Búsqueda de avión malasio sigue "nuevas pistas fiables"

La Autoridad Australiana de Seguridad Marítima (AMSA, por sus siglas en inglés) anunció que un avión Orión de la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda ha fotografiado objetos en la nueva zona de ...
El comandante de la nave HMAS Success, Chris Straughan, observa el mar mientras el barco continúa su misión en el océano Índico
El comandante de la nave HMAS Success, Chris Straughan, observa el mar mientras el barco continúa su misión en el océano Índico (AFP)

Kuala Lumpur

Los equipos de reconocimiento cambiaron hoy el área de búsqueda del avión malasio desaparecido con 239 personas a bordo en aguas del océano Índico, tras conocerse "nuevas pistas fiables" sobre su posible paradero. La Autoridad Australiana de Seguridad Marítima (AMSA, por sus siglas en inglés) anunció antes de concluir la búsqueda aérea en esta jornada, la vigésimo primera, que un avión Orión de la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda ha fotografiado objetos en la nueva zona.

AMSA indicó que solo podrán saber si pertenecen al Boeing de Malaysia Airlines desaparecido cuando un barco los recoja, lo que sucederá mañana. Un equipo internacional que llegó a contar con la participación de 26 naciones busca desde hace tres semanas a este avión malasio y a las 239 personas que viajan a bordo. La búsqueda ha cambiado varias veces de localización desde los primeros días que se registró el Golfo de Tailandia hasta llegar a esta nueva zona en el sur del Índico.

El ministro de Defensa e interino de Transportes de Malasia, Hishamudin Husein, señaló hoy en conferencia de prensa en Sepang, a unos 50 kilómetros de Kuala Lumpur, que el cambio no proviene de nuevos hallazgos sino de un análisis más detallado de los datos de satélite de Inmarsat. Los especialistas han determinado que el Boeing 777-200ER voló más deprisa de los calculado en un principio y, por consiguiente, consumió combustible más rápidamente y se quedó sin carburante antes.

"Este proceso de reexaminar los datos es normal en una operación de búsqueda como ésta y que con cada paso que damos estamos más cerca de entender la trayectoria de vuelo del MH370", afirmó Hishamudin. La nueva demarcación se encuentra a unos 1,100 kilómetros al noreste del área que se rastreó el jueves antes de que el mal tiempo obligase a cancelar las operaciones. Hishamudin señaló que la nueva zona de 319 mil kilómetros cuadrados ofrece unas condiciones climatológicas y marinas mejores que la anterior, aunque sigue presentando dificultades.

Este territorio ha dejado de pertenecer a los vendavales de la latitud 40 conocida como los Rugientes Cuarenta y cuenta con una profundidad marina menor, de unos dos mil a cuatro mil metros. Otra ventaja es que el área está a 1,850 kilómetros al oeste de Perth, mientras que la anterior distaba de esta ciudad australiana unos 2,500 kilómetros. La proximidad permitirá a los aviones dedicar más horas al reconocimiento. Hishamudin manifestó que el cambio tampoco descarta los objetos fotografiados en el Índico por satélites de China, Francia, Tailandia o Japón y cuya procedencia todavía no se ha comprobado.

"El gran número de objetos y la dificultad en su identificación muestra lo compleja que es esta investigación", precisó el ministro. Un satélite japonés fotografió una decena de objetos flotantes a unos 2,500 kilómetros al suroeste de la costa australiana el 25 de marzo, según se supo hoy, mientras que satélites de Francia y Tailandia captaron días antes 122 y 300 objetos, respectivamente, todos ellos al suroeste de Perth. El equipo técnico que analiza lo datos de los satélites está formado entre otros por expertos de Inmarsat, Air Accidents Investigation Branch del Reino Unido, China, Estados Unidos, Malasia, Boeing y Rolls-Royce.

Las cajas negras del avión tienen baterías para 30 días, pero Hishamudin prometió que la búsqueda continuará más allá de ese plazo si es necesario. Estados Unidos ha facilitado una máquina que detecta las cajas negras. El vuelo MH370 despegó de Kuala Lumpur con 239 personas ocupantes rumbo a Pekín en la madrugada del 8 de marzo y desapareció de los radares civiles de Malasia unos 50 minutos después de despegar.

Embarcaron 153 chinos, 50 malasios (12 formaban la tripulación), siete indonesios, seis australianos, cinco indios, cuatro franceses, tres estadunidenses, dos neozelandeses, dos ucranianos, dos canadienses, un ruso, un holandés, un taiwanés y dos iraníes que utilizaron pasaportes robados a un italiano y un austríaco. El examen de los datos de radar y satélite llevó a los expertos a concluir que el Boeing dio la vuelta y acabó en el sur del Índico, en un lugar lejano de tierra y que no ofrece esperanzas de supervivientes.

De otra parte, expertos chinos citados hoy por el diario South China Morning Post señalaron que la búsqueda de los restos del avión Boeing 777-200 de Malaysia Airlines podría superar los 200 millones de dólares anuales y ser la más cara de la historia de la aviación. "Si la búsqueda se prolonga largo tiempo, 200 millones de dólares cada año es lo mínimo para poder mantener el esfuerzo multinacional", destacó uno de los expertos, el oceanógrafo Zhao Chaofang.

Francia y Brasil invirtieron 40 millones de dólares en los dos años que se tardó en recuperar las cajas negras del avión de Air France que cayó al océano Atlántico en 2009. En ese accidente, en el que no hubo supervivientes, sólo se encontraron 50 de los 228 cuerpos de las víctimas. Otro experto de la Aviación Civil de China citado hoy por el diario hongkonés subrayó que el coste de la búsqueda excederá "por mucho" la del avión de Air France.

El Gobierno de Malasia ha declinado en las semanas de búsqueda hablar de cómo debe repartirse el coste entre los cerca de 30 países que participan en las labores de rastreo del Índico en busca de restos, y defiende que por ahora la principal preocupación no ha de ser el dinero sino hallar el avión desaparecido. China, país del que procedían dos tercios de las personas que viajaban en el avión (154), es también la nación que más barcos ha destinado por el momento a la búsqueda, con una decena de navíos militares y de investigación científica en aguas del Índico.

Además, es uno de los países que ha redirigido sus satélites para ayudar en la búsqueda de restos, una medida que según los expertos consultados por South China Morning Post supone gastos económicos tan importantes como los derivados del envío de aviones y barcos a las zonas donde se cree que pudo estrellarse el avión de Malaysia Airlines.