Asad quiere reelegirse "sobre los cadáveres de los sirios", dice Jarba

El jefe de la oposición siria, de visita en Washington, calificó la elección presidencial del 3 de junio de "farsa" que puede otorgar al mandatario "licencia para matar por muchos años en el ...
Una imagen de video muestra la evacuación en camión de un área sitiada de la ciudad de Homs, tras el acuerdo entre gobierno y rebeldes
Una imagen de video muestra la evacuación en camión de un área sitiada de la ciudad de Homs, tras el acuerdo entre gobierno y rebeldes (AFP)

Washington

El presidente sirio, Bashar al Asad, quiere ser reelegido el mes próximo sobre "los cadáveres de los sirios", dijo hoy el jefe de la oposición siria, Ahmad Jarba, de visita en la capital estadunidense. Jarba, que se reunirá con el presidente estadunidense Barack Obama, consideró que la elección presidencial del 3 de junio es una "farsa" que amenaza con otorgar al presidente Asad "licencia para matar por muchos años en el futuro".

En un discurso en un centro de análisis de Washington, el dirigente pidió también a Estados Unidos que diera a sus fuerzas las armas necesarias para derrotar al fuerte ejército del gobierno de Asad. Las fuerzas de la oposición necesitan "armas eficientes para enfrentar estos ataques, incluyendo los aéreos, y poder cambiar el equilibrio de poder en el terreno", dijo Jarba, quien estimó que eso "permitiría una solución política".

Jarba, director de la Coalición Nacional Siria (CNS), llevará a cabo conversaciones de alto nivel esta semana con el secretario de Estado, John Kerry, y la jefa de la seguridad nacional, Susan Rice. Le acompañará en su viaje de ocho días el nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército Libre Sirio (FSA), el brigadier general Abdelilah Al-Bashir.

Además, el dirigente opositor instó a la comunidad internacional a unirse para detener el régimen, que busca su reelección "sobre los cuerpos de los muertos en Siria". También, Jarba hizo hincapié en que los sirios no estaban llamando a Estados Unidos o a los occidentales "a enviar a sus hijos a Siria". "No queremos que los estadunidenses vayan a morir a Siria", insistió.

Sin embargo, "tenemos un problema con las fuerzas de aire, los ataques aéreos y las bombas de cañón. Estos están haciendo de nuestras vidas una pesadilla, así que queremos armas para poder neutralizar" las fuerzas aéreas del gobierno, señaló. "Nosotros necesitamos armas eficaces y eficientes (...) y nos comprometemos a mantenerlas en buenas manos", subrayó.

Los funcionarios estadunidenses han negado detallar el tipo de ayuda no letal o armas que está suministrando Washington, aunque han detallado cosas tales como gafas de visión nocturna y equipos de comunicaciones.

De otra parte, los rebeldes sirios comenzaron a retirarse hoy del casco antiguo de Homs, bastión de la resistencia en el centro de Siria, donde llevaban más de dos años asediados por las tropas gubernamentales. La evacuación de al menos 1,200 combatientes, civiles y heridos forma parte de un acuerdo inédito concluido entre los beligerantes hace dos días, tras dos meses de negociaciones. Este acuerdo permite cantar victoria tanto a los rebeldes como al gobierno, que abrevian una batalla devastadora que hubiera podido prolongarse durante meses.

Al gobierno sirio le permite retomar el control de un sector de una ciudad simbólica a menos de un mes de las elecciones presidenciales que Bashar al Asad tiene la seguridad de ganar. Los rebeldes, por su lado, pueden abandonar la ciudad con la cabeza en alto, sin haber sido humillados y conservando sus armas livianas. "Tres autobuses salieron del casco antiguo con 120 personas a bordo, heridos, civiles y combatientes", afirmó el negociador rebelde Abul Hareth al Jalidi.

"Se dirigen hacia Dar al Kabira", una ciudad rebelde situada a unos 20 km al norte, agregó. Una hora después del inicio de la operación, Al Jalidi dijo que un primer autobús había llegado al norte de la provincia. "Con la salida de esos hombres, la operación de reconciliación va a comenzar para que Homs sea una ciudad sin armas y hombres armados", dijo por su parte el gobernador de Homs, Talal al Barazi.

"Trabajamos para que la operación se aplique a todos los barrios de Homs", agregó, aludiendo al sector de Waer, donde se encuentran centenas de miles de personas, entre ellas numerosos desplazados. Un video difundido por los rebeldes, mostraba a hombres con mochilas, algunos de ellos con gorras o pasamontañas, subiendo a dos autobuses verdes. Otro video mostraba un todoterreno de la ONU con hombres con chalecos antibalas con la inscripción "policía".

Al principio de la tarde, 222 personas ya habían sido evacuadas, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), para quien el acuerdo abarca 1,200 personas mientras que los rebeldes hablan de 2,250. "Se trata de una derrota de la comunidad internacional", dijo el director del OSDH Rami Abdel Rahman.

"Hubo una resistencia legendaria a dos años de asedio y a pesar de eso la comunidad internacional no hizo nada", agregó. "Se trata también de una victoria mediática para el régimen pues Homs ocupaba un lugar simbólico en la revolución siria. Ahí empezó la rebelión armada", sostuvo Rahman. Durante los dos años que duró el sitio del casco viejo murieron al menos 2,200 personas, dijo el OSDH.

Los bombardeos y los combates dejaron el centro histórico en ruinas, con casas, edificios y lugares religiosos destruidos. "Los combatientes están muy emocionados", señaló a la AFP Wael, un activista de la ciudad de Termaaleh (provincia de Homs), que habló con algunos de los evacuados. "Uno de mis amigos me dijo que abandonaba Homs con dolor y lágrimas en los ojos", comentó Wael.

"Al irme de Homs tengo la impresión de sacarme el alma del cuerpo, me dijo", agregó Wael. Tras la evacuación, las fuerzas de seguridad sirias, comenzarán a limpiar de minas y explosivos la zona abandonada por los rebeldes, dijo Al Barazi. El acuerdo entre los rebeldes y el gobierno sirio contempla también la liberación de prisioneros en manos de los rebeldes en la ciudad de Alepo, norte del país.

Los rebeldes permitieron además el acceso de ayuda humanitaria a las ciudades chiitas de Nubol y Zahraa, donde unas 45 mil personas son asediadas por los insurgentes. La retirada de los rebeldes constituye sin lugar a dudas un importante éxito del gobierno, más aún si el acuerdo se extiende al barrio de Waer. De concretarse la evacuación de Waer, el gobierno tendrá el control total de Homs, considerada la "capital de la revolución".