Banderas a media asta recuerdan a Kennedy 50 años después

La atención de la jornada en memoria del presidente asesinado hace medio siglo estuvo centrada en el lugar del magnicidio, Dallas, donde miles de personas guardaron un minuto de silencio bajo la ...
La plaza Dealey de Dallas, en Texas, fue el punto central del homenaje de EU a Kennedy
La plaza Dealey de Dallas, en Texas, fue el punto central del homenaje de EU a Kennedy (AFP )

Washington

Todas las banderas de Estados Unidos fueron colocadas a media asta para recordar a John F. Kennedy, una mítica figura de la historia contemporánea, idealizada por la mayoría de los ciudadanos, que fue honrada hoy en su país y en el mundo entero a cincuenta años de su asesinato. Como decenas de admiradores, Caitlin Coffey, una estudiante de 22 años que llegó especialmente para la ocasión desde Toronto, Canadá, rindió homenaje hoy al 35° presidente estadunidense en su tumba, en el cementerio militar de Arlington, en los suburbios de Washington.

"Hoy y en las décadas que quedan por delante, vamos a conservar su legado", pidió en Twitter el presidente Barack Obama, quien en una proclamación oficial declaró hoy como "Día de conmemoración del presidente John F. Kennedy", dedicado a "celebrar su duradera impronta en la historia estadunidense". Con las banderas de edificios federales y estatales ondeando a media asta, medios de comunicación, políticos y ciudadanos recordaron en casi cada rincón del país a Kennedy, el presidente más popular del último medio siglo, según una encuesta de la cadena CNN divulgada hoy.

Ese sondeo revela que el 90 % de los estadunidenses aprueba la gestión de Kennedy como presidente y da el segundo lugar a Ronald Reagan (78 %) y el tercero a Bill Clinton (74 %). Richard Nixon está en la cola con apenas un 31 % de aprobación.Una corona de flores fue depositada sobre su tumba, sobre la cual se mantiene una llama que fue encendida por Jackie Kennedy el día del entierro de su marido.

Los actos de homenaje al primer presidente católico de EU y al más joven en aterrizar en la Casa Blanca comenzaron con una austera ceremonia castrense frente a su tumba en el cementerio militar de Arlington, a las afueras de Washington. Jean Kennedy Smith, de 85 años y hermana del mandatario, depositó una ofrenda floral en la tumba en compañía de otros miembros del clan familiar. También visitaron el lugar, donde arde una llama eterna, el secretario de Justicia de EU, Eric Holder, y cientos de turistas y curiosos.

En Boston, la ciudad natal de Kennedy, el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, colocó una ofrenda floral en la estatua construida en su honor. Mientras, en la Cámara de Representantes, donde Kennedy fue legislador entre 1947 y 1953, el reverendo John Robert Skeldon recordó durante una oración con los congresistas una de las frases más memorables del presidente: "No preguntes lo que puede hacer tu país por ti, pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país".

Por su parte, durante una visita a las familias que llevan once días en huelga de hambre cerca del Capitolio para presionar por la aprobación de una reforma migratoria, el vicepresidente de EU, Joseph Biden, quiso resaltar la importancia que dio Kennedy a las contribuciones de los inmigrantes. "Me acuerdo de lo que dijo John Kennedy" acerca de que el sistema de inmigración "debe ser justo, decente y flexible", comentó Biden.

No obstante, la atención de la jornada estuvo centrada en Dallas. A las 12:30 (18:30 hora GMT), el minuto de silencio que miles de personas guardaron en Dallas (Texas) marcó el instante preciso en el que cayó John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 en Dealey Plaza como consecuencia de los disparos de Lee Harvey Oswald, según la investigación oficial de la comisión Warren.

La ceremonia también incluyó una invocación religiosa del obispo de la diócesis de Dallas, Kevin J. Farrell, y un discurso del alcalde de la ciudad, Mike Rawlings, quien elogió no sólo el legado y la personalidad del presidente asesinado, sino el "extraordinario coraje" de su mujer, Jackie, en aquellas horas trágicas.

El asesinato sigue despertando fascinación medio siglo más tarde. La Comisión Warren, creada por el sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson, estableció que Lee Harvey Oswald actuó en solitario para matar al presidente con dos de los tres disparos que hizo a su limusina descapotable desde el Depósito de Libros Escolares de Texas, frente a la plaza Dealey. Sin embargo, Oswald murió dos días después que Kennedy por los disparos de Jack Ruby, gerente de un club nocturno, y muchas preguntas quedaron en el aire.

Un complot de la CIA, un plan del entonces vicepresidente Johnson, una operación de la KGB y el régimen cubano de Fidel Castro o una venganza de la mafia son algunas de las teorías de la conspiración que hoy siguen vigentes, con nuevos libros que abordan el asesinato de Kennedy con diferentes ángulos y evidencias.

"Hagamos fructificar su herencia, hoy y en las décadas por venir", exhortó Obama en una proclamación en la que ordenó poner las banderas a media asta. A través de misas, minutos de silencio y lecturas, el país entero se recoge para recordar al 35º presidente de Estados Unidos. Del otro lado del Atlántico también se conmemora el asesinato de Kennedy. sobre todo en Berlín, con una ceremonia cerca del lugar donde el presidente estadunidense pronunció su histórica frase "Ich bin ein Berliner".

En Londres, el museo de arte moderno Tate Modern expone la única pintura conocida del asesinato de JFK en Dallas. Para el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, "con el hombre asesinaron el sueño". "Fue muy inspirador para mí", declaró a la radio RTL. Medio siglo después, el "mito Kennedy", eternamente joven, bello y moderno, sigue intacto en el corazón de los estadunidenses. El 75% ubican a JFK a la cabeza de la lista de los líderes estadunidenses modernos que quedarán en la historia como "destacados", por delante de Ronald Reagan y Bill Clinton, según un sondeo de Gallup.

John F. Kennedy, nacido en una familia rica e influyente de Boston (Massachusetts, noreste), se convirtió en el presidente estadunidense más joven y en el primero de religión católica, encarnando una era de esperanza para la generación de los denominados baby-boomers. De su mandato trágicamente truncado, la historia se acuerda particularmente de su enfrentamiento con los soviéticos durante la llamada crisis de los misiles instalados en Cuba, la derrota de Bahía de Cochinos y el programa Apolo para enviar a un estadunidense a la Luna.

Su "Ich bin ein Berliner" (soy un berlinés) lanzada en un Berlín dividido, y "No pregunten qué puede hacer su país por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por su país", pronunciada el día de su investidura, permanecen grabadas en la memoria mundial. Pero el mito también es el de "Camelot", la corte del rey Arturo trasplantada a la Casa Blanca, donde Kennedy vivía con Jackie, su bella, joven y siempre impecable esposa, y unos pequeños hijos que eran retratados jugando en el Salón Oval.

El momento del anuncio del asesinato del presidente y las imágenes de su desplazamiento en la limusina descapotable, al lado de Jackie vistiendo un traje Chanel rosado, donde fue alcanzado por los disparos, forman parte de la memoria colectiva.

Obama no viajó hoy a Dallas y participará desde la Casa Blanca, a puerta cerrada, en una videoconferencia con voluntarios en Tanzania de los Cuerpos de Paz, creados por Kennedy y que han servido en más de 130 países en cuestiones relacionadas con salud pública y preservación medioambiental. El presidente ya rindió homenaje el pasado miércoles a Kennedy con una visita a su tumba en compañía de la primera dama, Michelle, y del matrimonio formado por Bill y Hillary Clinton.

Además, ese mismo día presidió en la Casa Blanca la ceremonia de concesión de las Medallas de la Libertad, el máximo honor civil que otorga el Gobierno de EU y establecido precisamente por Kennedy hace 50 años. Más tarde, durante una cena en honor de los galardonados con esas medallas, Obama dijo de Kennedy que "es recordado para la posteridad como era en vida: joven, audaz y osado", al destacar su "idealismo" y que "encarnaba el carácter del pueblo al que sirvió".

Todos los lugares que de alguna manera estuvieron vinculados a, o recuerdan, la vida del presidente Kennedy, tenían programados eventos hoy: un minuto de silencio y música en la biblioteca JFK en Boston, misas en el museo JFK en Hyannis, lugar de veraneo familiar en el estado de Massachusetts; oraciones en la universidad JFK de Pleasant Hill, California.