Cassio Luiselli Embajador

El primer embajador de México en Sudáfrica, Cassio Luiselli, describe al líder, al papá, al abuelo y al presidente que cambió la historia de África y del mundo.

El mexicano que más conoció a Mandela (LOS EDITORES RECOMIENDAN)

Cassio Luiselli en Montevideo cuando era embajador de México en Uruguay.
Cassio Luiselli en Montevideo cuando era embajador de México en Uruguay. (EFE)

Ciudad de México

Nelson Mandela jamás visitó México como presidente, pero lo conocía muy bien. Sólo vino una vez en 1991. Para él México era, junto con Brasil, el líder de América latina y, ambos, debían unir a los países del continente.

Ese fue el último consejo que le dio a México hace más de 12 años. Frente a él estaban el entonces presidente Vicente Fox, el entonces embajador de México en Sudáfrica, Mauricio de María y el primer embajador de México en ese país Cassio Luiselli, quien vio, platicó y convivió más de una vez con Nelson Mandela.

"'México es un país entrañable, sigan así, pero llévense bien con los brasileños porque ustedes, Brasil y México son los líderes de América latina', esa fue la última palabra que escuché de él", cuenta por teléfono Luiselli poco después del anuncio de la muerte de Nelson Mandela.

Luiselli llegó a Sudáfrica en 1994 a instalar la primera embajada de México en aquel país. Despachó en un Holiday Inn hasta 1998: "fue en la mejor embajada en la que he podido vivir... poco antes de que Mandela se fuera también".

Luiselli dice que el interés de Mandela por México era notorio, cuando platicaba con él no dejaba de hacerle preguntas de la historia y de lo que pasaba en aquel momento en México.

"Hablamos mucho de México, en ese momento estaba el conflicto en Chiapas, del EZLN, me preguntaba con avidez y se congratulaba de que hubiese negociaciones, que se hubiese parado la violencia. Hablamos mucho de las elecciones, de la muerte de Colosio y la llegada del presidente Zedillo. Estaba muy informado... Me acuerdo mucho que me pedía que le platicara de Zapata, de Pancho Villa, figuras que oía en su infancia, era el México que se conocía".

Luiselli cuenta que Mandela "no pudo venir a México porque el lagrimal lo tenía muy mal, la rodilla la tenía muy mal y le tenía miedo a la altura de la ciudad", pero que sin duda le hubiera encantado hacerlo.

Mandela llevaba casi un año en la Presidencia cuando tuvo un gesto de gratitud con México. Corría el año de 1995 cuando un grupo de niños mexicanos lo visitó, entre ellos Valeria, la hija del entonces embajador Luiselli. La pequeña niña (que actualmente es escritora) llevaba entre las manos un sombrero de charro, se lo puso a Mandela, él posó para la foto con todo y sombrero.

"Recuerdo que Mandela se tomó un retrato con los niños mexicanos en Pretoria, ahí estaba mi hija y le puso a Mandela un sombrero de charro y Mandela en vez de sorprenderse se moría de risa, estaba feliz", cuenta Cassio Luiselli.

Esa forma de reír como con la que Mandela recibió el sombrero de charro, era una de las cosas que el ex embajador más recuerda del líder africano.

"Él cerraba los ojos, parecía una alcancía y de pronto estallaba una sonrisa".

- La personalidad de Mandela

Para Luiselli, el ex presidente sudafricano "tenía esos detalles muy humanos, muy humildes también", pero su principal característica es que era terco.

"Si algo se puede decir de Mandela era un hombre terco, porfiado, por eso era un buen negociador, sabía que había que negociar con el enemigo, no con el amigo.

Luiselli recuerda que Mandela no era de gran apetito: "Yo creo que la cárcel cancela esos placeres. Recuerdo que comía poco, lo invitamos a cenar con los colegas latinoamericanos pero en realidad comía poco, era un hombre muy austero".

Luiselli conoció a algunos miembros de la familia de Nelson Mandela, a una hija, un hijo, su ex mujer y a su ahora viuda.

"Era una familia muy lejana porque era un abuelo maravilloso, un padre muy bueno, pero 27 años de cárcel generan muchas distancias".

- México y Sudáfrica

México y Sudáfrica establecieron relaciones cuando se anunciaron las elecciones, Mandela había sido liberado y se abrogó el apartheid por decreto.

El ex embajador de México en Sudáfrica recordó que el gobierno sudafricano escogió el modelo del IFE para armar su elección y el entonces presidente Frederick de Klerk, envió a un juez a conocer la institución mexicana.

"Como embajador podía tener el estatuto directo de observador. Pude ver blancos, negros, todos votando. Mandela arrasó, pero felizmente. Ganó más del 60% pero no tuvo la mayoría absoluta en el parlamento, por lo que tuvo que negociar para hacer las leyes y la Constitución", recuerda Luiselli.

La estancia de Luiselli en Sudáfrica le dejó recuerdos entrañables, entre ellos haber conocido al "hombre de detalles, con sentido de liderazgo y de cohesión nacional increíble".

Para Luiselli, Mandela igual que Gandhi no dejan una gran teoría, sino más bien un testimonio de vida, de forma de ser y líderes así ocurren cada 100 años, por lo que "va a ser un líder imprescindible en la historia sudafricana y africana, Mandela va a dejar una huella muy profunda".