Brasil vota hoy dividido entre logros sociales y deseos de cambio

Mientras la presidenta y candidata a la reelección Dilma Rousseff tiene prácticamente garantizado su pase a la segunda vuelta, la socialista Marina Silva ha visto perder su ventaja frente al ...
Dilma Rousseff (d) saluda a seguidores durante un acto electoral este sábado en Porto Alegre, estado de Rio Grande do Sul
Dilma Rousseff (d) saluda a seguidores durante un acto electoral este sábado en Porto Alegre, estado de Rio Grande do Sul (AFP)

Río de Janeiro

Dilma Rousseff parece tener garantizado su pase a un balotaje para dirigir por otros cuatro años la mayor democracia latinoamericana, ¿pero quién será su rival? Brasil develará este domingo la incógnita en las urnas.

Impulsada por las conquistas sociales del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), que benefician a un cuarto de la población del país, la primera mujer presidenta de Brasil es la gran favorita.

Pero millones reclaman un cambio tras cuatro años de magro crecimiento y escándalos de corrupción vinculados al PT, que gobierna el país hace doce años. Por ello, la mandataria, una ex guerrillera de 66 años que estuvo presa en la dictadura (1964-1985), no alcanzaría el 50% más uno de los votos para ganar en primera vuelta.

En ese caso, deberá disputar un segundo turno el 26 de octubre frente a Aecio Neves, del Partido Socialdemócrata de Brasil, o contra la ecologista Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño.

Un 'thriller' político

Neves ha logrado relegar a Silva al tercer lugar en los sondeos, una nueva sorpresa de estas elecciones que se han convertido en un 'thriller' político. Aunque la diferencia es tan poca -entre dos y tres puntos- que ambos están en empate técnico, teniendo en cuenta el margen de error.

Un total de 142.8 millones de brasileños han sido convocados a las urnas este domingo a partir de las 08:00 (11:00 GMT), para elegir a su presidente, a los 513 diputados federales y a un tercio del Senado, así como a los 27 gobernadores y a más de mil diputados estatales.

La votación culminará a las 17:00 (20:00 hora GMT) y sólo un par de horas después, gracias a las urnas electrónicas, son esperados los sondeos a boca de urna y los primeros resultados oficiales parciales. El desenlace debería conocerse antes de la medianoche.

Los tres candidatos votarán temprano en la mañana: Rousseff en Porto Alegre (sureste), Neves en Belo Horizonte (sureste) y Silva en Acre (norte). Más de 400 mil miembros de las fuerzas del orden -incluidos 30 mil militares- han sido movilizados para garantizar la tranquilidad de las elecciones.

Ascenso y caída

Silva se convirtió inesperadamente en presidenciable hace un mes y medio, tras la muerte del candidato oficial del PSB en un accidente aéreo. Con sus promesas de cambio y de una "nueva política" subió en los sondeos como leche hervida, superando incluso a Rousseff en un eventual balotaje por 10 puntos.

Pero hoy Neves, un tecnócrata playboy de 54 años que promete que hará que el país vuelva a crecer y pide el fin al intervencionismo del gobierno en empresas y bancos públicos, parece haberla dejado atrás: tiene 26%-27% de intención de voto, contra 24% de Silva, según los últimos sondeos del sábado elaborados por Datafolha e Ibope.

Rousseff lidera las encuestas con 44%-46% de la intención de voto. Si bien la economía ha crecido muy poco en su mandato, la mayoría de los brasileños no lo ha sentido: el desempleo está en mínimos históricos (5%), el salario mínimo ha subido más de 50% y el consumo sigue elevado.

En caso de que haya segundo turno, la presidenta ganaría a Silva por 49% a 39%, y a Neves por 48% a 42%, según Datafolha. El instituto Ibope señala asimismo un triunfo de Rousseff en caso de balotaje por 45% contra 37% contra ambos rivales.

Marina Silva, una ex empleada doméstica de 56 años criada en la Amazonia, que sueña con ser la primera presidenta negra de Brasil, carece de los recursos y el apoyo de una máquina partidaria como la del PT o el PSDB.

Rousseff promete continuar con los programas impulsados por su gobierno y el de su predecesor Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) que han mejorado la vida de millones, sobre todo en el norte y noreste: pagos directos a cambio de que los niños vayan a la escuela (Bolsa Familia), viviendas populares (Mi Casa Mi Vida) y cuotas en las universidades para negros y pobres.

Estos programas han sido tan exitosos que ningún candidato quiere eliminarlos. "Hay un consenso bastante fuerte de que el Estado debe seguir gastando dinero en los pobres", señaló a la AFP Julia Sweig, experta en Latinoamérica del Consejo de Relaciones Exteriores en Washington DC.

No obstante, las protestas callejeras de 2013 que exigían mejores servicios públicos y frenar la corrupción política "mostraron una demanda por mayor transparencia y eso continuará", estimó. Pero si bien son muchos los brasileños que quieren el cambio, un tercio cree que es el gobernante PT el que debe llevarlo a cabo.