Biden amenaza a Yanukovich con sanciones, temen "guerra civil"

El vicepresidente de EU comunicó al presidente de Ucrania que Washington podría sancionar a los funcionarios que ordenaron disparar contra los manifestantes opositores, mientras el parlamento ...
El líder del partido opositor UDAR (Puño) Vitali Klitschko (derecha, detrás) y diputados de su grupo aplauden la votación para acabar con la represión
El líder del partido opositor UDAR (Puño) Vitali Klitschko (derecha, detrás) y diputados de su grupo aplauden la votación para acabar con la represión (AFP)

Washington, Kiev

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtió hoy al presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, que el gobierno de su país está dispuesto a imponer sanciones a los funcionarios que ordenaron disparar contra los manifestantes opositores. Biden habló con el gobernante ucraniano por teléfono y le "dejó claro que Estados Unidos está preparado para aplicar sanciones a aquellos funcionarios responsables por la violencia" registrada en los últimos días durante protestas opositoras, señaló la Casa Blanca en un comunicado.

Mientras, el Parlamento ucraniano decidió hoy casi por unanimidad el fin de la "intervención antiterrorista" en el país y reclamó que todas las unidades se replieguen a sus cuarteles, según transmitió en directo la televisión ucraniana. Asímismo, el Parlamento prohibió el uso de armas de fuego. Si bien el presidente Viktor Yanukovich aún tiene que firmar esta resolución, los observadores hablan de una señal importante. El servicio secreto SBU había anunciado la "operación antiterrosista" el miércoles. A la sesión asistieron 238 de los 450 diputados que integran el Parlamento en Kiev. Tras la votación, los parlamentarios cantaron el himno nacional.

De los 238 diputados reunidos en la sesión extraordinaria de la Rada, tan sólo dos rehusaron votar a favor de la prohibición, que se aprobó en cualquier caso por nueve votos más de los que serían necesarios si la totalidad de los 450 legisladores que se sientan en el Parlamento ucraniano estuvieran presentes. La mayoría pudo ser alcanzada, entre otras cosas, por la salida de doce diputados del oficialista Partido de las Regiones, que abandonaron hoy mismo las filas de la formación del presidente Víktor Yanukovich.

Alexandr Yakimenko, jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, en sus siglas en ucraniano), anunciaba ayer la decisión de lanzar en breve una operación antiterrorista en todo el país en la que podría participar el Ejército. Un día antes de que Kiev se convirtiera en una ciudad prácticamente en guerra, con al menos 75 muertos hoy en enfrentamientos entre policía y manifestantes, Yakimenko justificaba este paso en "la escalada de la confrontación violenta y el empleo masivo de armas de fuego por parte de grupos extremistas".

El líder del partido Batkivshina, Arseni Yatseniuk, exigió al presidente de la Rada, Vladímir Ribak, ausente en la sesión, que se presente inmediatamente en el Parlamento para firmar la resolución de una mayoría de diputados. A su vez, el diputado de Batkivshina Serguéi Sóbolev subrayó que la decisión del Parlamento ya ha entrado en vigor y debe ser cumplida de forma inmediata por los oficiales que comandan los destacamentos de tropas desplegadas en las ciudades. El incumplimiento del documento "significará una violación de la Constitución", advirtió el legislador opositor.

En otra resolución tomada en la misma sesión, la Rada "condenó categóricamente" la violencia desatada en Ucrania, sobre todo en el centro de Kiev, y exigió a las fuerzas militares y policiales "poner fin de forma inmediata el empleo de la fuerza contra los ciudadanos de Ucrania". El documento aprobado por la Rada obliga a las fuerzas del ministerio de Interior a desbloquear las vías de comunicaciones, las calles y las plazas de Kiev, algo que en la práctica significaría el fin de la violencia por retirada de uno de los bandos que protagoniza los enfrentamientos en la capital ucraniana.

En otra resolución motivada por la extraordinaria situación de violencia y caos en muchas ciudades del país, la Rada decidió celebrar sesiones todos los días, al menos hasta que concluya la actual crisis que vive Ucrania. Acto seguido, el vicepresidente del Parlamento, Ruslán Koshulinski, aplazó la sesión hasta las 10:00 hora local de mañana (08:00 hora GMT).

Al menos 75 personas, según datos oficiales del ministerio de Sanidad, murieron hoy en Kiev víctimas de una brutal violencia que se desató a partir de la primera hora de la mañana. Los partidos de la oposición, por su parte, sitúan en casi un centenar el número de fallecidos tan sólo en la sangrienta jornada de hoy.

El presidente Yanukovich, bajo presión internacional, aceptó el principio de elecciones anticipadas para evitar que esta ex república soviética se sume en un caos irreversible. Esa concesión fue sin embargo la única arrancada por tres ministros europeos que realizan una mediación entre el gobierno ucraniano y la oposición. La gestión de los ministros de Alemania, Francia y Polonia fue apuntalada por la decisión de la Unión Europea (UE) de imponer sanciones contra funcionarios y militares ucranianos que tengan las manos "manchadas de sangre".

La presión aumentó cuando Alemania, Estados Unidos y Rusia se pronunciaron por "una solución política" a la crisis que sin embargo viene creando tensiones dignas de la Guerra Fría entre Moscú y las capitales occidentales. La iniciativa fue comunicada por el gobierno alemán tras consultas entre la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, el presidente estadunidense, Barack Obama, y el de Rusia, Vladimir Putin. "Tiene que cesar el baño de sangre", señaló el comunicado difundido en Berlín.

Según datos de medios opositores, un centenar de personas, en su gran mayoría manifestantes, murieron desde el martes en los enfrentamientos en el Maidán, o plaza de la Independencia, epicentro desde hace tres meses de la peor crisis vivida por este país desde su independencia en 1991. Según el ministerio de Salud, el balance es de 75 muertos y de 76 heridos "en estado grave". De acuerdo con los informes oficiales, entre los muertos hay por lo menos trece policías (diez el martes y tres hoy).

Los incidentes del martes se desencadenaron con una operación policial para recuperar el control de la plaza, que topó con una violenta resistencia y dejó 28 muertos. Hoy se iniciaron en cambio con una violenta embestida de centenares de estudiantes radicales enmascarados y armados con palos, bulones, adoquines y botellas molotov para recuperar el terreno perdido. El ministerio reconoció que los agentes dispararon con balas reales, y lo justificó diciendo que fue para proteger sus vidas.

Periodistas de la AFP contabilizaron esta mañana 25 cadáveres con impactos de bala en las inmediaciones del Maidán, donde se veían muchas manchas de sangre. Los disparos provenían tanto de los cordones policiales como de edificios aledaños. Imágenes grabadas por Radio Svoboda mostraron a un hombre, presuntamente de las fuerzas de seguridad, disparando con una Kalashnikov contra un blanco no identificado. Otros incidentes se señalaron en ciudades de provincia.

"El guión que temíamos, es decir el guión de una guerra civil, es desafortunadamente muy real", advirtió el ministro polaco de Exteriores, Donald Tusk. Tusk formaba parte de una "troika", junto al francés Laurent Fabius y el alemán Frank-Walter Steinmeier, que negocia con Yanukovich una salida política. "Se acordó con Yanukovich que se celebren elecciones presidenciales y parlamentarias este año y que se cree un gobierno de unidad nacional en los próximos diez días", declaró a la prensa Tusk.

La "troika" proseguirá sus discusiones el viernes con el mandatario y con dirigentes de la oposición. La Unión Europea adoptó de todos modos una primera tanda de sanciones económicas contra quienes tengan las manos "manchadas de sangre". "En estrecha coordinación con los tres ministros que están negociando en Kiev, tomamos la decisión de actuar muy rápidamente para cancelar los visados y congelar los haberes de quienes están manchados de sangre", anunció la ministra italiana, Emma Bonino.

La crisis en Ucrania empezó en noviembre, cuando el gobierno decidió suspender súbitamente las negociaciones de asociación con la UE y estrechar las relaciones económicas con Rusia. El presidente ruso Vladimir Putin también envió a un representante a Ucrania, a pedido de Yanukovich, para mediar en negociaciones con la oposición, indicó el portavoz del Kremlin, según la agencia Ria Novosti. Rusia achaca los incidentes a una tentativa de golpe de Estado de elementos radicales.

El canciller Serguei Lavrov sugirió el miércoles que la UE "utilice sus contactos con la oposición para incitarla a cooperar con las autoridades ucranianas y a distanciarse de las fuerzas radicales que desencadenaron los desórdenes sangrientos y están en el camino de un golpe de Estado". Y el jueves, el primer ministro ruso Dimitri Medvedev urgió a Yanukovich a mantener una actitud de firmeza. "Necesitamos socios que estén en forma y que las autoridades en Ucrania sean legítimas y eficaces para que la gente no pueda usarlas como un felpudo para limpiarse los pies", declaró Medvedev.

"El poder debe concentrarse en la defensa de las personas, de las fuerzas de seguridad que preservan los intereses del Estado", añadió, según imágenes transmitidas por televisión. Esta semana, Rusia preveía entregar una ayuda de dos mil millones de dólares a Ucrania. La indignación por la sangrienta represión se hizo oír desde dentro y fuera de Ucrania y provocó divisiones en el poder. El alcalde de Kiev, Volodimir Makeienko, abandonó hoy el Partido de las regiones, al que pertenece Yanukovich, para denunciar "el baño de sangre y la lucha fratricida".

"La vida humana debe ser el valor supremo de nuestro país y nada debe contradecir ese principio", afirmó. El gobierno estadunidense se declaró "escandalizado" por el uso de armas de fuego por parte de las fuerzas represivas. El gobierno británico convocó por su lado al embajador ucraniano en Londres, por segunda vez en dos días, para expresarle su "gran preocupación por las noticias sobre más muertos y más violencia" y recordarle que la intervención "contra manifestantes pacíficos en la plaza de la Independencia es inaceptable", indicó un comunicado.

En la ciudad rusa de Sochi, donde se celebran los Juegos Olímpicos de invierno, una esquiadora ucraniana y su padre, que es también su entrenador, anunciaron que se retiraba de la competición en señal de protesta por el uso de la fuerza contra los manifestantes de Kiev.