Atentado talibán deja 70 heridos en el sur de Afganistán

Un conductor suicida hizo estallar un camión bomba con alrededor de una tonelada de explosivos a la entrada del gobierno provincial de Zabul, en Qalat, resultando heridos mujeres y niños.
Un policía afgano inspecciona el lugar del ataque suicida en Zabul
Un policía afgano inspecciona el lugar del ataque suicida en Zabul (AFP)

Kandahar

Un camión bomba de los talibanes detonado con alrededor de una tonelada de explosivos a la entrada de un complejo gubernamental en el sur de Afganistán dejó hoy más de 70 personas heridas, en el marco de la ofensiva de primavera del grupo armado.

Mujeres y niños resultaron heridos en este ataque en Qalat, capital de la provincia de Zabul, a las puertas de un complejo de edificios que alberga las dependencias del gobierno provincial. Los ataques de los talibanes se han intensificado contra objetivos gubernamentales y extranjeros, a pesar de las reiteradas peticiones de Kabul de reanudar negociaciones de paz con los insurgentes.

"Setenta y tres personas resultaron heridas en un ataque suicida en el complejo" en la capital provincial, Qalat, dijo a la AFP el jefe adjunto de la policía provincial, Ghulam Jilani. El jefe de la policía provincial, Mirwais Noorzai, dijo que más de setenta personas habían resultado heridas y que cuatro de ellas estaban en condiciones críticas.

Un anterior balance de la policía daba cuenta de 40 personas heridas. "Se utilizaron alrededor de mil kilos de explosivos en el ataque", agregó Noorzai. Seis oficiales de policía y cuatro miembros del consejo provincial estaban entre los heridos, mientras que trabajadores del gobierno y residentes de la zona también resultaron heridos.

Los talibanes, que llevan trece años enfrentándose en una guerra contra el gobierno afgano, respaldado por Estados Unidos, revindicaron el ataque. Los talibanes afganos lanzaron su ofensiva de primavera, denominada "Azm" ("Determinación"), a finales de abril, prometiendo ataques por todo el país en lo que podría ser la temporada de combates más sangrienta de la última década, después de que las fuerzas de la OTAN se retiraran del frente.

También en Kabul, el pasado 19 de mayo, la explosión de un coche bomba de los talibanes en un aparcamiento del ministerio de Justicia mató a cuatro personas y dejó docenas de heridos. Según la Misión de Asistencia en Afganistán de Naciones Unidas (Unama), en los primeros cuatro meses de 2015, las muertes de civiles se incrementaron un 16% respecto al mismo periodo del año anterior.

El gobierno de Afganistán ha sido objeto de críticas por su incapacidad para acabar con los ataques de los insurgentes, un hecho que se atribuye a las luchas políticas internas y al retraso para formar un gabinete.

El pasado jueves, el presidente Ashraf Ghani propuso a Mohamad Masoom Stanekzai, secretario del organismo encargado de los procesos de paz del país, para el puesto de ministro de Defensa, una proposición que deberá ser aprobada por el parlamento.

El cargo había quedado vacante por los desacuerdos entre Ghani y su jefe del ejecutivo, su antiguo rival en las elecciones presidenciales de 2014, Abdulá Abdulá, que respaldaba a otro candidato.

Desde la partida de la mayor parte de las tropas de combate de la OTAN en diciembre, las fuerzas de seguridad afganas se encuentran solas ante la insurrección de los talibanes. Una fuerza de unos 12,500 hombres quedó bajo bandera de la OTAN para colaborar en la formación del ejército local hasta 2016.