Bruselas, paralizada ante el temor de un atentado

Todas las líneas del Metro, museos, salas de conciertos, cines, comercios, bares y restaurantes cierran ante la “amenaza inminente” de un ataque del EI.
La capital de Bélgica amaneció ayer con extremas medidas de seguridad.
La capital de Bélgica amaneció ayer con extremas medidas de seguridad. (Stephanie Lococq/EFE)

Bruselas

Las autoridades de Bélgica cerraron ayer el Metro de Bruselas y emplazaron numerosos policías y soldados armados en las calles ante lo que describieron como una amenaza similar a los atentados cometidos en París, el pasado 13 de noviembre, que dejaron 130 muertos.

La medida (de nivel cuatro) ante una “amenaza inminente” fue adoptada “con base a información bastante precisa sobre el peligro de que ocurra un ataque como los sucedidos” en la capital francesa, reconoció el primer ministro belga, Charles Michel.

En el aviso recibido por las autoridades belgas se dejaba entrever que en los ataques participarían “varios individuos con armas y explosivos en diversas acciones, quizá incluso en distintos lugares al mismo tiempo”, agregó el premier.

El nivel máximo 4 abarca toda la región de Bruselas, así como Vilvorde, un municipio en Flandes de donde proceden varios jóvenes que se han radicalizado. El resto del país continúa en alerta tres.

Comercios, museos, cines, salas de conciertos, centros deportivos y otros lugares muy frecuentados los fines de semana cerraron su puertas o no llegaron siquiera a abrirlas, y la circulación de todas las líneas de Metro fue cancelada.

La alcaldía de Bruselas centro recomendó además a las cafeterías y a los restaurantes que cerraran sus puertas como medida de precaución.

La recomendación afecta a los establecimientos del barrio de Saint-Géry, de la Bolsa y de Plattesteen, según dijo un portavoz del alcalde al periódico de la capital belga Tijd.

Pero anoche predominaba una relativa calma en el centro de la ciudad a una hora en la que usualmente están llenos de clientes los restaurantes y bares.

En la plaza central de Bruselas, la Grand Place, los turistas se tomaban selfies mientras un camión militar verde repleto de soldados se estacionaba cerca de un árbol navideño iluminado.

Algunos restaurantes y bares cerraron sus puertas, mientras que otros permanecieron abiertos, sin hacer caso a la recomendación del alcalde de que no operaran en la noche.

La decisión de elevar la alerta de peligro al máximo nivel en la capital belga se da en el contexto de la intensa búsqueda que realiza la policía del país de al menos dos hombres, de los que uno puede estar armado con explosivos, informó el diario local Le Soir.

Además, a lo largo del día las fuerzas especiales de la policía federal detuvieron a cuatro personas en el barrio histórico del Grand Sablon de Bruselas, después de que se detectara un vehículo sospechoso.

Washington exhortó a los estadunidenses que residen en Bélgica “a que se refugien en donde estén y permanezcan en sus casas”.

En tanto, el Comando de Estados Unidos para Europa emitió una restricción de viajes de su personal militar a Bruselas durante 72 horas. Esta ciudad, con más de un millón de habitantes, es sede de la Unión Europea (UE) y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), y muchas corporaciones multinacionales tienen ahí oficinas.

Varios de los atacantes de París vivieron en Bruselas, entre ellos Abdelhamid Abaaud, señalado como el autor intelectual de los atentados y muerto el miércoles en un enfrentamiento con la policía francesa.

Salah Abdeslam, otro de los implicados, está prófugo y se sabe que cruzó a Bélgica la mañana del sábado 14 de noviembre.

Carine Couquelet, la abogada de un hombre que regresó a Bélgica en un vehículo con Abdeslam, dijo en entrevista difundida ayer que su cliente señaló que el extremista estaba muy nervioso y quizá llevaba puesto un chaleco con explosivos para suicidarse.

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Sigue bombardeo ruso en Siria

Los bombardeos de las aviaciones rusa y siria contra posiciones del Estado Islámico (EI) dejaron decenas de muertos, informó una ONG.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los bombardeos en la provincia de Deir Ezor prosiguieron ayer, después de sufrir el viernes los “más violentos” ataques registrados en esa región del este de Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011.

Moscú, aliada del gobierno sirio, intensificó su ofensiva después de que el presidente Vladímir Putin prometiera responder al atentado contra un avión ruso en el Sinaí egipcio, reivindicado por los yihadistas.

“Al menos 36 personas, entre ellas 10 niños, murieron y decenas resultaron heridas en más de 70 bombardeos de aviones rusos y sirios en varias localidades de Deir Ezor”, dijo Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

La provincia de Deir Ezor, con importantes yacimientos petrolíferos, está en manos del EI, que también controla gran parte de la capital provincial, excepto el aeropuerto militar y algunos barrios cercanos.

(AFP/Beirut)