Cameron y el referendo para salir de la Unión Europea

Es un hecho que, antes de que finalice 2017, los británicos podrán decidir si quieren permanecer en la comunidad
La amplia victoria de David Cameron refuerza su iniciativa.
La amplia victoria de David Cameron refuerza su iniciativa. (Matt Dunham/ AFP)

Londres

Nunca como ahora, tras los resultados de las legislativas del 7 de mayo en Gran Bretaña, había estado tan abierta la vía a un referendo sobre la salida de la Unión Europea (UE). Las urnas les dieron una amplia y clara victoria a los conservadores del primer ministro David Cameron, con 331 asientos sobre 650 en el Parlamento, lo que le permitirá gobernar en solitario.

Y el escenario del Brexit (British exit o salida de la UE) va a perturbar las relaciones entre Londres y Bruselas, sede de la mancomunidad: mientras que Cameron promete "dar la palabra al pueblo" al organizar esta consulta de aquí a finales de 2017, el derrotado líder laborista Ed Miliband considera esta perspectiva como "desastrosa" para el empleo y la economía. Pero los electores marcaron las papeletas, y su opción deja a Cameron las manos absolutamente libres para llevar a cabo su proyecto.

La derrota de los LibDems (liberal- demócratas, ocho bancas en lugar de 57) y la dimisión inmediata del viceprimer ministro, Nick Clegg, de la presidencia del partido, quitan el principal obstáculo que habría representado la presión de los aliados abiertamente europeos. De hecho, Clegg se mostró muy conciliador, rechazando poner el tema del referendo en la lista de las "líneas rojas". Su eventual reemplazante al frente de los LibDems podría ser más intransigente, pero, con ocho diputados, su peso corre el riesgo de ser muy débil.

Desde el punto de vista de Bruselas, se trata sin duda de uno de los peores escenarios posibles. Incluso si los conservadores no llegaran a necesitar para gobernar al Partido para la Independencia de Reino Unido (UKIP, antieuropeo y xenófobo), este último —que solo ganó un asiento en Westminster— logró colocarse como la tercera fuerza de Reino Unido en número de votos. Y también su jefe emblemático, Nigel Farage, reclamó durante la campaña la realización de una consulta antes de fin de año.

Tan pronto como quede formado el nuevo gobierno, la preparación del referendo corre el riesgo de llevarse a cabo casi sin transición tras la campaña de las legislativas, y de ocupar lo esencial del debate público y de la energía de los responsables políticos.

Cameron indicó que él hará campaña para mantener a Reino Unido dentro de la UE, si obtiene de Bruselas los cambios que exige, en particular en material de control de la inmigración intraeuropea
y de la protección de los intereses de la City.

Pero nada dice que sus reclamos sean satisfechos. Alemania y Francia, que también tendrán campañas electorales en 2017, han hecho saber con toda claridad que no es cuestión de aceptar las modificaciones en los tratados a las cuales inducen las exigencias británicas. Aunque, sin duda, la victoria mucho más clara de lo esperado de Cameron le va a dar una ventaja de peso tanto en el plano nacional como europeo.

Pero la hipótesis según la cual con el impulso del voto conservador del jueves los británicos continuarán su deslizamiento hacia el Brexit no se pueda excluir. Al respecto, los sondeos dan una ligera ventaja al mantenimiento en la UE, pero se muestran muy volátiles.