Bachelet inicia nueva presidencia con promesa de profundas reformas

La líder socialista comienza un segundo período presidencial de cuatro años, donde ha prometido llevar a cabo grandes cambios en la educación, la economía y la política, empezando por una ...
Michelle Bachelet saluda a la prensa tras reunirse este lunes con líderes continentales
Michelle Bachelet saluda a la prensa tras reunirse este lunes con líderes continentales (AFP)

Santiago

La líder socialista Michelle Bachelet asume hoy la Presidencia de Chile para los próximos cuatro años, en su retorno al poder después de un primer periodo (2006-2010),prometiendo liderar profundas reformas educacionales, económicas y políticas. Bachelet, de 62 años, será investida en una solemne ceremonia en la sede del Congreso en el puerto de Valparaíso (120 km al oeste de Santiago) al mediodía, en presencia de numerosos mandatarios de América Latina.

La presidenta argentina, Cristina Kirchner, la mandataria brasileña Dilma Rousseff, el presidente boliviano Evo Morales, el peruano Ollanta Humala y los presidentes de Uruguay, José Mujica, de Paraguay Horacio Cartes, de México Enrique Peña Nieto, de Ecuador Rafael Correa, entre otros, acompañarán a Bachelet en su asunción. Estados Unidos estará representado por su vicepresidente, Joe Biden, mientras que por España lo hará el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Después de que Bachelet entregara el mando a Piñera hace cuatro años, ahora el empresario derechista le devolverá la banda presidencial a la socialista, quien no pudo optar a la reelección inmediata pese a dejar el cargo con una popularidad de más del 80%. Tras permanecer al frente de la Oficina ONU-Mujer y radicarse en Nueva York por cerca de tres años, Bachelet regresó a Chile hace un año para encabezar su campaña electoral, que ganó en diciembre a la derechista Evelyn Matthei, con un 62% de los votos.

Con una extensa campaña política, que incluyó su triunfo en las primarias internas de la centro izquierda, Bachelet se impuso luego de prometer una profunda reforma de la educación, otra tributaria y una nueva Constitución que derribe la que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En materia de Educación, Bachelet prometió instaurar la gratuidad a nivel universitario en un plazo de seis años y acabar con el lucro en colegios privados que reciben subvención del Estado, donde estudian la mayoría de los escolares chilenos, y que se han convertido en una ingente fuente de recursos para sus dueños. La gratuidad universal y el fin al lucro son dos de los mayores reclamos que estudiantes chilenos han exigido en las multitudinarias protestas callejeras que se iniciaron en 2011.

Por ahora, los estudiantes miran con desconfianza las promesas de Bachelet y han anunciado que seguirán sus protestas. Para financiar la reforma educativa, Bachelet planteó una ambiciosa reforma tributaria que busca recaudar unos 8,200 millones de dólares, equivalentes a 3% del PIB, mediante un aumento de los impuestos a las empresas del 20 al 25%. La líder socialista propuso también una nueva Constitución, que acabe con la impuesta en 1980 por la dictadura, contenedora aún según ella de importantes "cerrojos" antidemocráticos.

Los principales son un sistema electoral que equipara de manera forzada la representación de las minorías, y las leyes orgánicas constitucionales que necesitan quórums elevadísimos para ser cambiadas. Las reformas políticas incluyen además un cambio en el régimen y la duración del período presidencial, que actualmente se extiende por cuatro años sin posibilidad de reelección inmediata, y restituir el voto de los chilenos que viven fuera del país. "Yo no digo que la Constitución resuelva todo, pero da un marco", dijo Bachelet antes de resultar electa.

Pediatra, separada y madre de tres hijos, Bachelet (62 años) se convirtió en 2006 en la primera mujer en ocupar la Presidencia de Chile y también en la primera en resultar reelecta. Para sus primeros cien días de Gobierno, Bachelet se impuso concretar 50 medidas que tracen el camino para lograr sus reformas y que den una señal clara de su voluntad a la ciudadanía. En el Congreso, cuenta con las mayorías necesarias para aprobar la reforma tributaria, pero necesitará forjar alianzas con la oposición e independientes para aprobar la reforma educativa y de la Constitución.

Analistas creen que podría obtener con facilidad los votos para materializar sus cambios en educación, pero ven más complejo que alcance consensos en materia constitucional, ya que se requieren altísimos quórums para ser aprobados. A nivel interno, Bachelet deberá enfrentar las divergencias que ya se observan en la amplia coalición política que la apoya, que incluye a democristianos, socialistas y comunistas. Por primera vez en los últimos 40 años, el Partido comunista formará parte del gobierno, tras la designación por parte de Bachelet de una comunista en su gabinete como ministra de la Mujer.

La crisis política que vive Venezuela ha hecho ya confrontar posiciones entre la Democracia Cristiana, que promovió un acuerdo político de censura al gobierno de Nicolás Maduro, y el Partido comunista, que lo apoya.