Buscan reubicar a sobrevivientes de trágico alud en Guatemala

El saldo de víctimas mortales asciende ya a 161 y el número de desaparecidos en la tragedia de El Cambray II es de unos 300, mientras crecen las críticas por la ubicación de las viviendas.
El colegio Margaritas despidió hoy a niños víctimas del deslave en la aldea de El Cambray II, en Santa Catarina Pinula, Guatemala
El colegio Margaritas despidió hoy a niños víctimas del deslave en la aldea de El Cambray II, en Santa Catarina Pinula, Guatemala (EFE)

Santa Catarina Pinula

Autoridades guatemaltecas comenzaron a estudiar este lunes la reubicación de sobrevivientes del trágico alud de la semana pasada, que ha dejado al menos 161 muertos en una empobrecida localidad de Santa Catarina Pinula, prácticamente sepultada por el deslave y donde los socorristas aún buscan a 300 desaparecidos.

El secretario ejecutivo de la estatal Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred), Alejandro Maldonado, dijo que varias instituciones del Estado comenzaron a trabajar para evacuar totalmente a las personas que se resisten a abandonar el lugar del desastre.

La noche del jueves, un dantesco deslave de tierra arrasó con unas 125 viviendas en la aldea Cambray II, en el municipio de Santa Catarina Pinula, 15 km al este de la capital. El saldo hasta el momento es de 161 muertos y 300 desaparecidos.

Un balance anterior dado la noche del domingo indicaba que los cuerpos de rescate habían recuperado 131 cadáveres. "Se está haciendo un censo para registrar a las familias que serán beneficiadas con el traslado a un lugar seguro", afirmó Maldonado en rueda de prensa. Los socorristas tienen previsto continnuar el martes la búsqueda de víctimas entre los escombros del desastre.

Una zona de riesgos

La aldea Cambray II, rodeada de grandes peñascos arenosos no aptos para construir, comenzó a ampliarse en los últimos años por personas de escasos recursos provenientes principalmente del altiplano occidental, donde se concentran los indígenas mayas del país centroamericano.

"En el lugar había casas formales construidas con cemento, pero también de lámina (de zinc) y madera. La mayoría provenían del interior del país, como el altiplano", dijo a la AFP Julio Sánchez, del cuerpo de Bomberos Voluntarios y vocero del puesto de comando en el lugar de la tragedia.

De acuerdo con el socorrista, el área no era apta para la agricultura y por ello sus habitantes se dedicaban al trabajo doméstico, transporte en camionetas, venta de tortillas o atendían locales en centros comerciales. "Ellos tenían trabajos populares y eran de escasos recursos", por ello se instalaron en un lugar de alto riesgo, puntualizó.

Es el caso de Samuel Morales, quien sobrevivió a la tragedia porque cubría el turno de la noche en la farmacia donde trabaja, pero no ha podido localizar a su esposa y tres hijos. Su hermana Julia, quien vive en la capital narró a periodistas que en varias ocasiones le pidió a Samuel que dejara el lugar. "El cerro, el cerro, salga de aquí por favor, por su familia", contó Julia que le decía a su hermano Samuel.

Sitio inhabitable

Maldonado recordó que la zona ya había sido declarada de alto riesgo por las autoridades de protección civil, por estar asentada entre altas laderas y cercana a un río.

En noviembre y diciembre pasados, la Conred emitió unas recomendaciones a la municipalidad en las que advertía que debía impedir "el desarrollo, incremento y ampliación de viviendas o infraestructuras" en el lugar por la socavación y erosión de la tierra, así como el paso de un río por el lugar.

"Es importante acotar la magnitud del problema que tenemos, esto que se dio aquí en Cambray es simplemente un caso trágico de muchos potenciales que podemos tener en el área metropolitana", advirtió, en alusión a que miles de personas en condiciones precarias viven en cerros y cuencas de la ciudad.

Para garantizar que personas de escasos recursos no vuelvan a asentarse en el lugar, Maldonado dijo que se emitió un acuerdo gubernamental que declara al sector de alto riesgo. "Por ley está prohibida la inversión pública y privada en el lugar, por lo que no podríamos legalmente realizar la reconstrucción de ese sector ni rehabilitar servicios como agua potable, drenajes y energía eléctrica", insistió.

"Eso (el acuerdo) hace obligatorio el traslado de las familias que pudieran quedar en las viviendas que aún están", afirmó. Este lunes, el gobierno guatemalteco decretó tres días de duelo nacional por la tragedia.

Aunque ya se superó el periodo de 72 horas vitales para recuperar sobrevivientes, la operación de rescate continuará, salvo que lo impidan las lluvias, el aumento del cauce del río que pasa por el lugar u otras condiciones adversas en el lugar.

En el sitio del siniestro, los fuertes olores por los cuerpos en descomposición obligaron a los socorristas a utilizar mascarillas para evitar también la propagación de enfermedades.

En tanto, una mujer que se lamentaba haber perdido a toda su familia en el siniestro intentó suicidarse este día lanzándose de un puente en la capital guatemalteca, informó el vocero de la Policía Municipal de Tránsito (PMT), Amílcar Montejo.

En la comunidad de El Cambray II desde el sábado se intensificaron los servicios funerarios y exequias a las víctimas. Familias completas son inhumadas en el cementerio local, aunque otros fallecidos han sido trasladados a otras zonas del país, de donde eran originarios.

El suceso también ha servido para constatar la migración del campo a la ciudad que obliga a muchas familias a buscar un lugar para vivir en las márgenes de la metrópoli debido a su pobreza.

El presidente Alejandro Maldonado ordenó proseguir con la búsqueda, pese a que la noche del domingo se cumplieron las 72 horas durante las cuales se considera posible hallar supervivientes, según los protocolos internacionales. La noche del pasado jueves un cerro se partió en dos y el alud arrasó con al menos 125 viviendas.

El arzobispo de Guatemala, monseñor Julio Vian, expertos y ambientalistas han levantado su voz ante la tragedia, responsabilizando a autoridades municipales por permitir licencias de construcción de casas o no atenuar los riesgos en áreas bajo amenaza de desastres.

El suceso también provocó reacciones de solidaridad internacional. Desde ayer domingo, el papa Francisco ofreció una oración por las víctimas de Guatemala. También el presidente de Bolivia, Evo Morales, manifestó sus condolencias y envió un mensaje de solidaridad.

Este lunes, el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó a Guatemala su "más profundo sentimiento de solidaridad" y también su "cooperación irrestricta" para afrontar la crisis provocada por el devastador alud.

De acuerdo con una nota difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Maduro dijo que pone a disposición del "hermano pueblo y Gobierno de Guatemala en lo que requiera y solicite ante esta difícil situación".

En las labores de búsqueda y rescate de víctimas en la aldea El Cambray II participa una delegación del gobierno de México, que representa la primera asistencia internacional en el desastre.

El comandante de la operación de búsqueda de cuerpos, el médico Sergio Cabañas, dijo que Guatemala cuenta con lo necesario y solicitará ayuda en el momento en que la dificultad rebase sus capacidades. Cuba, El Salvador y Estados Unidos ofrecieron cooperar con equipos especializados.