Ataques en París dominaron el debate entre aspirantes demócratas

Aunque el debate debía centrarse en cuestiones económicas, la amenaza yihadista tras la masacre en la capital francesa fue el tema central en las discusiones de Clinton, Sanders y O'Malley.
Hillary Clinton (c) habla mientras Bernie Sanders (i) y Martin O’Malley (d) miran en el debate celebrado en la Drake University de Des Moines, Iowa
Hillary Clinton (c) habla mientras Bernie Sanders (i) y Martin O’Malley (d) miran en el debate celebrado en la Drake University de Des Moines, Iowa (AFP)

Des Moines

La lucha global contra grupos armados radicales ocupó hoy un lugar central en el segundo debate entre precandidatos presidenciales demócratas, en el que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton pidió un frente unido contra yihadistas, un día después de los brutales ataques en París.

El debate en la Universidad Drake de Des Moines, en Iowa, se inició hoy con un momento de silencio en homenaje a las víctimas de los ataques coordinados que dejaron más de un centenar de muertos en la capital francesa y que conmovieron a todo el mundo.

"Tenemos que decidirnos a unir a todo el mundo para arrancar de raíz la ideología radical yihadista, que motiva a organizaciones como el Estado Islámico", dijo Clinton durante el segundo debate entre aspirantes demócratas a la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de 2016.

"Nuestras oraciones están con los franceses este día, pero eso no es suficiente", dijo Clinton en sus declaraciones iniciales, al tiempo que el senador Bernie Sanders apuntó que "estamos todos en estado de shock y asqueados con lo que hemos visto en París".

Los precandidatos habían acordado que el debate estaría centrado en cuestiones económicas, pero desde el comienzo se tornó evidente que los ataques en París serían un tema central.

ISIS "debe ser derrotado"

Clinton defendió que la derrota de grupos como el Estado Islámico requiere el soporte de Washington a quienes están en la línea de frente, pero añadió que Estados Unidos no puede ser el agente único. "Esta no puede ser una lucha estadunidense, aunque el liderazgo de Estados Unidos es esencial", apuntó.

Sin embargo, Clinton destacó que Estados Unidos "no está en guerra contra el Islam. Estamos en guerra contra el extremismo violento", para añadir que el grupo Estado Islámico "no puede ser contenido, tiene que ser derrotado".

En cambio, el tercer precandidato demócrata, el ex gobernador de Maryland Martin O'Malley, terció en la discusión para disentir abiertamente con Clinton sobre el papel de Estados Unidos.

"Esta es, sí, una lucha de Estados Unidos. Este país muestra lo mejor de sí cuando se planta frente a las maldades del mundo. Pero no puede ser una lucha únicamente de Estados Unidos", señaló.

Sanders y O'Malley criticaron abiertamente a Clinton por haber votado, cuando era senadora, a favor de la guerra en Irak, por las consecuencias desestabilizadoras que esa decisión tuvo para toda la región del Oriente Medio.

Sanders afirmó que los países musulmanes deben involucrarse más para combatir a los yihadistas de EI y declaró que "esto es una guerra por el alma del Islam", mientras que O'Malley pidió que a los musulmanes que viven en EU que se sumen también a la lucha.

Desde entonces "Libia es un caos, Siria es un caos, Irak es un caos, Afganistán es un caos. Nosotros tenemos el mayor poderío militar pero no somos muy buenos en anticipar las amenazas y apreciar lo difícli que es construir democracias estables", dijo O'Malley.

Por su parte, Sanders dijo que "la desastrosa invasión a Irak, algo a lo que me opuse firmemente, desarregló la región por completo y condujo al crecimiento de Al Qaeda y a ISIS". La guerra en Irak, dijo "fue uno de los peores errores de política externa en la historia moderna de Estados Unidos".

De igual modo, Sanders y O'Malley también criticaron abiertamente a Clinton por defender un plan que no consideran suficientemete duro contra Wall Street. Ese plan es un "té aguado", ironizo O'Malley.

Los momentos más tensos de la noche se dieron durante los ataques a Clinton por parte de sus dos rivales por el apoyo del que goza la ex secretaria de Estado entre los donantes de Wall Street.

Sanders denunció que el modelo de negocio de Wall Street "es la codicia y el fraude", y se preguntó por qué son han sido las grandes finanzas "el principal contribuyente" de las campañas de Clinton a lo largo de su carrera política.

Molesta, Clinton afirmó que Sanders había "cuestionado" su integridad y sugirió que parte de sus alianzas con Wall Street tienen que ver con el trabajo que hizo como senadora por la reconstrucción del distrito financiero de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Reforma migratoria hacia la ciudadanía

De otra parte, Hillary Clinton y Martin O'Malley insistieron en la necesidad de aprobar una reforma migratoria integral con un "camino" a la ciudadanía. O'Malley criticó duramente al magnate y aspirante presidencial republicano Donald Trump, que promete construir un muro en la frontera de EU con México y deportar a todos los inmigrantes indocumentados si gana las elecciones de noviembre de 2106.

O'Malley calificó a Trump de "charlatán carnavalesco" que ataca a los inmigrantes y subrayó: "Nuestro símbolo es la Estatua de la Libertad, no es una valla con alambre de púas". Trump, en su línea, contestó a través de Twitter y llamó "payaso" a O'Malley.

Tanto O'Malley como Clinton defendieron la necesidad de que se apruebe en EU una reforma migratoria "integral" con un "camino a la ciudadanía" para los indocumentados.

El presidente de EU, Barack Obama, ha intentado, particularmente durante su segundo mandato, sacar adelante una reforma migratoria y apoyó un proyecto de ley bipartidista al respecto aprobado en el Senado en 2013, pero que no fue sometido a voto en la Cámara de Representantes.

El pasado lunes, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito, con sede en Nueva Orleans, falló en contra de dos medidas migratorias ejecutivas anunciadas por Obama hace un año y destinadas a evitar la deportación de millones de indocumentados.

Ahora esas acciones ejecutivas quedan en manos del Tribunal Supremo, máxima instancia judicial del país, que primero deberá decidir si escucha el caso presentado por el Departamento de Justicia y luego, en caso de aceptar, someterlo a escrutinio.

Clinton defendió hoy la apelación del Gobierno de Obama ante el Supremo y dijo que está convencida de que el presidente "tiene la autoridad" para tomar esas medidas ejecutivas. Según Clinton, hay millones de indocumentados en EU que llevan "décadas" viviendo en el país y cuyos hijos "lo están haciendo muy bien".

La ex secretaria de Estado y ex primera dama apeló a seguir los "valores" de la historia de inmigración de EU, un comentario que le valió un fuerte aplauso de los asistentes al debate, transmitido por la cadena CBS y que se celebra en Des Moines (Iowa).

Clinton, contra la violencia armada

Asimismo, Clinton prometió durante el debate hacer "todo lo posible" para acabar con la violencia armada en Estados Unidos. "Esto es una emergencia", afirmó.
"Hay que hacer todo lo posible para detener la violencia con armas de fuego sin importar lo que diga el NRA (la influyente Asociación Nacional del Rifle)", subrayó la ex secretaria de Estado.

"Ha habido aproximadamente 2,800 muertes por armas de fuego desde el último debate demócrata hace un mes. No podemos esperar más para actuar contra la violencia de las armas", insistió la también ex primera dama. Según Clinton, "los vendedores y fabricantes de armas deberían rendir cuentas cuando ponen en peligro a las comunidades".

"No podemos -reiteró- aceptar 33 mil muertes por armas al año como normal. La mayoría de los americanos, incluidos los dueños de armas que cumplen la ley, creen que podemos y debemos hacerlo mejor". El senador Bernie Sanders admitió que "hay mucho trabajo por hacer" para acabar con ese problema.

Mientras, Martin O'Malley lamentó que EU sea "la única nación del planeta que entierra a tantos de los nuestros por la violencia de las armas". O'Malley también reprochó a Clinton haber cambiado de opinión sobre el asunto de la violencia armada durante su carrera política, y le advirtió de que "hay una diferencia entre liderar con principios y liderar con encuestas".

Según datos de la organización "Todas las ciudades por el control de armas" recabados hasta el pasado 1 de octubre, un total de 45 tiroteos masivo se han producido en Estados Unidos en 2015. El último tiroteo grave ocurrió en este país el pasado 1 de octubre en un centro de estudios superiores en Roseburg (Oregón), done murieron al menos trece personas y otras 20 resultaron heridas, según las autoridades.

El presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, denunció entonces que el país ha convertido "en una rutina" las masacres por violencia armada, e insistió en que "ningún país avanzado" asiste regularmente a episodios como el ocurrido en Oregón.

Operación contra Bin Laden

Al final del debate, Clinton eligió el momento en el que tuvo que asesorar al presidente Barack Obama en 2011 sobre la autorización de la operación militar contra Osama Bin Laden como la crisis más difícil de su carrera y que puso a prueba su liderazgo.

Según la ex secretaria de Estado, esa experiencia le permitió conocer "todos los problemas que los presidentes enfrentan". Sanders fue el ganador en Google durante el debate, con un 43 % de las búsquedas frente al 40 % de Clinton y al 17 % de O'Malley.

En este debate los aspirantes tuvieron más tiempo de exponer y explicar sus propuestas, en parte porque el número de candidatos ha quedado reducido a tres tras la retirada de la contienda demócrata de Jim Webb, Lincoln Chaffee y Larry Lessig.

A apenas 79 días del primer capítulo de las primarias, en Iowa, Clinton sigue como firme favorita entre los demócratas, y la intención de voto que recibe continúa subiendo desde septiembr para alcanzar el nivel actual de 54%. Sanders aparece con poco más de 33% de los apoyos al tiempo que O'Malley conseguía antes de este debate entre 3% y 5%.

Este debate entre aspirantes demócratas fue el primero con apenas tres precandidatos, ya que en el último mes pusieron fin a sus campañas el gobernador de Rhode Island, Lincoln Chaffee, y el senador Jim Webb, aunque este último aún considera la posibilidad de relanzarse como independiente, sin nexos con el partido.