Brasil padece "conglomerado de crisis": Cardoso

Mientras el ex presidente declaró a Globo News que "en muy poco tiempo el segundo mandato de Dilma se desgastó", la ex candidata Marina Silva cree que destituir a la mandataria solo serviría para ...
El ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, se ha convertido en un duro crítico de la presidenta Dilma Rousseff
El ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, se ha convertido en un duro crítico de la presidenta Dilma Rousseff (EFE)

Brasilia, Sao Paulo

Brasil está viviendo "un conglomerado de crisis" de orden económico, político y moral, dijo el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, oposición), en reacción a las dificultades que atraviesa el gobierno de Dilma Rousseff.

"Brasil pasa hoy por varias crisis, eso es lo que me preocupa (...) Esta de ahora es un conglomerado de crisis", dijo FHC, como se le conoce en Brasil, el jueves de noche a la televisión Globo News.

"Hay una crisis económica, una crisis de conducción política, usted tiene una cuestión social, desempleo, inflación, y hay una crisis moral", enumeró. "La primera, la más saliente, la que provoca conmoción en el país, es la económica", que ha llevado a que el gobierno pierda el control de las cuentas públicas y a la clase media a protestar en las calles, estimó.

Cerca de 1.7 millones de personas se manifestaron contra la presidenta Dilma Rousseff en las calles de Brasil el domingo pasado, reclamando el fin de la corrupción que saqueó las arcas de la estatal Petrobras, así como un nuevo impulso al crecimiento y el combate a la inflación.

"En muy poco tiempo el segundo mandato de Dilma se desgastó. Y no es la pérdida de popularidad el problema, sino la pérdida de credibilidad", estimó Cardoso. La popularidad de Rousseff se derrumbó a 13% esta semana, tras las protestas.

El ex presidente rebatió las declaraciones de Rousseff de que la corrupción "es una señora" que tiene ya muchos años. La red de corrupción en la estatal Petrobras, que movilizó cuatro mil millones de dólares en una década, "es una jovencita, casi un bebé, no una señora anciana", dijo el tucano, como se llama en Brasil a los simpatizantes del PSDB.

Cardoso criticó asimismo el actual sistema político y electoral, que fuerza al partido en el poder a hacer alianzas con Dios y con el diablo para poder gobernar. "No tenemos más un régimen de presidencialismo de coalición, sino de cooptación. Este sistema no funciona. Con 20 partidos en el Congreso y 39 ministerios no hay cómo hacer que funcione", se quejó.

No a destitución: Silva

Mientras, la ex candidata presidencial Marina Silva opina que en Brasil hay un deseo de cambio generalizado, pero la solución de la crisis no pasa por la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, como piden algunos sectores, pues, a su juicio, solo serviría para "profundizar el caos".

"La idea de destitución, sin que exista un hecho que diga que existe responsabilidad directa de la presidenta de la República, no nos saca del caos. Puede profundizarlo", sostuvo la ex senadora y ex ministra de Medio Ambiente en una entrevista publicada hoy por el diario Valor Económico de Sao Paulo.

Silva, quien quedó tercera en la elección de octubre pasado, en la que Rousseff fue reelegida, afirmó que Brasil "vive una situación dramática en la vida política, económica, social e institucional" a raíz del escándalo de corrupción en la empresa estatal Petrobras.

Para la ambientalista, las manifestaciones opositoras y "la disparidad entre lo que se dijo para ganar la elección y lo que está siendo invocado ahora, a la hora de gobernar", complican el horizonte político del país.

Según Silva, quien en los comicios de 2010 también quedó en tercer lugar, la protesta opositora del domingo pasado, que reunió a casi dos millones de personas en varias ciudades, "fue una manifestación fantástica".

De acuerdo con la ecologista, ese movimiento "extrapoló cualquier expectativa de medición por la cantidad de gente y la forma pacífica de expresarse, diferentemente de aquellos que levantaban banderas retrógradas que hieren a la democracia", en alusión a los grupos que reclamaban un golpe militar.

En esas manifestaciones, según Silva, hay un "deseo unificado de mejorar el país, con banderas difusas, sin un foco, pero lo que la gente quiere es tener una mejor representación política, instituciones que funcionen, mantener la prosperidad económica, la inversión y el empleo".

No al "marketing político"

La dirigente ambientalista afirmó que el gobierno de Rousseff debe asegurar "un compromiso ético de recuperar la credibilidad, porque eso es fundamental para el diálogo con la población y las medidas duras (un ajuste fiscal) puedan tener efecto".

Sin embargo, advirtió de que esta situación debe estar alejada del "marketing político" usado en la campaña electoral. La ex candidata también imaginó un panorama dificultoso para la clase gobernante si se equivoca en dar respuesta a los reclamos.

"Sería un error en este momento delicado imaginar que es una solución dialogar apenas con una docena de interlocutores, como en 2013 (con una ola de manifestaciones). Lo que vemos es una sinergia política para cambiar el país, no es una tarea de un partido o de un Gobierno", subrayó.

Y advirtió que "apostar en la división (del país) es el peor de los escenarios pero también crear una cultura de la queja como si fuera un acto de expresión política también no lleva a ningún lado".