Boko Haram: el monstruo está en casa

El rapto de más de 200 niñas en una remota región africana por parte de un grupo extremista local provocó que Occidente fijara su atención en esa zona impregnada de terribles rezagos y que clama ...
Video con las 233 estudiantes secuestradas por el grupo comandado por Abubakar Shekau.
Video con las 233 estudiantes secuestradas por el grupo comandado por Abubakar Shekau. (Bulent Kilic/Reuters)

Londres

La insurgencia islamista del grupo conocido como Boko Haram no había sido —hasta hace unas semanas— especialmente notoria: una serie de ataques que mataron a muchos civiles y que en su mayoría no fueron notados por el resto del mundo. Ahora, tras el secuestro de más de 200 niñas, la atención del mundo está fija en la violencia que ha sacudido varias áreas de Nigeria.

La respuesta del gobierno y de las fuerzas de seguridad a los secuestros ha seguido un modelo conocido por los nigerianos y quienes conocen bien al país. El presidente Goodluck Jonathan promete resultados y los militares afirman que darán su mejor esfuerzo, pero a menudo los resultados son escasos.

Ante tales promesas, los nigerianos escuchan y regresan a su vida cotidiana para luchar por vivir en un país en el que la mayoría vive con menos de un dólar al día a pesar de las riquezas en petróleo del país.

Muchos han perdido la fe en sus instituciones y sus líderes, y la escala de la corrupción y la mala gestión desafían la lógica.

Las fuerzas de seguridad han sido acusadas de abusos aterradores, incluyendo el asesinato de civiles, el incendio de casas y las ejecuciones sumarias. Fue dentro de este contexto que Boko Haram se convirtió en el monstruo que es hoy en día.

El norte del país, musulmán, ha sido particularmente golpeado. Debido a una combinación de factores históricos, descuido y corrupción, ha quedado muy atrás del sur en términos de educación y riqueza.

El grupo comenzó como una pequeña secta salafista radicada en el noreste de Nigeria y dirigida por el predicador Mohamed Yusuf, quien fue asesinado en 2009. Yusuf sentía que el colonialismo británico y el Estado nigeriano resultante habían impuesto a los musulmanes un modo de vida no-islámico.

Esto hizo que se opusiera al estilo europeo-estadunidense de educación, y así fue como nació el grupo conocido como Boko Haram, que significa "la educación occidental está prohibida", nombre que le adjudicaron los foráneos; el grupo se denomina Personas Dedicadas a la Propagación de las Enseñanzas del Profeta y el Jihad.

Después de la muerte de Yusuf, tomó el mando Abubakar Shekau, su segundo, y los ataques se volvieron más letales y sofisticados. El grupo ha establecido conexiones con Al-Qaeda en el Magreb Islámico, aunque el grado al que cooperan no está claro y enlazar a Boko Haram con algún vago concepto de "terrorismo global" es confuso y poco útil. Su objetivo, por lo que se puede descifrar de un grupo fragmentado y sin una estructura clara, sigue siendo ampliamente local: la creación de un Estado islámico y la liberación de sus miembros detenidos.

Estos factores complican el interrogante de lo que puede hacer el resto del mundo para ayudar. Los asesores extranjeros pueden aportar inteligencia útil y asistir con las negociaciones de rehenes, pero trabajar con un ejército nigeriano acusado de serios abusos a los derechos humanos presenta sus propios peligros y podría comunicar la aprobación de sus tácticas.

Tampoco sería inteligente que los extranjeros se involucraran en operaciones en el área debido a que desconocen no solo el terreno, sino también las identidades de los involucrados en la insurgencia.

Además, está el asunto de darle más importancia al perfil de Boko Haram; a Shekau probablemente le encantaría saber que ha llamado la atención de Barack y Michelle Obama.

Si los secuestros pueden lograr algún bien, será que los líderes de Nigeria sean presionados a considerar lo que han generado años de malos gobiernos. Ahora el mundo debe hacer todo lo que pueda para ayudar a la liberación de las niñas, pero el problema de fondo continuará si Nigeria no empieza a darle a su pueblo el gobierno que merece.