Bachelet busca frenar la crisis política con cambio de gabinete

La presidenta chilena, en el momento más bajo de su popularidad con su hijo como centro de un escándalo de corrupción, decidió dar un golpe de efecto y pedir la renuncia a sus ministros. 
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, atraviesa una grave crisis política con una fuerte bajada de su popularidad
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, atraviesa una grave crisis política con una fuerte bajada de su popularidad (AFP)

Santiago de Chile

Herida aún por un escándalo de corrupción que tiene a su hijo como protagonista y con una popularidad en su mínimo histórico, la presidenta Michelle Bachelet dio un golpe de autoridad y le pidió la renuncia a todos sus ministros.

En un hecho sin precedentes en la reciente historia de la democracia chilena, la presidenta de la República anunció la noche de este miércoles que ha pedido la renuncia de todos los ministros de su gabinete y que se tomará un plazo de 72 horas para decidir "quiénes se marchan y quiénes se quedan" en el Gobierno.

Sorpresivamente y en un formato poco usual en la política chilena, Bachelet realizó su trascendental anuncio en un set de televisión, en medio de una entrevista con el popular animador de programas de entretenimiento Don Francisco.

"Le pedí la renuncia a todos mis ministros. Me tomaré 72 horas para saber quién se queda y quién se va", dijo Bachelet con la voz entrecortada, tras semanas de tensión por los ecos del escándalo por el millonario negocio de especulación inmobiliaria que concretaron su hijo mayor, Sebastián Dávalos, y su nuera, Natalia Compagnon.

El escándalo ha significado un duro golpe para Bachelet, cuya popularidad se derrumbó a un mínimo del 29%, lo más bajo de sus dos periodos de gobierno, de acuerdo a una encuesta difundida este jueves.

El sondeo del Centro de Estudios Públicos (CEP) mostró una caída en el respaldo de la mandataria de nueve puntos desde noviembre, y está en línea con otras encuestas publicadas en los últimos días.

"Ha sido duro por el caso mismo y porque la gente no me creyó", dijo la mandataria en la entrevista, donde por primera vez enjuició públicamente la actuación de su hijo y la calificó de "imprudente".

El único ministro que ha sido ratificado en el cargo es el canciller, Heraldo Muñoz, quien se encuentra en estos momentos en la ciudad holandesa de La Haya encabezando la delegación chilena que solicitó a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que se inhiba en la demanda presentada por Bolivia para tener un acceso soberano al océano Pacifico.

Golpe de efecto

Exigir la renuncia de sus ministros "es una señal de autoridad, un golpe de efecto" de Bachelet, dijo a la AFP Fernando Rosenblatt, doctor en ciencias políticas y profesor de la Universidad Católica de Chile.

Para el politólogo Mauricio Morales, de la Universidad Diego Portales, es un intento de volver a encauzar su gobierno. "Lo que está realizando la presidenta es un golpe de timón que puede tener efectos significativos en la composición de su gabinete", dijo a la AFP.

La medida es drástica porque "hará una cirugía mayor dentro de su gabinete, sacando a su ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, algo que era casi impensado, y eso va a implicar un cambio muy profundo", estimó Morales.

Peñailillo, considerado el "hijo político" de Bachelet, quedó en el ojo del huracán tras revelarse que está involucrado en un caso de financiamiento irregular de la actividad política, que involucra hasta ahora a decenas de opositores y de miembros del gobierno, a través del uso de boletas por servicios no prestados a grandes conglomerados económicos, como el grupo Penta y la minera Soquimich.

El caso, por el que están bajo arresto domiciliario los dos controladores de Penta y al exgerente general de Soquimich, agudizó la crisis de desconfianza política que vive Chile, considerado uno de los países menos corruptos de América Latina por ONG que evalúan el desempeño del sector público como Transparencia Internacional.

Vieja guardia o jóvenes con hoja de vida limpia

Bachelet confirmó este jueves en su cargo al canciller Heraldo Muñoz, acallando las críticas por la inconveniencia de dejar en el limbo al diplomático mientras se desarrollan en la Corte de Justicia de La Haya los alegatos por una demanda marítima planteada por Bolivia.

Pero la presidenta no ha dado señales sobre qué pasará con el resto de su gabinete. Para la renovación, la mandataria podría recurrir a políticos experimentados de su coalición o dar paso a caras nuevas.

"La presidenta hoy día tiene dos alternativas: recurrir a la antigua guardia de la Concertación (la coalición gobernante), o asumir una estrategia distinta llamando al gabinete a gente que tiene menos experiencia política pero que tiene la hoja de vida limpia", estimó Morales.

Bachelet "aún tiene cierta reserva de legitimidad por los atributos blandos que todos conocemos", dice Rosenblatt, sobre la cercanía, sencillez y empatía que la mandataria logra con la población.

"Creo que ella de alguna manera ha estado actuando como madre y eso ha sido su error. Pero creo que si ya se reivindica cambiando este gabinete y escogiendo a personas que sean de carácter fuerte pero sanas de mente y de corazón, creo que le va a ir súper bien", dijo a la AFP Hugo Carvallo, un vendedor de diarios de Santiago.

La decisión de remodelar su Gobierno cuando apenas han transcurrido 14 meses desde su retorno a La Moneda (sede de Gobierno) ha recibido el apoyo de todos los partidos, tanto del oficialismo como de la oposición, si bien algunos han criticado que lo anunciara en un programa televisivo de entrevistas.

El presidente de la oficialista Democracia Cristiana, Jorge Pizarro, señaló que "el anuncio fue muy oportuno", pues "puede ayudar a generar condiciones para que avancemos seriamente sobre recuperar la confianza y la credibilidad".

"Decir que se va a revisar todo el gabinete es coherente con la percepción de una crisis política significativa que tenemos en el país y, por lo tanto, el anuncio es bastante coherente con la coyuntura", opinó el analista político Claudio Fuentes.

Desde la oposición, el senador José Manuel Ossandón, del Partido Renovación Nacional, sostuvo que "lo importante es que ella (Bachelet)) tenga la capacidad de hacer un cambio de gabinete que nos muestre un importante cambio de ruta".

Por su parte, el presidente de la multigremial empresarial, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), señaló que "lo único que uno puede pedir es un gabinete cohesionado, que crea en el crecimiento y que pudiésemos construir juntos una relación de confianza, mejorar el clima de negocios para así mejorar la inversión".

Sin embargo, Bachelet no ha dado luces de pretender hacer cambios significativos en su programa de Gobierno, en el que comprometió reformas estructurales en los tributos, la educación, las leyes laborales y la propia Constitución. Más bien, el llamado de la mandataria es a recomponer la confianza y credibilidad en el modelo democrático.

"Nuestros compatriotas esperan que los dirigentes y empresarios estemos a la altura de los nuevos tiempos y que aportemos a la obra común de construir el país unido, que dialoga, pero por sobre todo que se rige por los más altos estándares éticos y legales", dijo hoy Bachelet ante un foro empresarial.

"Estamos convencidos de que la legitimidad y la confianza ciudadana que obtendremos con ello será el mejor ambiente para la democracia y el crecimiento económico al que todos aspiramos", agregó.