Asedio militar causó las muertes, dicen las FARC

El jefe negociador de la guerrilla en La Habana, Pablo Catatumbo, pide "cabeza fría" y acusa al gobierno de su país de enviar al ejército a Cauca.
Con honores militares se despidió ayer a los 11 militares muertos por la guerrilla en el departamento suroriental del Cauca.
Con honores militares se despidió ayer a los 11 militares muertos por la guerrilla en el departamento suroriental del Cauca. (Luis Robayo/AFP)

La Habana, Bogotá

Las FARC pidieron “sensatez” y “cabeza fría” ante la nueva espiral de tensión en Colombia y aseguraron que el “asedio” que vive la guerrilla por parte del ejército en Cauca (suroeste), pese a su tregua unilateral, es lo que causó la muerte de 11 militares.

Regresar a los bombardeos no es la “solución”, “lo que se requiere es sensatez, cabeza fría”, dijo a la prensa en La Habana, Pablo Catatumbo, alias de Jorge Torres Victoria, negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Si esta situación (el asedio militar) persiste se van a producir más enfrentamientos y eso se va a volver a repetir. La solución no es reanudar los bombardeos. En Colombia desde que comenzó la guerra están bombardeando y ¿acaso ha servido para algo? Solo para aumentar los muertos”, enfatizó Catatumbo en su respuesta a periodistas.

Las FARC se pronunciaron así sobre la decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de retomar los bombardeos a la guerrilla, suspendidos desde el 10 de marzo en gesto de buena voluntad y en sintonía con la tregua unilateral e indefinida que las FARC declararon
en diciembre.

El gobierno de Santos se niega a aceptar una tregua bilateral oficial.

Catatumbo remarcó que los 11 militares muertos y otros 24 heridos, sorprendidos de noche mientras dormían en un polideportivo del municipio de Buenos Aires, en la zona rural del Cauca, fue “producto del asedio que desde hace cuatro meses enfrentan nuestras unidades” y calificó de “falso” que la acción haya sido ordenada desde Cuba.

El ataque del miércoles es el mayor en número de víctimas desde que se iniciaron en Cuba los diálogos de paz, en noviembre de 2012.

En Bogotá, el vicepresidente del país, Germán Vargas Lleras, propuso fijar un cronograma para que las negociaciones no se prolonguen de manera indefinida y reducir así los riesgos de una confrontación; una declaración que difiere de la posición del presidente Santos, que aspira a firmar este año la paz pero se rehúsa a fijar fechas.

El diálogo en La Habana atraviesa el ciclo número 35 y las partes discuten simultáneamente los dos puntos restantes de los cinco apartados que componen la agenda para firmar la paz: el reconocimiento y reparación de las víctimas del conflicto armado, y el desarme y desmovilización de los guerrilleros.

Ya se han alcanzado preacuerdos sobre la propiedad de la tierra, participación política y erradicación de cultivos ilícitos en Colombia.

Según el fiscal general de Colombia, Eduardo Montealegre, el ataque es un “crimen de guerra”.

A su vez, el ex presidente y senador Álvaro Uribe, ligado por acusaciones a las fuerzas paramilitares de ultraderecha y férreo opositor al diálogo, propuso replantear el proceso de paz e insistió —contra toda lógica— en que las FARC acepten “concentrarse en un sitio”.

A su turno, el presidente español, Mariano Rajoy, condenó, en un telegrama a su par colombiano, el ataque y dijo que “España seguirá apoyando al gobierno en su lucha contra el terrorismo”.

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Llamado a la paz

Decenas de colombianos homenajearon ayer en Cali, la capital del departamento del Valle del Cauca (suroeste) con flores, velas y pancartas, al suboficial y diez soldados del ejército que murieron la madrugada del miércoles en un ataque de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El acto se realizó en la sede de la Tercera Brigada del ejército en Cali, según la convocatoria hecha en las redes sociales por un grupo de retirados del ejército, conocido como Área 20.

Andrés Sánchez, líder de la organización, dijo que el objetivo de esta manifestación fue “acompañar a los familiares de las víctimas y a los compañeros heridos en combate”, pero también llamar la atención sobre el proceso de paz del gobierno con la guerrilla de las FARC.

A este llamado se unió el militar retirado Alberto Betancourt, quien afirmó que el ataque ha producido un dolor que deben sentir todos los colombianos, pues los fallecidos “son compatriotas”.

Los cuerpos fueron despedidos en la base aérea Marco Fidel Suárez, en Cali, y enviados a sus lugares de origen, informó el ejército.

(EFE/Bogotá)