'Autodefensas' para combatir a las fuerzas de Boko Haram

Son medio millar de voluntarios que buscan enfrentar a los extremistas de esa organización mediante “poderes físicos y espirituales”; es una respuesta ante la pasividad del gobierno.
 En esta foto de archivo muestra al líder extremista islamista del Boko Haram, Abubakar Shekau, dando un discurso. Un ataque de Boko Haram islamistas en un pueblo de Nigeria del noreste, en la frontera de Camerún, ha matado a cientos de personas, dijeron un senador local y testigos.
En esta foto de archivo muestra al líder extremista islamista del Boko Haram, Abubakar Shekau, dando un discurso. Un ataque de Boko Haram islamistas en un pueblo de Nigeria del noreste, en la frontera de Camerún, ha matado a cientos de personas, dijeron un senador local y testigos. (AFP)

Maiduguri

Desde mediados de mayo, cientos de cazadores tradicionales armados con escopetas improvisadas, lanzas con puntas envenenadas y amuletos se congregan en un pueblo de Nigeria y ofrecen emplear sus habilidades —y lo que consideran poderes sobrenaturales— para ayudar a rescatar a las poco más de 200 niñas secuestradas por el grupo extremista islámico Boko Haram.

Unos 500 cazadores, algunos todavía adolescentes y otros ya octogenarios, aseguran haber sido seleccionados especialmente por sus pares, debido a sus habilidades espirituales y han tomado como base Maiduguri, la capital del estado de Borno y el lugar donde nació Boko Haram, para movilizarse.

En momentos en que los militares nigerianos son acusados por muchos ciudadanos de no hacer lo suficiente por rescatar a las niñas, los cazadores demuestran sus habilidades: soplan cuernos de vaca para arrancar sonidos semejantes a lamentos, manipulan cuchillos y espadas con destreza, ocasionalmente cortándose y apuñalándose sin daño aparente. Los cazadores sostienen que sus encantamientos impiden que sus heridas sangren.

También confían en amuletos, hierbas y sustancias misteriosas que llevan en cartucheras de cuero, como también dientes de animales y brazaletes para protegerlos de las balas.

La movilización de los cazadores de tres estados del nordeste subraya cómo la sociedad nigeriana se ha visto conmovida por el secuestro en masa del 15 de abril, así como también la aparente inacción del gobierno, que apenas esta semana anunció una “guerra total” contra Boko Haram, que ha provocado manifestaciones y oleadas de comentarios en la prensa y las redes sociales.

Un vocero de los cazadores no criticó directamente a los militares. “No decimos que somos mejores que los soldados, sino que conocemos el terreno mejor que ellos”, afirma Sarkin Baka.

El pasado 15 de abril más de 200 niñas y adolescentes fueron secuestradas en el pueblo remoto de Chibok, en el estado de Borno, unos 130 kilómetros al sur de Maiduguri por Boko Haram. De ellas, se calcula que 219 aún permanecen cautivas.

El grupo extremista fue fundado en 2002 por el clérigo musulmán Mohamed Yusuf, quien creó en Maiduguri un complejo religioso que incluía una mezquita y una escuela islámica, donde muchas familias musulmanas de bajos recursos inscribieron a sus hijos.

Pero el objetivo de Yusuf no era realmente establecer un centro educativo, sino un campo de reclutamiento de jóvenes que posteriormente lucharían contra el gobierno nigeriano para instaurar un Estado regido por la sharia (ley islámica).

En 2009, Boko Haram empezó a atentar contra edificios del gobierno en Maiduguri y comisarías de policía. Ese mismo año, Mohamed Yusuf fue detenido y asesinado por las fuerzas de seguridad.

Aunque entonces las autoridades nigerianas aseguraron que era el fin de Boko Haram, los islamistas se reagruparon bajo el actual líder del grupo armado, el teólogo Abubakar Shekau, por el que el gobierno de Estados Unidos ha llegado a ofrecer una recompensa de 50 millones de dólares.

A partir de ese momento, los fundamentalistas de Boko Haram mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de cuatro mil muertos, especialmente en el noreste del país, su base espiritual y de operaciones, donde miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.

Pero no fue hasta 2011, cuando Boko Haram atrajo la atención internacional con un atentado contra la sede de las Naciones Unidas en Abuya, capital de Nigeria, en el que murieron 23 personas.

A finales de diciembre de ese mismo año, el gobierno nigeriano declaró la situación de emergencia en el noreste del país, concretamente en los estados Yobe, Borno y Adamawa, donde los ataques no han cesado.

En el último año, la campaña de los islamistas se ha intensificado con asesinatos frecuentes, secuestros, robos y destrucción de escuelas y viviendas en esos estados norteños.

Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África y con las mayores reservas de petróleo y gas de ese continente, sufre múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales.

Ante el temor que el grupo cruzara las fronteras nigerianas, el pasado 17 de mayo el mandatario de Camerún, Paul Biya, aseguró, durante la cumbre antiterrorista convocada por el presidente francés, François Hollande, en París: “Estamos aquí para declararle la guerra a Boko Haram”,

Entonces, los participantes de la cumbre con representantes de cinco países africanos –Benin, Camerún, Chad, Niger y Nigeria-, además de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, acordaron un “plan de acción global y regional de mediano y largo plazo” contra el terrorismo practicado por Boko Haram.

“El grupo terrorista no solo desestabiliza el norte de Nigeria”. Boko Haram, reconocieron todas las partes de la cumbre en la capital francesa, “ya se ha convertido en un peligro para todo el continente africano”.

Recientemente, el gobierno de Camerún informó que la agrupación fundamentalista mantiene una red de reclutamiento en el país y, desde febrero pasado, alistó a cerca de 200 jóvenes -de entre 15 y 19 años- en Kolofata, una zona fronteriza con Nigeria, en el extremo norte de Camerún.


[Dé clic sobre la imagen para ampliar]