Europa a británicos: aceleren su “salida”

David Cameron renunciará en octubre; Angela Merkel convoca a reunión con los mandatarios de Francia e Italia; Obama suaviza su crítica al 'brexit'.
Al menos 500 mil personas firmaron para solicitar una nueva consulta.
Al menos 500 mil personas firmaron para solicitar una nueva consulta. (Adrian Dennis | AFP)

Londres

La decisión de los británicos de salir de la Unión Europea (UE) provocó ayer un terremoto político y económico que le costó el cargo al primer ministro David Cameron, hundió los mercados y dejó en el aire una posible desintegración del Reino Unido.

Los socios europeos lamentaron la decisión de los británicos e instaron a Londres a empezar cuanto antes las negociaciones de ruptura, para las que hay un plazo de dos años prorrogable.

El brexit es un "golpe a Europa", declaró la canciller alemana, Angela Merkel, que invitó al mandatario francés, François Hollande; al primer ministro italiano, Matteo Renzi, y al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a reunirse en Berlín el lunes.

El presidente estadunidense, Barack Obama, que durante la campaña advirtió que el Reino Unido iría a la cola en las negociaciones comerciales con Washington si dejaba la UE, se mostró más conciliador. "La relación especial entre Estados Unidos y Gran Bretaña es duradera", recordó.

Pero el sismo acabó con Cameron, que presentó su dimisión al poco de conocerse la victoria del brexit en el referendo del jueves por 52% frente a 48%. La renuncia del primer ministro se hará efectiva antes del congreso del Partido Conservador, en octubre.

"No sería correcto que yo fuera el capitán que dirigiera al país" tras el voto a favor del brexit, dijo ante su residencia de Downing Street.

El presidente ruso, Vladímir Putin, vio en todo esto una muestra de la "actitud superficial" del gobierno de Cameron en asuntos "cruciales" para Gran Bretaña.

Los ganadores estaban exultantes. Con apenas un diputado en el Parlamento, el líder antieuropeísta Nigel Farage se convirtió en el gran ganador al haber conseguido centrar la campaña en el tema de la inmigración, donde más le interesaba.

"Ahora tenemos una oportunidad gloriosa para aprobar nuestras leyes y fijar nuestros impuestos", dijo el conservador Boris Johnson, ex alcalde de Londres, que apunta como un posible sustituto de Cameron.

La euforia de los "brexiteers" contrastaba con las lágrimas de Francesca Crimp, empleada bancaria. "Estoy asustada, voté por el futuro de mi hijo y ahora me siento muy insegura.

"Esta ciudad multicultural en la que vivo cambiará drásticamente, y el mundo ya no es el mismo", agregó.

El resultado de la consulta ilustra un país dividido, con Londres, Escocia e Irlanda del Norte a favor de seguir en la UE, mientras en el norte de Inglaterra y Gales triunfó ampliamente el brexit.

Hasta esta madrugada, 520 mil personas firmaron una petición para un nuevo referendo, y otra, suscrita por 90 mil personas, reclamaba la independencia de Londres y su mantenimiento en la UE.

En cuanto a los europeos de Londres, tenían dificultades para digerir la victoria del brexit y, sobre todo, el mensaje que algunos creen que esconde: "No son bienvenidos".

"Llevo viviendo aquí cinco años y nunca me había sentido rechazado, hasta hoy. Es como si la mitad de la población nos gritara en la cara que no nos valora", confiesa el portugués Carlos Velázquez.

Efecto dominó

"Hay momentos en que lo correcto es consultar a la gente", aseguró Cameron, defendiendo su decisión de convocar el referendo.

Pero las consecuencias nacionales e internacionales fueron inmediatas.

España pidió una "soberanía compartida" sobre Gibraltar, los separatistas escoceses anunciaron el inicio de los preparativos legales para un segundo referendo de independencia, el Sinn Fein irlandés quiere también que el Úlster pueda votar e unirse a Irlanda, y los ultraderechistas de Francia y Holanda reclamaron poder pronunciarse sobre la UE.

Varios líderes independentistas catalanes estimaron que el brexit y un segundo referendo de autodeterminación en Escocia les pueden dar argumentos para reclamar una consulta popular secesionista de España.

Nunca en la historia de la UE un país había votado para abandonar ese proyecto, que nació en los años cincuentas del siglo pasado.

Está en juego el estatuto legal de millones de trabajadores europeos en el Reino Unido, de centenares de miles de jubilados británicos en países como España, Francia o Portugal.