Campaña electoral, factor de división en Irak: ONU

Al menos catorce personas murieron hoy en un atentado suicida ante un centro de reclutamiento del ejército en Riyadh, en la provincia de Kirkuk, donde conviven varios grupos religiosos.
El líder chiita iraquí Moqtada Sadr, que abandonó la política en febrero, llamó hoy en Najaf a los iraquíes a votar en los próximos comicios
El líder chiita iraquí Moqtada Sadr, que abandonó la política en febrero, llamó hoy en Najaf a los iraquíes a votar en los próximos comicios (AFP)

Bagdad

La campaña de las elecciones legislativas en Irak es un nuevo factor de división porque los partidos apelan a las etnias y las tribus de sus electores en vez de explicar sus programas, advirtió Nickolay Mladenov, el enviado especial de la ONU en el país en una entrevista con la AFP. "La campaña será un gran factor de división", dijo Mladenov el martes en su despacho de la Zona Verde, el barrio más protegido de Bagdad donde también se encuentran las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

"Me gustaría que la campaña tratara de las cuestiones de fondo y sobre cómo Irak puede solucionar sus problemas, pero hasta ahora sólo hay ataques personales", lamentó el diplomático. Las elecciones legislativas del 30 de abril se celebrarán en un país sumido en la mayor ola de violencia desde 2008. Los ataques, que ocurren casi a diario, han dejado más de 2,200 muertos desde enero.

Según el último balance de la ONU, publicado el martes, 592 personas murieron en marzo. Este balance no incluye sin embargo los muertos en la provincia de Al Anbar, donde hay duros enfrentamientos desde que los insurgentes tomaron en enero la ciudad de Faluya.

El primer ministro chiita Nuri al Maliki aspira a un tercer mandato en estas elecciones en las que 9,040 candidatos se presentan para ocupar los 328 escaños del parlamento. Mladenov cree que es urgente aprobar antes de las elecciones un nuevo presupuesto, bloqueado desde hace varias semanas en el parlamento por el conflicto entre Bagdad y la república autónoma del Kurdistán (norte).

El corazón del problema es el petróleo, que los kurdos quieren exportar directamente sin pasar por el gobierno central de Bagdad. "Quedan aproximadamente dos semanas" para que el parlamento adopte el presupuesto, según Mladenov. "Estamos trabajando intensamente para buscar un compromiso que permita al parlamento adoptar un presupuesto antes de las elecciones o justo después", según el diplomático de la ONU.

Mientras tanto la situación "es mala para los negocios y pone en entredicho algunos proyectos" en curso, aseguró. Además de la cuestión energética, el Kurdistán y el gobierno central están enfrentados porque la región tiene una autonomía importante, con sus propias fuerzas de seguridad, su propio gobierno y una bandera propia.

Hoy, segundo día de la campaña electoral, un kamikaze provocó la muerte de catorce personas ante un centro de reclutamiento del ejército en Riyadh, en la provincia de Kirkuk (norte), donde conviven varios grupos religiosos. Asimismo, al menos diez personas murieron y otras 17 resultaron heridas en distintos ataques registrados en la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, informaron a Efe fuentes médicas y de seguridad.

Según una fuente del hospital de la localidad de Faluya, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, tres personas fallecieron y siete sufrieron heridas por los bombardeos del Ejército contra distintos barrios. Las tropas gubernamentales combaten desde inicios de año contra grupos extremistas en Al Anbar, provincia donde la mayoría sunita se queja de discriminación por parte del gobierno del chiita Nuri al Maliki.

Por otra parte, un artefacto explosivo estalló al paso de una patrulla militar en la zona de Zaidan, al oeste de la capital, lo que causó la muerte de dos soldados y heridas a otras siete personas. Además, dos miembros de las milicias sunitas progubernamentales Consejos de Salvación perdieron la vida y otros tres fueron heridos por la explosión de una bomba contra el vehículo en el que se trasladaban en Zaidan.

Las fuentes precisaron que tres hombres armados, que se cree que pertenecían al Estado Islámico de Irak y de Levante, murieron por bombardeos aéreos en la zona de Nuaimiya, al sur de la ciudad de Faluya. Irak sufre un repunte de la violencia confesional y de los atentados terroristas, que causaron en 2013 la muerte de 8,868 personas, de las que 7,818 eran civiles, según cifras difundidas por la ONU.