Autodefensas en Colombia, el camino errado

En entrevista con Milenio, Gustavo Duncan, profesor de la Universidad de los Andes, y Fernando Quijano, presidente de la CORPADES, explican las consecuencias de las autodefensas en ese país.
Paramilitares en Colombia (Archivo)
Archivo (AP)

En Colombia, como en México, las autodefensas surgieron como grupos de civiles que se armaron para protegerse, en ese caso de los abusos de la guerrilla. Pero lo que inició como una medida de autoprotección, se convirtió después en una máquina de violencia llamada paramilitarismo.

Las autodefensas aparecieron en Colombia a finales de la década de los años 70 cuando el Ejercito Nacional comenzó a patrocinar a grupos de civiles armados. Así fue como surgieron las Autodefensas Campesinas de Magdalena Medio, en el Puerto del departamento de Boyacá, explica Luis Fernando Quijano, presidente de la Corporación de Paz y Desarrollo Urbano.

A pesar de que las autodefensas surgieron en zonas rurales, Quijano asegura que también en las ciudades de Colombia comenzaron a aparecer grupos armados de civiles.

"En las ciudades, como el caso de Medellín, también en la década de los 70, se dio un proceso con un grupo que se llamó La Defensa Civil. La policía comenzó a patrocinarlos con armas cortas para hacer control en los barrios", comentó.

Por su parte, Gustavo Duncan, profesor de la Universidad de los Andes y especialista en conflictos armados y narcotráfico, explica que las autodefensas nacieron en las zonas rurales como respuesta a los excesos cometidos por la guerrilla, como secuestros a campesinos y la lucha por las tierras productivas.

"Las autodefensas nacieron en las zonas rurales como respuesta a los excesos cometidos por la guerrilla":Duncan.


Pero lo que comenzó como una forma de protección de la guerrilla se convirtió en un recurso utilizado por el crimen organizado.

El catedrático Gustavo Duncan expone que a mediados de los años 80 los hermanos Castaño, miembros del cártel de Medellín, ayudaron al Estado a eliminar al narcotraficante Pablo Escobar y posteriormente absorbieron a las autodefensas convirtiéndose en jefes de grupos armados de paramilitares.

"Los jefes paramilitares llegó un momento en que adquirieron tanto poder, en la contención de la guerrilla, que se convirtieron ya incluso en una amenaza y un competidor para la misma clase política con ellos. Por eso, la misma clase política fue la que negoció la disolución de la autodefensa", aseguró Gustavo Duncan.

Las diferencias con México

Las circunstancias políticas, el momento histórico en el que se desarrollan y las características de las autodefensas marcan algunas diferencias con el reciente surgimiento de estos grupos armados en el estado de Michoacán.

"La diferencia es que el paramilitarismo colombiano rápidamente apela al narcotráfico. En el caso de Michoacán, están surgiendo como una respuesta contra los narcotraficantes. No está claro que el doctor Mireles y otros líderes vayan, en el corto plazo, a convertirse en narcotraficantes", explicó Gustavo Duran.

Además Gustavo Duran afirma que las autodefensas en México "son excepciones, civiles que se cansaron de una serie de abusos, no sólo económicos, sexuales, simbólicos, pero producto de narcotraficantes".

Las autodefensas en Colombia, ¿dónde están?

Las autodefensa de los años 70 que surgieron como una forma de protección a la guerrilla ya no existen, sin embargo, aún prevalecen en Colombia grupos de civiles armados que gobiernan territorios y ofrecen seguridad y vigilancia, explica Gustavo Duncan.

"Existen todavía en Colombia grupos armados, ejércitos privados, que ejercen funciones de gobierno en el territorio, es decir, que cobran impuestos, administras justicia y vigilan. Si tu eres un delincuente y quieres robar a alguien no puedes, y no porque la policía te detenga, sino porque hay un ejercito privado vigilando que en el momento que tú robes te ajusticia", refiere el catedrático de la Universidad de los Andes.

Gustavo Duran advierte que el riesgo de que existan los grupos paramilitares es que "crean una forma de gobierno paralela. El riesgo no está en que estos grupos vayan y contengan al enemigo, sino que quienes tienen las armas comiencen a utilizar ese poder, esa vigilancia, para gobernar ellos el territorio ya con sus propias leyes y normas".

Por su parte, Fernando Quijano, quien preside una organización civil que busca la paz en Colombia, aseguró que lo que pasó en ese país es que las autodefensas han sido influenciadas por grupos que vigilan sus propios intereses.

"Los paramilitares en Colombia hoy son una mezcla de mafias, más allá de narcotráfico, mezclado con sectores de militaristas, terratenientes, ganaderos, que lo que han hecho es desplazar gente. Cinco millones de desplazados en el país demuestran que esto ha ocurrido", refiere Quijano.

El gobierno de Colombia ofreció a los grupos de paramilitares negociar y en la época de Álvaro Uribe se realizó un decreto de que estos grupos se habían acabado, de acuerdo con Quijano, quien asegura que "es imposible que un monstruo que ya se les salió de las manos se haya controlado".

Pobres y el costo de la guerra

En medio del conflicto armado, ya sea contra narcotraficantes, guerrilleros o paramilitares, la población más vulnerable, los pobres, los campesinos y los desplazados son los que enfrentan las consecuencias, coincide Gustavo Duran y Fernando Quijano.

"Armarse y crear autodefensas es repetir durante décadas la guerra allá en México, y Colombia es un ejemplo de que ese es un camino errado": Quijano.


"La consecuencias siempre la pagan los más débiles, los humildes. Las víctimas son las personas. Son los que pagan la cuota mayor de sangre. Aquí las guerras son de pobres contra pobres. Ni el paramilitar ni el guerrillero ni el policía es hijo de ricos", asegura Fernando Quijano.

El catedrático Gustavo Duncan explica que las poblaciones que están a la mitad de un terreno en disputa son las que pagan las consecuencias de la guerra.

"La tragedia es que hay población campesina, que es la que queda en medio, los desplazados", dijo Duncan.

Fernando Quijano, que ha seguido las consecuencias sociales de los enfrentamientos entre paramilitares advierte que "armarse y crear autodefensas es repetir durante décadas la guerra allá en México, y Colombia es un ejemplo de que ese es un camino errado".