BCE da un respiro a bancos de Grecia, cerca de conseguir dinero fresco

Al día siguiente de ser aprobadas las primeras reformas en el parlamento, el gobierno de Tsipras obtuvo aprobación de sus socios europeos para llenar sus arcas y negociar un nuevo rescate.
Un globalifóbico del movimiento Attac, con una careta del ex ministro griego Varufakis y el lema "¡Corte de pelo ya!", ante el BCE en Fráncfort
Un globalifóbico del movimiento Attac, con una careta del ex ministro griego Varufakis y el lema "¡Corte de pelo ya!", ante el BCE en Fráncfort (EFE)

Francfort

Tras aprobar las primeras reformas, Grecia obtuvo hoy la luz verde teórica de sus socios europeos para llenar rápidamente sus arcas y negociar un nuevo rescate, y el BCE dio una nueva bocanada de aire a sus bancos.

Al día siguiente del voto del Parlamento griego, que ha aprobado una serie de reformas en señal de buena voluntad que generó fuertes tensiones políticas, también recibió el apoyo del presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi para encontrar una forma de aliviar su deuda, una necesidad "indiscutible".

Un poco antes, los ministros de Finanzas de la zona euro reunidos en conferencia telefónica habían dado su visto bueno al inicio de negociaciones formales para un rescate de más de 80 mil millones de euros, como acordado a principios de semana. Esto le permitirá al país heleno descartar, al menos por el momento, su salida de la zona euro, el temido "Grexit".

Pero los 28 países de la UE, también por intermediación de sus grandes acreedores, han logrado un acuerdo para conceder a Grecia un crédito puente que le permita en los próximos días hacer frente a los gastos corrientes y reembolsar 4,200 millones de euros al BCE el lunes.

Siete mil millones de puente financiero

Para asegurar, al menos en parte, este "puente" financiero, la Comisión Europea ha propuesto un préstamo de siete mil millones de euros, procedentes de un fondo comunitario.

No obstante, prosiguen las discusiones para "minimizar los riesgos" de los países de la UE que no son miembros de la zona euro, según un tuit del presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem. Londres, sobre todo, rechaza echar mano al bolsillo para resolver los problemas del bloque monetario.

Tras tomar nota de todos estos avances, el consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE), que celebró hoy una reunión ordinaria en Fráncfort, aumentó en 900 millones de euros el techo de los préstamos de emergencia ELA, una tabla de salvación para los bancos griegos.

"Las condiciones para el aumento del ELA se han vuelto a dar", dijo Draghi. Esta decisión que afloja la presión a los bancos griegos, cerrados desde el 29 de junio, podría permitir su reapertura, aunque es una decisión del gobierno de Tsipras.

El Parlamento griego tiene que votar la semana próxima otros paquetes de reformas prometidas, y el BCE aumentará un poco más la inyección de ELA a medida que avancen las reformas, explicó Holger Schmieding, analista de Berenberg, mencionando la "zanahoria" enarbolada por Draghi.

Sin embargo, sigue habiendo "interrogantes sobre la voluntad y la capacidad (del gobierno griego) de poner en marcha" las reformas prometidas, reconoció Draghi, para quien "corresponde al gobierno de Atenas" disipar estas dudas.

Berlín no quiere oír hablar de la deuda

En Atenas, el primer ministro griego Alexis Tsipras, aparecía debilitado por la pérdida de su mayoría parlamentaria. El Parlamento ha aprobado cuatro reformas, entre ellas un aumento del IVA, conforme a las exigencias de los acreedores, pero al precio de muchas deserciones en las filas de la formación de izquierda Syriza.

El diario griego liberal Katherimini, que habla de "desgarro", apuesta por una remodelación ministerial. "Es evidente que el gobierno de Tsipras es ahora un gobierno minoritario", subrayó el diario de derecha Eleftheros Typos.

Los europeos empezarán a negociar un tercer rescate cuando el viernes los diputados del Bundestag, la cámara baja del parlamento alemán, otorgue el mandato al gobierno para negociar. Aunque la canciller Angela Merkel se enfrenta a un creciente descontento en su campo conservador, la luz verde en principio no está en peligro.

En cambio, para Alemania, la eventual reducción de la deuda griega, que se eleva al 180% del PIB está prácticamente excluida. El Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó atónitos a sus socios el martes al pretender condicionar su participación en el próximo programa de ayuda a que los europeos, principales acreedores de Grecia, alivien la deuda.

Esto podría pasar por una ampliación de los plazos o por una quita pura y simple, algo inimaginable para Berlín. "Una auténtica quita de la deuda es incompatible con la pertenencia a la unión monetaria", dijo hoy el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble.