CPI anuncia "examen preliminar" de crímenes en Rep. Centroafricana

La extrema violencia entre cristianos y musulmanes ha obligado en los últimos días a miles de personas a desplazarse, 400 mil sólo en Bangui, la capital del país.
Una camioneta con musulmanes, en la caravana que abandonó hoy Bangui debido a las luchas religiosas en la capital
Una camioneta con musulmanes, en la caravana que abandonó hoy Bangui debido a las luchas religiosas en la capital (AFP)

La Haya, Bangui

La Corte Penal Internacional (CPI) anunció hoy la apertura de un "examen preliminar", previo a una investigación, sobre los "graves" crímenes cometidos en República Centroafricana, país devastado por la violencia y las matanzas religiosas. "Mi oficina tiene conocimiento de numerosos informes que relatan acciones de una extrema brutalidad, cometidos por diversos grupos, así como de la comisión de graves crímenes que pueden ser competencia de la CPI", declaró la procuradora de esta Corte, Fatou Bensouda, de Gambia.

"Por ello he decido iniciar un examen preliminar" asegura Bensouda, citada en un comunicado. La extrema violencia entre cristianos y musulmanes ha obligado en los últimos días a miles de personas a desplazarse, 400 mil sólo en Bangui, la capital del país.

De otra parte, un hombre murió hoy en Bangui linchado por una muchedumbre tras caer de un convoy de vehículos de civiles musulmanes, quienes abandonan desde hace meses el país acosados por los milicianos anti balaka, de confesión cristiana. La larga columna de camiones y taxis se dirigía a la salida norte de la capital centroafricana, bajo los insultos de los habitantes que explicaron a la AFP que uno de los viajeros encaramado a un camión fue linchado tras caerse del vehículo.

El cuerpo desmembrado de la víctima yacía aún al borde de la carretera a finales de la mañana. Milicianos cristianos anti balaka atacaron también otro camión. Los disparos de advertencia de la fuerza africana Misca, presente en la carretera, dispersaron a los atacantes. Este linchamiento se produce dos días después de que militares mataran a un hombre acusado de ser un soldado de la ex rebelión Seleka, al término de una ceremonia oficial donde la presidenta, Catherine Samba Panza, conmemoraba la nueva movilización del ejército nacional.

Los medios de comunicación se hicieron eco de este linchamiento, que provocó la petición de "sanciones ejemplares" por parte de Naciones Unidas y Francia. El ministro centroafricano de Defensa, el general Thomas Théophile Timangoa, anunció ante el Consejo Nacional de Transición (parlamento provisional) la apertura de una investigación. Los musulmanes, tanto extranjeros como centroafricanos, abandonan desde hace meses el país sometidos al acoso, pillaje y linchamiento diario por parte de la población de mayoría cristiana.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reveló hoy que unas nueve mil personas de diferentes nacionalidades y en su mayoría musulmanes abandonaron el país en dirección a Camerún en los últimos diez días. Desde el estallido de la crisis, la ciudad camerunesa de Kentzou (este) acoge a unos 20 mil refugiados, en especial, mujeres y niños, de distintas nacionalidades: centroafricanos, chadianos, cameruneses, nigerianos y malienses.

Unos 1,500 refugiados más han llegado a la República Democrática del Congo desde el sábado pasado, indicó ACNUR. El número de refugiados en la región, a partir de diciembre de 2012, es de 246 mil personas. El exilio de los musulmanes se aceleró desde que los combatientes de la ex rebelión Seleka, de mayoría musulmana, se vieran obligados al acantonamiento o a partir, lo que acentuó las represalias contra los civiles de esta confesión.

Un parte de la población asimila los musulmanes a los ex rebeldes Seleka, que durante meses cometieron abusos contra los cristianos. Otros grupos de musulmanes huyen también de los ataques en otras ciudades del país para refugiarse en el aeropuerto de Bangui, donde más de cuatro mil personas, en su mayoría centroafricanas, esperan abandonar el país en las próximas semanas. La mayoría de los refugiados en la base llegaron el miércoles desde el noroeste del país en un convoy escoltado por militares chadianos. Una semana antes únicamente había cientos de personas, musulmanes de países vecinos.

"La gran mayoría de personas presentes actualmente aquí son centroafricanos", explicó a la AFP el jefe de la oficina de migraciones internacionales, Jan de Wilde. "El centro de tránsito se transforma en un centro de desplazados", añadió. Sin embargo, los centroafricanos no son evacuados ni por esta oficina ni por los chadianos, señaló De Wilde, quien precisó que únicamente se evacua a los extranjeros.

Djouma Jacob vive en el campo desde hace seis días. Este ex chófer de una empresa francesa, de 54 años, espera con los ocho miembros de su familia una autorización para irse a Chad. "Antes vivíamos en el PK5 (un barrio musulmán de Bangui), pero ya no podíamos más. Incendiaron mi casa, saquearon mis pertenencias. Ya no teníamos nada", declaró el hombre. Antes de llegar al aeropuerto, se refugiaron durante cinco semanas en la gran mezquita de Bangui.

"¡Si es necesario, iremos a pié!" a Chad, sentenció Jacob. Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció hoy "la extrema violencia" que sacude la República Centroafricana "desde hace un año" y que ha alcanzado "niveles intolerables y sin precedentes". En enero, MSF atendió a unos 1,650 heridos, "víctimas de la violencia y pertenecientes a las dos comunidades", cristianos y musulmanes, informó en un comunicado la organización.