Australia toma medidas contra la amenaza yihadista

Si bien el secuestrador del domingo en Sídney tenía problemas mentales, la inquietud envuelve a Canberra.
La toma de rehenes afectó la tranquilidad del país, involucrado desde 2001 en la “guerra contra el terrorismo”.
La toma de rehenes afectó la tranquilidad del país, involucrado desde 2001 en la “guerra contra el terrorismo”. (AP)

Sídney

Pese al estupor causado por la toma de rehenes que inmovilizó el lunes la ciudad de Sídney, el gobierno australiano no considera que el país sea un blanco potencial para los terroristas, si bien se prepara desde hace varios meses para esta eventualidad, por miedo a represalias por su compromiso contra el terrorismo.

El gobierno del primer ministro Tony Abbott endureció sus leyes antiterroristas y a comienzos de septiembre hizo pasar su nivel de alerta de "medio" a "elevado" por primera vez desde 2013, una medida que significa que, sin ser necesariamente inminente, "un atentado terrorista es probable".

Aliado de larga data de Estados Unidos y miembro de la "coalición" que invadió Afganistán (2001) e Irak (2003), el país tomó parte en la "guerra contra el terrorismo" de EU. Un compromiso que continúa con su participación en los bombardeos contra la organización Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria. El ejército australiano desplegó 600 militares en los Emiratos Árabes Unidos y entregó material militar, armas y municiones a los kurdos.

El 12 de octubre de 2002, Australia fue duramente golpeada por el terrorismo islamista cuando varias bombas explotaron en Bali, Indonesia, considerada como una suerte de "playa de Sídney", a algunas horas de vuelo. Los atentados causaron 202 muertos, de ellos 88 australianos.

En 2005, una nueva serie de ataques en Bali dejó 20 muertos, de ellos cuatro australianos, y 129 heridos, 19 de los cuales eran también de Australia.

El país hizo frente igualmente a diversas alertas: en 2005, cinco hombres fueron arrestados y condenados a penas de 23 a 28 años de cárcel por haber preparado una serie de ataques en Sídney. Los investigadores hallaron entonces armas, municiones, y guías para la fabricación de armas químicas o de videos de decapitaciones. En 2009, cuatro hombres fueron ligados a las milicias yihadistas de Shabab en Somalia, sospechosos de preparar un ataque terrorista contra instalaciones militares en la región de Sídney, siendo arrestados y condenados tres de ellos a 18 años de prisión.

A fines de septiembre pasado, un joven sospechoso de "terrorismo" por los servicios de inteligencia de Australia hirió a cuchilladas a dos policías antes de ser abatido, luego de los llamados lanzados por el EI exhortando a los musulmanes a matar a turistas occidentales.

Unos días más tarde, la policía anunció el arresto de 15 personas ligadas a un plan de yihadistas cuya intención era filmar la decapitación de civiles. Se trató de la operación más importante de ese tipo organizada en el país.

El 30 de octubre, el gobierno endureció las leyes antiterroristas, prohibiendo desde entonces cualquier viaje hacia países considerados como hogares del terrorismo, con la esperanza de impedir la salida de aspirantes a la "guerra santa" ultrarradical en Siria o Irak. Según cifras oficiales, cerca de 70 ciudadanos australianos se incorporaron a los combates en grupos terroristas, 20 de ellos regresaron a Australia y un centenar aportaría apoyo financiero o ayudaría al reclutamiento.

Con las nuevas medidas, el ejecutivo de Abbott quiere criminalizar todo desplazamiento, sin razón válida, en una zona declarada como teatro de actividad de una organización terrorista enemiga. La pena máxima contemplada será de 10 años de cárcel. También fue creado un servicio de investigación e intervención especializada en la neutralización de aspirantes a la yihad. Capacitada para vigilar, interpelar y perseguir a los sospechosos, la unidad centraliza el trabajo de las diferencias agencias de inteligencia involucradas.

Abbott dijo que la toma de rehenes en una céntrica cafetería de la ciudad deja "lecciones que aprender y debemos analizar ahora cuáles son esas lecciones".

"No hay nada más australiano que ir a la cafetería local para tomar el café matutino y es trágico, más allá de las palabras, que la gente que lo hace diariamente haya sido atrapada en este horrible incidente", añadió Abbott, tras expresar su solidaridad con las víctimas y sus familiares, luego de dar a conocer que el secuestrador, un refugiado iraní con 20 años en el país, padecía "problemas mentales".