Borisov tiene difícil formar gobierno en Bulgaria

El ex primer ministro, que ganó las elecciones legislativas este domingo, tras renunciar hace 20 meses, necesita más de 30 escaños para que su partido Gerb logre la mayoría absoluta.
Borisov, después de haber depositado su voto el pasado domingo en un centro de votación en Sofía
Borisov, después de haber depositado su voto el pasado domingo en un centro de votación en Sofía (AFP)

Sofía

El ex primer ministro búlgaro Boïko Borisov, que ganó este domingo las segundas elecciones legislativas en 18 meses, intentaba hoy formar una coalición, una labor complicada para el hombre que prometió "estabilidad" tras varias crisis políticas.

Borisov, quien hace apenas 20 meses renunció como jefe del Gobierno del país más pobre de la Unión Europea (UE), se encuentra en una posición incómoda, ya que le faltan más de 30 escaños a su partido Gerb (centro-derecha) para obtener la mayoría absoluta.

Con el 99,95% de los votos escrutados, Gerb obtiene 32.66% de los votos, lo que según el instituto Alpha Research corresponde a 85 diputados en el parlamento, donde la mayoría absoluta es de 121 escaños. Los socialistas lograron 15.31% de los votos y unos 40 legisladores, seguidos de cerca por el partido de la minoría turca MDL, que contaría con 39 escaños.

Una coalición con uno u otro de esos partidos que anteriormente estuvieron en el poder está excluida, ya que el partido socialista anunció que permanecería en la oposición y Borisov sostuvo que se negaría a gobernar con el MDL.

Borisov está, por tanto, obligado a buscar una alianza incierta con al menos dos pequeños partidos. Cuatro o cinco formaciones, entre ellas el partido ultranacionalista Ataka, superan el umbral de los 4% necesarios para conseguir diputados, según el sufragio proporcional en vigor en el país.

Gobierno minoritario

El Gerb anunció hoy que el partido está "dispuesto a un único compromiso: desplegar todos los esfuerzos para crear un Gobierno minoritario". Borisov ya gobernó en minoría entre 2009 y febrero de 2013, con el apoyo puntual bien de la derecha tradicional, bien de los ultranacionalistas e incluso de los independentistas.

Si no se forma una coalición, habrá "nuevas elecciones", que supondrán la "quiebra" para Bulgaria, un país con una economía anémica, una pobreza extendida y una corrupción galopante. "Yo quiero gobernar, personalmente", dijo a los periodistas el corpulento ex bombero, haciendo una llamada a los dirigentes de los otros partidos para que pensaran "cuidadosamente" antes de descartar la posibilidad de trabajar con él.

¿Un Gobierno de expertos?

Algunos analistas como Daniel Smilov, del Centro de Estrategias Liberales, no excluyen un "Gobierno de expertos" que Borisov no dirigiría. El nuevo ejecutivo, suponiendo que llegue a ser formado, tendrá que luchar para mejorar la situación económica, aplicar reformas impopulares y hacer frente a la corrupción, el nepotismo y el crimen organizado.

En un comunicado publicado hoy, la Organización para la seguridad y la cooperación en Europa (OSCE) destacó la "desilusión" de los electores búlgaros, alimentada por los numerosos escándalos de corrupción, denuncias de compra de votos y una falta de sustancia de la campaña electoral".

El sueldo mensual promedio en este país de los Balcanes de 7.4 millones de habitantes es equivalente a 400 euros (500 USD), y siete años después de ingresar a la UE, uno de cada cinco hogares vive en la pobreza.

La cólera popular contra la corrupción y la pobreza estalló en manifestaciones nacionales durante las cuales varias personas murieron después de inmolarse prendiéndose fuego, hace dos inviernos (boreales). En esa época, Borisov estaba en el Gobierno y renunció en febrero de 2013.

El siguiente Gobierno de tecnócratas instalado por los socialistas y el MDL no tuvo más éxito que su predecesor, y después de catorce meses de manifestaciones de protesta casi constantes renunció en julio, abriendo el camino para estas últimas elecciones.

El próximo Gobierno también enfrenta la delicada tarea de tratar de tener contentos simultáneamente a Rusia, su tradicional aliado y principal proveedor de gas, y a Bruselas, que podría proporcionarle la ayuda para el desarrollo que necesita desesperadamente.

Bulgaria también deberá decidir si reanuda la construcción de su sector del gasoducto South Stream ruso, que suspendió en junio ante las presiones occidentales debido a la crisis en Ucrania.