Atentados de Bruselas son "un fracaso" para Bélgica, reconoce su primer ministro

Aunque Charles Michel admitió los fallos en la seguridad del país europeo, descartó que pueda ser calificado como un "estado fallido" y destacó la detención del terrorista Abdeslam en "sólo unos ...
El primer ministro belga, Charles Michel, durante la rueda de prensa a dos semanas de los atentados en Bruselas
El primer ministro belga, Charles Michel, durante la rueda de prensa a dos semanas de los atentados en Bruselas (AFP)

Bruselas

Los atentados en Bruselas son "indiscutiblemente un fracaso" para Bélgica, reconoció hoy su primer ministro, Charles Michel, que refutó no obstante que su país sea calificado como un "Estado fallido". "Cuando hay un atentado como este, hay por supuesto un fracaso", estimó Michel en una conferencia de prensa ante los periodistas internacionales acreditados en Bélgica.

Michel reivindicó hoy la labor de las autoridades y fuerzas de seguridad belgas en la lucha contra el terrorismo, en la que reconoció que ha habido "fallos", pero también "éxitos", y agregó que no podía "aceptar la idea de que hay un Estado fallido" en Bélgica, cuyas autoridades son acusadas de laxismo desde los atentados de París del 13 de noviembre, ataques que fueron en gran parte planificados y organizados en el reino.

Bélgica necesitó "sólo unos meses" para detener a Salah Abdeslam, sospechoso clave de los atentados de París y con estrechos vínculos con algunos de los autores de los ataques en Bruselas, hizo saber Michel destacando que "para detener a [Osama] Ben Laden tardaron diez años".

Michel reveló que Bélgica condenó a un centenar de personas en casos vinculados al "terrorismo" en 2015. "Un Estado fallido no sería capaz" de hacerlo, insistió.

"Somos un pequeño país en el corazón de Europa. Desde aquí es fácil ir a Berlín, Londres, París... Es un lugar fácil para organizar ataques en otros países europeos, lo que significa que tenemos que trabajar mejor, pero también que hay que aumentar la capacidad de nuestros servicios de seguridad", insistió.

Como fue el caso antes de los atentados en París, "en Bruselas (...) los servicios [de investigación] de unos u otros detectaron a personas", pero eso no les impidió pasar al acto, reconoció Michel. "Es allá en donde hay que trabajar", agregó Michel, que pide desde hace meses la creación de un "FBI o una CIA europea".

"Mala imagen"

Michel no ha ocultado su preocupación por la mala imagen que se trasmite de Bélgica desde que hace más de un año, cuando el atentado contra el semanario satírico galo Charlie Hebdo dejó al descubierto un rastro de extremismo que se extendía hasta el país, reforzado por la matanza del pasado 13 de noviembre en París y el golpe sufrido por la propia capital belga el 22 de marzo.

Las autoridades de Bélgica están preocupadas por la reputación de Bruselas, una ciudad que suma el 20 % del PIB belga y que depende enormemente del sector servicios que sufre ante la caída de visitantes y turistas, asustados por las imágenes reales de las recientes explosiones y tiroteos, y por la presencia de yihadistas en el distrito de Molenbeek.

"Lo que vemos en Bruselas no es lo mismo que lo que se dice de Bruselas, principalmente en la prensa internacional", destacó por su parte el ministro-presidente de la región capital belga, Rudi Vervoort, quien aseguró que la ciudad "sigue de pie, sigue viva".

El mensaje de Michel hacia el exterior es mixto: por una parte reconoce "errores", que elude concretar, y por otro pide que se valoren los aciertos, a la vez que traslada parte de la responsabilidad de la situación a sus socios europeos a los que solicita una mayor coordinación en materia de seguridad.

"Es muy importante que en Bélgica, pero también en Europa, se aumente más la capacidad de nuestros servicios de seguridad (...) lo que significa más equipo, pero también más capacidades para nuestros servicios de inteligencia", dijo. Michel también recordó que "en ninguna parte existe el riesgo cero" y revivió los golpes que sufrieron otras ciudades como Madrid, Londres, París o Nueva York.

Ante una amenaza que sigue presente, Michel avisó que el espacio Schengen "no puede funcionar si no hay controles muy estrictos en las fronteras externas" para hacer frente a la llegada de desplazados de Libia y Siria, ni sin un mayor control sobre el intercambio de datos de pasajeros dentro de Europa.

Respecto a las cuestiones internas, el primer ministro liberal de Bélgica aseguró que no ha cometido "ningún fallo político" durante la respuesta a los atentados, motivo que esgrimió para no haber aceptado las renuncias de sus ministros de Interior y de Justicia, Jan Jambon y Koen Geens, respectivamente.

"Creo que debemos hacer frente a la tormenta en el barco. Es nuestra responsabilidad", dijo Michel, quien también defendió uno de los rasgos más definitorios de Bélgica, su sistema institucional altamente federalizado, que ha sido duramente criticado por los fallos de coordinación entre organismos y autoridades belgas.

"Estoy convencido de que es necesario hacer funcionar las instituciones, en lugar de imaginar una gran reforma del Estado que evitaría mágicamente el riesgo", dijo el primer ministro, quien defendió que "ningún país es perfectamente eficiente".

Respaldó también la "estricta separación de poderes" que se aplica en el país, a la vez que hizo un llamamiento tanto a los belgas como el resto de los europeos para que sean "firmes en la defensa de nuestros valores universales". Entre ellos, avisó de que "la ley de los hombres está por encima de todas las demás", en una clara alusión a los defensores de la sharia o ley islámica que los yihadistas tratan de imponer.