Bautiza el papa Francisco a 33 niños

El pontífice argentino impartió el sacramento del bautismo a estos niños, todos hijos de empleados del Vaticano, y recordó lo "bello" de trasmitir la fe cristiana.

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco bautizó hoy a 33 niños, a cuyos padres recordó la importancia y lo "bello" de trasmitir la fe cristiana y les animó a invocar al Espíritu Santo, al que, según apuntó, "no se le reza demasiado".

El pontífice argentino continuó así una tradición iniciada por el papa Juan Pablo II en el año 1989 e impartió el sacramento del bautismo a estos niños, todos hijos de empleados del Vaticano y de los cuales 20 fueron niñas.

El acto tuvo lugar en la Capilla Sixtina, decorada con los frescos de Miguel Ángel Buonarotti, y en la que en todo momento pudo escucharse el llanto o los gritos de algunos de los bautizados.

Francisco señaló durante su homilía que este sacramento "nos integra en el cuerpo de la Iglesia" donde la fe es transmitida de generación en generación.

"La fe de la Iglesia es la fe de María, nuestra madre, la de San José, San Pedro, San Andrés, San Juan, de los apóstoles y de los mártires que ha llegado hasta nosotros a través del bautismo. ¡Esto es muy bello! Es pasarse de mano a mano la luz de la fe", celebró.

Francisco animó a las madres a amamantar a sus hijos porque "lo que hace la leche por el cuerpo lo hace la Palabra de Dios con el espíritu".

"Vosotras madres, amamantad a vuestros hijos. También ahora, si tienen hambre o lloran, les podéis dar vuestra leche (...) Recemos por todas aquellas madres, muchas desgraciadamente, que no pueden alimentar a sus hijos. Recemos y tratemos de ayudar a estas madres", apuntó.

El papa se dirigió a los padres, padrinos, madrinas o abuelos para recomendarles que, si quieren que los niños crezcan bien, deben leerles a menudo el Evangelio.

"Ayudarán a estos niños a crecer bien si les trasladan la Palabra de Dios, el Evangelio. Lleven siempre con ustedes un pequeño Evangelio en el bolsillo para poder leerles la palabra de Dios", animó.

Asimismo recordó que, para ser "verdaderos cristianos" es importante "crecer inmersos en el Espíritu Santo" al que hay que invocar "todos los días" y que, por el contrario, "no se le reza demasiado".

"¿A quién rezamos? ¿Cuándo? ¿A Dios? Pero así Dios no existe. Dios es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por lo general rezamos a Jesús, luego con el 'Padre Nuestro' rezamos al Padre, pero al Espíritu Santo no lo rezamos tanto", abundó.

Jorge Bergoglio pronunció su homilía sentado en un trono situado en la pared izquierda y no en el centro de la capilla.

Sin embargo y como ya hiciera el año pasado, optó por oficiar la eucaristía en el altar central y de espaldas a los congregados, como se hacía en el rito antiguo y que fue modificado tras el Concilio Vaticano II (1962-1965).