Bomberos progresan ante gigantescos incendios forestales en Australia

Al menos 71 focos siguen ardiendo, 29 de ellos fuera de control, en el séptimo día de esta catástrofe en el estado de Nueva Gales del Sur, uno de ellos, que se extiende a lo largo de 300 km, fue ...
Bomberos trabajan en las labores de extinción de un incendio tras conseguir controlarlo en Bilpin, en las Montañas Azules al este de Sídney
Bomberos trabajan en las labores de extinción de un incendio tras conseguir controlarlo en Bilpin, en las Montañas Azules al este de Sídney (EFE)

Monte Victoria, Australia

Los bomberos australianos progresaban el miércoles frente a los gigantescos incendios forestales que azotan desde hace una semana el sureste del país, a pesar de fuertes vientos y temperaturas en alza, un cóctel explosivo. Al menos 71 focos siguen ardiendo, 29 de ellos fuera de control, al cumplirse el séptimo día de este gigantesco siniestro en el estado de Nueva Gales del Sur.

Uno de ellos, que se extiende en unos 300 km alrededor de la localidad de Lithgow, fue provocado por militares que realizaban el 16 de octubre ejercicios con explosivos. "Una investigación concluyó que el fuego resultó de una explosión de aparatos durante entrenamientos", declaró un portavoz de los bomberos.

Los ejercicios militares tenían lugar en el campo militar de Marrangarro, en la zona de Blue Mountains (Montañas Azules), la más afectada por la crisis, aunque no fue intencionado, informaron hoy fuentes oficiales. "No fue deliberado, fue un efecto secundario de una actividad de rutina", dijo el comisionado del Servicio Rural de Bomberos, Shane Fitzsimmons.

"Claramente, la intención no era iniciar este incendio ni que se expandiera", añadió el comisionado. El foco, que sigue activo, ha quemado más de 46 mil hectáreas cerca de esta localidad, donde han quedado destruidas tres viviendas y han sido dañados o calcinados siete cobertizos o pequeños negocios.

Por su lado, el Ministerio de Defensa informó de que ha iniciado su propia investigación en torno a las causas de este incendio que, según el alcalde de Blue Mountains, Mark Greenhill, ha podido causar un mayor daño a su comunidad. El alcalde también pidió al Ejército que explique por qué realizó ejercicios con explosivos en un día seco y con mucho viento sin sopesar el riesgo de que podía provocar un incendio.

El ministerio de Defensa no quiso hacer comentarios. Nueva Gales del Sur, el estado de Sídney, atraviesa una situación de emergencia sin precedentes en casi medio siglo debido a una fuerte sequía y a temperaturas inusualmente altas. El jefe de los bomberos, Shane Fitzsimmons, declaró que "no estará tranquilo hasta que los incendios sean controlados".

La situación en la región de Blue Mountains, una zona turística ubicada a un centenar de kilómetros al oeste de Sídney, en donde se concentraron los esfuerzos en los últimos días, ha mejorado, añadió Fitzsimmons. Los habitantes de esta zona que habían sido evacuados pueden regresar a sus casas, ya que "el riesgo ha desaparecido", indicó el jefe de los bomberos.

Para controlar las llamas y evitar que avancen hacia las zonas pobladas, los bomberos decidieron fusionar los bordes de algunos siniestros, una táctica que permite suprimir el combustible que alimenta los incendios.

Si bien la situación parecía mejorar al oeste de Sídney, otros incendios se declararon al norte de esta ciudad, uno de ellos en Minmi, cerca de Newcastle, que provocó el cierre de la autopista que une Sídney a Newcastle.

"Si están en Minmi, apliquen el plan de supervivencia. Si planean huir, háganlo ahora", recomendaron las autoridades de la región. Otro incendio se registró al noroeste de Sídney, la ciudad más grande del país, pero los vientos complicaban la labor de los bomberos. "Es una situación que cambia constantemente", subrayó Fitzsimmons.

Las llamas han devastado en todo el estado más de 124 mil hectáreas de terreno y destruido más de 200 viviendas. Las pérdidas humanas han sido limitadas, con una sola víctima mortal. Siguiendo las recomendaciones de las autoridades, los habitantes de las zonas afectadas han abandonado sus casas y encontrado refugio en centros de evacuación.

Las condiciones meteorológicas son "lo peor que se podía esperar", según el jefe de los bomberos. En efecto, las temperaturas avecinan los 35 grados, con baja humedad y vientos de hasta cien km por hora. "Estamos combatiendo contra un perímetro de llamas de 1,600 km. Los incendios están todos activos, algunos más violentos que otros", explicó el jefe de los bomberos.

Los incendios forestales son comunes durante los meses de verano en Australia, de diciembre a febrero. Pero un invierno excepcionalmente seco y cálido, así como temperaturas sin precedentes en primavera, hicieron que la temporada de los incendios 2013-2014 comenzara prematuramente, anunciando un verano largo y duro.

Los 70 mil bomberos voluntarios con los que cuenta en país son la columna vertebral del combate contra las llamas. Entre ellos, y desde hace diez años, figura el nuevo primer ministro, Tony Abbott. La ley obliga a los empleadores liberar a sus empleados cuando se los necesita y la mayoría de australianos conoce a un miembro de estos equipos de voluntarios.

Para el dirigente conservador, Tony Abbot, estos incendios son parte de la vida en Australia y no están de ninguna manera relacionados al calentamiento climático. "El cambio climático es real (...) pero estos incendios hacen parte de la vida en Australia", declaró a la radio 3AW el primer ministro.

Abbot respondía así a las declaraciones de la secretaria ejecutiva de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, Christiana Figueres, que declaró que los fuegos incontrolados están "totalmente" relacionados con el calentamiento global y las olas de calor cada vez más intensas.

En 2009, un incendio en el estado de Victoria (sur) dejó 173 muertos y arrasó con miles de viviendas. En la octava jornada de esta oleada de incendios, la peor en décadas, se mantienen alertas del segundo nivel de peligrosidad en las localidades de Springwood, Mount Victoria y Lithgow, las tres en las Blue Mountains, a más de 70 kilómetros al oeste de Sídney.

La semana pasada los incendios calcinaron 208 viviendas, la mayoría de ellas en Springwood, y un hombre de 63 años murió de un infarto tratando de proteger su casa cerca de Lake Munmorah, a 124 kilómetros al norte de Sídney.

Los bomberos se enfrentaron ayer a la jornada más peligrosa de esta oleada de incendios, avivados por el viento y las altas temperaturas, aunque evitaron que éstos causaran víctimas y más daños en propiedades. A pesar de mitigar la amenaza, las autoridades han pedido a los residentes de las zonas más afectadas que se mantengan atentos a cualquier cambio en las condiciones.