Bachelet asume presidencia y lucha contra desigualdad

La política y doctora socialista prometió ayer, en su retorno al poder, reducir la brecha social en el país sudamericano, y reformar la educación y la Constitución, herencia de la dictadura.
En emotivo acto en el Congreso, Allende (izq.) felicitó a Bachelet, junto al saliente Sebastián Piñera.
En emotivo acto en el Congreso, Allende (izq.) felicitó a Bachelet, junto al saliente Sebastián Piñera. (Iván Alvarado/Reuters)

Santiago

La socialista Michelle Bachelet asumió ayer la presidencia de Chile, en su retorno al poder tras un primer periodo (2006-10), con la promesa de derrotar mediante profundas reformas al que definió como el único adversario del país: la desigualdad.

Bachelet asumió en una solemne y simbólica ceremonia en el Congreso chileno, en Valparaíso, donde visiblemente emocionada prometió hacerse cargo nuevamente del gobierno hasta 2018.

Le entregó la banda presidencial la recién investida presidenta del Senado, la también socialista Isabel Allende, con quien Bachelet se fundió en un sentido abrazo.

La imagen de ambas, en un colmado salón de honor del Congreso, estuvo cargada de simbolismos: es la primera vez que una mujer preside el Senado chileno y, también, la primera ocasión en que la ceremonia es protagonizada por dos mujeres.

"La imagen histórica de dos mujeres ocupando simultáneamente los dos más altos cargos del Estado recorrerá el mundo", dijo la senadora Allende.

Allende es hija del derrocado presidente Salvador Allende, quien se suicidó en medio del sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, y quien ocupó el mismo cargo que hoy asumió su hija.

A su vez, el padre Bachelet el general de Aviación Alberto Bachelet, murió en 1974 por torturas a las que fue sometido por Pinochet al mantenerse leal a Allende.

Bachelet sucede en el cargo al político y empresario de centro derecha Sebastián Piñera, quien antes de abandonar el Palacio de La Moneda dijo que dejaba su cargo "con la cabeza en alto", seguro de entregarle a Bachelet "un Chile que es un mejor país del que teníamos hace cuatro años" , cuando sucedió a la hoy presidente reelecta.

"Chile tiene un solo gran adversario y eso se llama desigualdad, y solo juntos podemos enfrentarla", dijo Bachelet en su primer discurso al país desde uno de los balcones del palacio de gobierno, en Santiago, acompañada de su madre Ángela Jeria, y de su hijo mayor Sebastián Dávalos.

"Comenzaremos ahora; el tiempo es escaso", añadió Bachelet, ante unos dos mil asistentes que la vitoreaban en la Plaza de la Constitución, hasta donde se trasladó en horas de la tarde.

Con un crecimiento promedio de 5.4 por ciento en los últimos cuatro años, Chile es uno de los países más ricos y estables de la región. Su ingreso per cápita bordea los 20 mil dólares, pero tiene uno de los mayores índices de desigualdad social del área.

Bachelet comprometió una reforma de la educación, una tributaria y un cambio a la Constitución que se mantiene como herencia de la dictadura de 1973-90.

En educación, propuso gratuidad al nivel universitario en seis años y acabar con el lucro en colegios privados que reciben subvención del Estado, donde estudian la mayoría de los escolares chilenos.

"Mi programa compromete una reforma educacional que asegure gratuidad, calidad, inclusión y mejores perspectivas para los niños y jóvenes de Chile", dijo Bachelet en su primer discurso.

Para financiarla, planteó una ambiciosa reforma tributaria y recaudar ocho mil 200 millones de dólares (3 por ciento del producto interno bruto, PIB).

Bachelet propuso también una nueva Constitución "nacida en democracia" y que acabe con la impuesta por Pinochet, contenedora, dijo, de importantes "cerrojos" antidemocráticos.

Respaldos

Pediatra de 62 años, separada y madre de tres hijos, Michelle Bachelet va a poder contar en el nuevo Congreso con las mayorías necesarias para aprobar sin alianzas la reforma tributaria, pero necesitará negociar los apoyos para aprobar la prometida reforma educativa y de la Constitución.

A la investidura asistieron, entre otros, los presidentes Enrique Peña Nieto (México), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), Dilma Rousseff (Brasil), Evo Morales (Bolivia), José Mujica (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador) y Juan Manuel Santos (Colombia). Estados Unidos estuvo representado por el vicepresidente, Joe Biden.