Brasil "no permitirá que su democracia sea manchada": Rousseff

La presidenta brasileña reiteró que un juicio político contra ella es un "golpe" contra su gobierno, durante una ceremonia de expropiación de tierras con movimientos de campesinos que le dieron su ...
Dilma Rousseff, durante su discurso hoy en el Palacio de Planalto, en una ceremonia en la que firmó decretos de expropiación de tierras
Dilma Rousseff, durante su discurso hoy en el Palacio de Planalto, en una ceremonia en la que firmó decretos de expropiación de tierras (AFP)

Brasilia

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, reiteró hoy que un eventual juicio político en su contra supone un "golpe" contra su Gobierno y advirtió de que la población "no permitirá que su democracia sea manchada".

Rousseff recibió hoy a activistas del Movimiento Sin Tierra (MST) y de organizaciones de negros que le manifestaron su respaldo y, tal como ha ocurrido en los actos en favor de la mandataria, corearon la frase "no habrá golpe", a la que agregaron "habrá lucha".

La presidenta está bajo la amenaza de responder a un juicio con miras a su destitución en el Congreso, por unas maniobras contables que le permitieron al Gobierno "maquillar" sus resultados de los dos últimos años.

Según la oposición, esas maniobras constituyeron un "delito de responsabilidad", que la Constitución brasileña contempla como una posible causa de destitución de un mandatario, aunque el Gobierno lo niega y sostiene que no fueron más que "faltas" administrativas.

"Brasil tiene su democracia amenazada"

En su discurso, Rousseff insistió en que no existen razones para procesarla y reiteró que "hoy Brasil tiene su democracia amenazada" en todas sus vertientes. Según la mandataria, "está amenazado el aspecto formal de la democracia, que es el que las leyes garantizan y establece unas reglas del juego que no pueden ser rotas, porque se compromete todo el juego".

El otro flanco de la democracia bajo amenaza, según Rousseff, es el de los derechos individuales, sobre los cuales afirmó que serían "atropellados por el arbitrio" en caso de que prospere un juicio en su contra.

Rousseff sugirió que quienes promueven el proceso en su contra no aceptan que su Gobierno le haya dado prioridad "a aquellos que más lo necesitan", lo que consideró como "otra parte del contenido" de la democracia.

"Queremos una democracia que respete todas las religiones, que no tenga prejuicios y no diga que una es mejor que otra, y que vea las cuestiones de la reforma agraria como un proceso que beneficia a todos", declaró.

Rousseff también instó a los campesinos y movimientos sociales a "resistir a las provocaciones y a las tendencias antidemocráticas", aunque aclaró: "Nosotros no defendemos la violencia. Ellos son los que la defienden y la ejercen".

Durante la ceremonia, celebrada en el Palacio presidencial de Planalto, la presidenta firmó 25 decretos de expropiación de igual número de haciendas consideradas improductivas, que serán destinadas a la reforma agraria.

Rousseff también oficializó la expropiación de otras tres haciendas, que pasarán a manos de "quilombos", como se conoce a las comunidades en que se establecieron los negros que huyeron de la esclavitud.

Los decretos de expropiación firmados afectan a 35,500 hectáreas, que van a beneficiar a cerca de 1,200 familias en catorce estados. Rubricó además órdenes de regularización de 21 mil hectáreas de quilombos, territorios donde viven los descendientes de antiguos esclavos cimarrones.

La ceremonia se llevó a cabo en el palacio presidencial de Planalto, en Brasilia, en presencia de líderes de trabajadores rurales sin tierra y de las comunidades "quilombolas", que le expresaron su respaldo ante el impeachment, denunciado por la izquierda como una tentativa de "golpe de Estado".

Movimiento de los Sin Tierra, contra el golpe

"Estamos hoy aquí con el pueblo de los granjeros, de la agricultura familiar y de los sin tierra (...). Estamos contra el golpe. No vamos a permitir un golpe", declaró Alexandre Conceição, de la coordinación nacional del Movimiento de los Sin Tierra (MST).

"Siga firme en la lucha, presidenta, porque los Sin Tierra no saldrán de las calles hasta derrotar el golpe que está en marcha", declaró Conceicao. El dirigente campesino aseguró que por detrás de lo que definió como "golpe" está "el 1 % más rico" de los brasileños, "que quiere volver a este Palacio para desfilar" y "retomar sus privilegios".

No obstante, dirigiéndose a Rousseff, aseguró que "este Palacio pertenece a todo el pueblo brasileño", que "lo defenderá ocupando las calles en defensa de su mandato". Conceicao se refirió a unas multitudinarias manifestaciones que se realizaron en todo el país este jueves en favor de Rousseff y dijo que fueron un "aviso" de "lo que es la organización social", que está "movilizada para no permitir ese golpe".

El MST se había mostrado sumamente crítico por la parálisis de la distribución de tierras desde el inicio del segundo mandato de Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), en enero de 2015.

"El 2015 pasará a la historia como el año que no existió para la Reforma Agraria. Pasaron más de doce meses y el gobierno de Dilma sigue entre los peores en ese dominio", afirmaba el propio Conceição en una entrevista publicada en la página web del MST en enero de este año.

En otro discurso encendido, el secretario de la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura (Contag), Arístides Santos, le exigió al Gobierno un mayor empeño en la reforma agraria pero aseguró que esa organización está "preparada" para defenderlo.

"La forma de combatir el golpe es ocupar las propiedades de los golpistas en los campos", dijo Santos, quien instó a los activistas a "meterse en las casas, las haciendas y las propiedades de todos los golpistas", porque "habrá reforma agraria y habrá lucha, pero no un golpe".

Según datos del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), en 2015 fueron asentadas 26,670 familias de trabajadores sin tierra, uno de los números más bajos de las últimas décadas.

Entre 2011 y 2014, correspondientes al primer mandato de Rousseff, hubo 107 mil familias asentadas, igualmente muy por debajo de los gobiernos anteriores. En el primer gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2006) hubo 232 mil familias asentadas y en el segundo (2007-2010) 230,780.

Rousseff multiplicó en las últimas semanas los mitines con sectores afines en el palacio presidencial. El 22 de marzo recibió a un centenar de abogados y juristas y el 31 a otros tantos artistas, que la arroparon en su combate contra el impeachment.

Una comisión parlamentaria examina actualmente si hay motivos para recomendar un voto de destitución en el Congreso por presunta manipulación de las cuentas públicas en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015.