Benedicto XVI, un año de silente reclusión

Retirado en un convento, el papa emérito optó por una vida austera alejado de los reflectores y dedicado a la meditación.
El 22 de febrero, Ratzinger asistió a una ceremonia en San Pedro donde Francisco nombró a 19 cardenales.
El 22 de febrero, Ratzinger asistió a una ceremonia en San Pedro donde Francisco nombró a 19 cardenales. (Alessia Giuliani/Reuters)

Ciudad del Vaticano

El papa emérito Benedicto XVI cumplió ayer un año de su renuncia al pontificado, retirado en un convento en el Vaticano donde lee, escribe, medita, pasea, reza y recibe contadas visitas como las del actual pontífice, Francisco.

Alejado del cónclave que eligió a su sucesor, Benedicto XVI fue trasladado en helicóptero desde el Vaticano a la residencia de los pontífices de Castel Gandolfo, a unos 30 kilómetros de Roma.

Allí, ataviado con sencilla sotana blanca, Benedicto XVI se despidió como papa poco antes de las 20:00 horas del 28 de febrero de 2013 desde el balcón de la villa pontificia ante los vecinos del pueblo.

"No seré más el sumo pontífice de la Iglesia católica a las ocho de esta noche. Seré un simple peregrino que inicia la última etapa de su peregrinación en esta tierra", dijo el teólogo alemán.

Allí permaneció hasta el 1 de mayo, cuando se trasladó al Vaticano para comenzar su retiro en el convento Mater Ecclesiae, que creó Juan Pablo II para disponer en el Vaticano de "un centro de silencio, de penitencia y de oración", cedido por turnos a diversas órdenes contemplativas de monjas.

Desde entonces, Benedicto XVI vive en el convento junto a su fiel secretario-discípulo, el arzobispo Georg Ganswein, y las cuatro laicas consagradas de la comunidad Memores Domini que se ocupan de su aposento, su correspondencia y de recibir sus escasas y discretas visitas. Joseph Ratzinger, de 86 años, además de escuchar e interpretar con piano a sus clásicos preferidos como Bach, Beethoven o Mozart, eligió una vida de claustro que raramente rompe.

Por ejemplo, el pasado 22 de febrero apareció en la basílica de San Pedro para asistir al nombramiento de 19 cardenales por Francisco, con quien se fundió en un abrazo al llegar a la nave central.

Se trató de la primera vez que dos papas, uno en ejercicio y otro emérito, se encontraban en la misma ceremonia en San Pedro y Benedicto XVI se quitó el solideo (casquete papal) como muestra de respeto hacia Francisco.

Durante este año se ha encontrado "oficialmente" cinco veces con su sucesor; algunas fotos lo inmortalizan paseando por el jardín con Ganswein, que aún le llama "su santidad" y también con su hermano Georg durante un concierto de una banda musical en los jardines vaticanos.

El convento donde vive cuenta con una habitación a disposición de Georg, de 90 años, que prácticamente vive con él.

Precisamente, el papa emérito visitó discretamente el pasado 4 de enero a su hermano en el hospital policlínico Gemelli de Roma, donde fue ingresado para someterse a controles médicos.

Benedicto XVI, que en abril cumplirá 87 años, llegó al policlínico a bordo de un coche de cristales oscuros y permaneció siempre junto a la cabecera de la cama de su hermano.

En agosto declinó una invitación brindada por Francisco para pasar las vacaciones en Castel Gandolfo, para evitar "el clamor" de la gente que tanto lo ama, explicó el mismo Ratzinger.

El que fuera secretario de Estado durante su pontificado, Tarcisio Bertone, visitó al papa emérito el 26 diciembre y dijo encontrarlo en "perfecta forma y con una memoria prodigiosa".

Benedicto XVI sigue una vida austera. Se levanta a las 5:30 horas, oficia una misa y la mañana restante la dedica a la lectura de los padres de la Iglesia y a sus relaciones epistolares.

Tras la comida, toma una pequeña siesta, para luego pasear con su secretario por los jardines del convento, después reza el rosario y al atardecer, continúa con sus estudios teológicos para retirarse a dormir dos horas después de ver el noticiario de las ocho.