BCE lanzará el lunes un vasto plan de compra de deuda

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció que "empezaremos el 9 de marzo de 2015 a comprar" títulos de deuda pública y privada, aunque no incluirá a Grecia.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, durante la reunión de hoy en Nicosia, Chipre
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, durante la reunión de hoy en Nicosia, Chipre (AFP)

Nicosia

El Banco Central Europeo (BCE) anunció hoy el inicio la semana próxima de su vasto programa de compra de deuda pública y privada, precisando que Grecia no podrá beneficiarse del mismo por el momento.

"Empezaremos el 9 de marzo de 2015 a comprar" títulos de deuda pública y otros títulos del sector privado en el mercado secundario, con la esperanza de hacer subir los precios de la zona euro, anunció hoy el presidente de la institución, Mario Draghi.

El BCE, que mantuvo sus tipos de interés sin cambios este jueves, tal y como se esperaba, había anunciado ese programa de compra de deuda en enero, con el objetivo de inyectar 60 mil millones de euros por mes en la economía de la zona euro al menos hasta mediados de 2016.

Draghi aseguró que el anuncio de la medida ya había tenido "un cierto número de efectos positivos" en la eurozona. Con ese programa de "expansión cuantitativa" (QE, por sus siglas en inglés), el BCE desembolsará más de un billón de euros en compra de títulos.

La fecha de septiembre de 2016 no es definitiva, como ya han repetido varios miembros de la institución en las últimas semanas: el programa se prolongará "más allá si es necesario", explicó Draghi, hasta que el BCE observe "un ajuste continuo de la inflación", hacia el objetivo fijado por el supervisor del euro, es decir, "próximo pero por debajo del 2%".

La zona euro permanece por el momento muy lejos de ese objetivo. Los precios cayeron un 0.3% en febrero tras una bajada del 0.6% en enero. El BCE espera, no obstante, que "la recuperación se extienda y se refuerce progresivamente" en la zona euro, aseguró Draghi.

La política del instituto monetario, que mezcla "expansión cuantitativa" bajos tipos de interés, debería permitir mejorar las perspectivas de crecimiento y reducir "sobrecapacidades" en la zona euro, añadió Draghi.

El BCE revisó al alza sus previsiones de crecimiento para 2015 y 2016. Ahora espera un 1.5% para este año y 1.9% para 2016, frente a las precedentes estimaciones del 1% y 1.5%. Además el BCE ha publicado una primera previsión para 2017: estima que la eurozona crecerá un 2.1%.

Antes de la intervención de Draghi, la BCE anunció, también este jueves, que mantenía sus tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. El consejo de gobernadores del BCE, que se reunía esta vez en Nicosia, en la isla de Chipre, decidió mantener su principal tipo de interés, referencia para el crédito en la zona euro, en el 0.05%, su mínimo histórico, vigente desde el pasado septiembre.

La institución monetaria con sede en Fráncfort tampoco modificó el tipo de interés aplicable a la facilidad marginal de crédito, que había reducido al 0.3% en septiembre, ni el tipo de interés aplicable a la facilidad de depósito, llevada al terreno negativo por primera vez en junio, y que se sitúa en el -0.2%. El anuncio era el esperado por los expertos.

Grecia, excluida por el momento

Atenas volvió a estar presente en las discusiones durante la sesión de preguntas y respuestas entre Draghi y los periodistas. El presidente del BCE precisó que, por el momento, Grecia no se beneficiará de la "expansión cuantitativa", precisando que la institución está dispuesta a conceder de nuevo a los bancos griegos un trato preferente de financiación, pero bajo condiciones.

"El BCE es el primero que quiere volver a financiar a la economía griega" dijo Draghi "bajo reserva de que las condiciones sean respetadas" lo que no es el caso por el momento, indicó.

A principios de febrero, con Atenas y sus socios europeos negociando el destino del país heleno en la zona euro, la institución monetaria acabó con un régimen de excepción en favor de los bancos griegos, que les permitía hasta entonces acceder a operaciones regulares de financiación.

Desde entonces, las entidades bancarias helenas, fragilizadas por la fuga masiva de clientes, sobreviven gracias a la liquidez de urgencia que reciben a través del mecanismo ELA del Banco Central griego, pero a las que el BCE puede poner término en cualquier momento.