Bachelet pide debatir moción que anula ley de amnistía de Pinochet

La solicitud de la presidenta chilena al Congreso, que reclamó el fin del silencio ante los crímenes de la dictadura, coincide con el 41 aniversario del golpe militar que dio inicio a la misma.
Michelle Bachellet (i) se abraza a la presidenta del Senado, Isabel Allende Bussi, hija del ex presidente, en el palacio de La Moneda, en Santiago
Michelle Bachellet (i) se abraza a la presidenta del Senado, Isabel Allende Bussi, hija del ex presidente, en el palacio de La Moneda, en Santiago (AFP)

Santiago

La presidenta chilena Michelle Bachelet solicitó al Congreso debatir "con urgencia" una moción parlamentaria estancada hace varios años en el Legislativo que busca anular la ley de amnistía implementada en 1978 por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

"Se le ha puesto urgencia a algunas mociones parlamentarias. Entre ellas está aquella de parlamentarios que derogan la Ley de Amnistía", indicó el ministro de Justicia José Antonio Gómez, en una comparecencia hoy ante la prensa.

La Ley de Amnistía fue implementada por la dictadura de Pinochet para conmutar crímentes o impedir el juicio por violaciones a los derechos humanos que ocurrieron desde el inicio de la dictadura pinochetista, principalmente de 1973 hasta 1978.

La norma no es aplicada por los tribunales de justicia chilenos desde 1998, ocho años después de concluido el régimen de Pinochet, lo que ha permitido juzgar a exmilitares por crímenes de lesa humanidad. Actualmente, unos 60 militares cumplen condenas por violaciones a los derechos humanos.

Con la aprobación de este proyecto, el gobierno pretende "adecuar la legislación chilena a la legislación internacional (en materia de derechos humanos) y además, no hace un cambio muy de fondo de lo que han hecho los tribunales chilenos hasta la fecha, que es no aplicar la ley de amnistía", explicó Gómez.

El proyecto está estancando en el Congreso desde 2006, cuando cuatro parlamentarios de izquierda lo presentaron con el fin de anular la Ley de Amnistía y establecer procesos judiciales a militares que cometieron violaciones a los derechos humanos, pero que fueron beneficiados con ella.

"Esa ley es ilegítima porque viola los derechos humanos y los tratados internacionales, por eso debe ser anulada, para que estas personas que cometieron abusos tengan procesos justos", dijo Guido Girardi, uno de los diputados que elaboró la moción parlamentaria.

La anulación de la ley de amnistía es un viejo anhelo de los organismos de derechos humanos y de familiares de detenidos y desaparecidos durante la dictadura. Gómez anunció además que el gobierno va a impulsar la creación de una subsecretaría de Derechos Humanos, y difundirá un mensaje sobre la tipificación del delito de tortura.

El anuncio se produce justo en el día en que Chile conmemora 41 años del golpe militar que instauró la última dictadura, el 11 de septiembre de 1973.  Bachelet pidió hoy también que quienes cuenten con información de crímenes cometidos por la dictadura de Augusto Pinochet aún por juzgar la revelen.

"Basta ya de esperas dolorosas y silencios injustificados", dijo Bachelet, consciente que no queda mucho antes de que las víctimas y victimarios desaparezcan por su edad, afirmó la presidenta de Chile.

El tiempo apremia para aquellas familias de los 3,200 muertos y 38 mil torturados que dejó la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y que todavía no encuentran a sus padres o hijos, ni han podido llevar ante la justicia sus casos. "Es fundamental que quienes tienen información relevante, sean civiles o militares, la entreguen", reiteró hoy la mandataria, en un emotivo acto en La Moneda en memoria del derrocado presidente socialista Salvador Allende.

El pedido es compartido por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), que también ha solicitado a la presidenta que cierre un penal especial para militares condenados por violación de los derechos humanos. Actualmente unos 60 militares cumplen condenas por crímenes durante la dictadura en la cárcel de Punta Peuco, separados del resto de presos comunes, encarcelados en un sistema penal con tasas de hacinamiento del 70%.

Bachelet se refirió además al reciente atentado en un local de comidas de una estación del metro ocurrido el martes pasado, en el que catorce personas resultaron heridas y que no ha sido reivindicado, y aseguró que en Chile "no puede haber espacio para la violencia, el miedo o el temor".

"Si hay una lección aprendida por todos, tras el golpe militar de 1973, es que en Chile no hay espacio para la violencia. Condenamos la violencia en todas sus formas y reivindicamos la vocación de nuestro país de vivir en paz y tranquilidad", afirmó.

Homenaje femenino

Bachelet, vestida de un riguroso negro, estuvo flanqueada por su madre, Ángela Jeria, quien fue detenida, torturada y debió exiliarse junto a ella en 1974 después de la muerte por torturas de su marido, el general de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet, una sombra que acompaña siempre a la mandataria en todos los actos de memoria.

La mandataria también tenía a su lado a la presidenta del Senado, Isabel Allende, hija de Salvador Allende, el presidente socialista que fue derrocado durante el golpe militar. Por primera vez son dos mujeres las máximas autoridades del país, unidas por un pasado común: ambas perdieron a sus padres tras el fatídico 11 de septiembre de 1973.

Tras una breve ceremonia ecuménica, Bachelet y Allende, junto a sus hermanas y sobrinas, subieron a uno de los pisos superiores del Palacio hasta el salón blanco donde se encuentra el escritorio en el que el derrocado presidente pasó sus últimas horas asediado por los militares golpistas que le exigían su rendición.

Las mujeres dejaron una rosa blanca sobre el aterciopelado sillón que ocupaba Allende cuando decidiera quitarse la vida. Mientras, en el patio de Los Cañones de La Moneda, sus seguidores gritaban al 'compañero Salvador Allende', "presente, ahora y siempre".

Fuera del palacio, un centenar de personas esperaban para dejar flores en la puerta por donde los restos de Allende fueron sacados por militares durante el golpe. La policía tiene previsto que 1,650 efectivos refuercen hoy la seguridad en la capital, donde cada año en esta fecha se producen barricadas e incidentes violentos al final del día.

De otra parte, una mujer que el miércoles recibió un disparo en la cabeza cuando esperaba el autobús en una zona del sur de Santiago mientras en la ciudad se registraban manifestaciones por el aniversario del golpe de Estado de 1973, falleció hoy en un hospital, informaron fuentes médicas.

La policía y autoridades del gobierno han señalado que no hay una vinculación entre la agresión a la mujer y los disturbios. Rosa Ester Mandujano Muñoz, de 68 años, recibió el disparo mientras estaba en un paradero del transporte colectivo en el municipio de La Granja, al sur de Santiago, tras haber participado durante el día en un paseo de personas de la tercera edad.

La policía señaló que en ese momento no había en el sector manifestaciones por el aniversario del golpe de 1973 y conjeturó que la víctima fue alcanzada "por una bala loca" cuyo origen se investiga.

Una conjetura similar hizo el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, en declaraciones a Televisión Nacional (TVN), en las que subrayó que el caso de Rosa Mandujano "no tiene ninguna vinculación" con el aniversario del golpe. La víctima fue ingresada en el hospital "Padre Hurtado", de Santiago, donde falleció hoy, según confirmaron los médicos.

Durante la pasada noche y la madrugada de hoy Santiago fue escenario de disturbios que dejaron además un carabinero herido en el rostro, un autobús y un automóvil incendiados, al menos siete detenidos y diversos daños, según dijeron fuentes policiales.

Los disturbios se concentraron en los sectores de Peñalolén, San Bernardo, Quilicura y Cerro Navia, donde grupos de encapuchados levantaron barricadas, encendieron fogatas, atacaron vehículos y se enfrentaron con la policía.

Las autoridades han reforzado la seguridad por el aniversario del golpe, que fue precedido el pasado lunes por un atentado explosivo que dejó catorce heridos en una galería comercial aledaña a una estación del Metro.

Los organismos de seguridad han identificado en Santiago 97 sectores "complejos" en cuanto a disturbios y 38 "puntos críticos" en trece municipios de la ciudad, en los que tradicionalmente se han concentrado las situaciones más violentas cada 11 de septiembre.

El acto oficial de conmemoración del golpe está previsto en La Moneda, la sede del gobierno, con medio millar de invitados, mientras en los antiguos centros de tortura y exterminio de la dictadura de Pinochet habrá jornadas de reflexión y velas encendidas en homenaje a las víctimas.

Según cifras oficiales, en ese período (1973-1990) unos 3,200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1,192 figuran aún como desaparecidos y otros 38mil fueron torturados y encarcelados por razones políticas.