Arranca en Andalucía el "maratón electoral" de España

La mayor comunidad autónoma española, con más de ocho millones de habitantes, celebra este domingo unas elecciones que permitirán ver el avance de los nuevos partidos, que amenaza el bipartidismo.
La presidenta del gobierno de Andalucía y candidata socialista, Susana Díaz, saluda en el mitin de fin de campaña en Sevilla el pasado viernes
La presidenta del gobierno de Andalucía y candidata socialista, Susana Díaz, saluda en el mitin de fin de campaña en Sevilla el pasado viernes (AFP)

Madrid

España vivirá este domingo los primeros comicios de un año repleto de citas electorales: Andalucía, región situada en el sur de España, se convertirá en "laboratorio de pruebas" para partidos veteranos y emergentes en una jornada que podría marcar el principio del fin del bipartidismo.

Más allá de su componente regional, estos comicios tienen un interés nacional, porque permitirán comprobar el grado de avance de los nuevos partidos, frente a los tradicionales, y la política de alianzas.

Sondeos dan triunfo socialista

Las encuestas pronostican un triunfo de los socialistas, que llevan tres décadas al frente de esa región, pero sin mayoría absoluta, por lo que serán necesarios pactos para gobernar.

Ése es uno de los puntos de interés, porque todos los sondeos auguran una fuerte subida de dos partidos jóvenes, Podemos (situado en la izquierda) y Ciudadanos (liberales centristas), que defienden la regeneración frente a PP y PSOE, señalados por diferentes casos de corrupción.

Esas encuestas también apuntan que a nivel nacional el tradicional bipartidismo de la política española va a quedar roto con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, hasta el punto de que los cuatro están separados por escasos puntos de diferencia en intención de voto.

La importancia de los comicios andaluces se ve reforzada por el hecho de que este año habrá dos citas electorales a nivel estatal en España: las de unos ocho mil ayuntamientos y trece regiones, en mayo, y las legislativas para elegir un nuevo gobierno central, previstas para final de año.

Con más de ocho millones de habitantes, Andalucía es la región más poblada de España y bastión del Partido Socialista (PSOE), que aspira a conservar el gobierno regional que preside desde hace más de tres décadas.

El PSOE se enfrenta a su tradicional adversario, el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, y a su socio de gobierno hasta hace dos meses, Izquierda Unida (IU), pero también a otras fuerzas como Podemos y Ciudadanos, que en los últimos meses se fueron haciendo fuertes en las encuestas. Y no solo a nivel regional.

La entrada de estos partidos en escena desbarata el tablero político tras más de 30 años de bipartidismo en España, en los que PP y PSOE se alternaron en el Ejecutivo nacional y compitieron por buena parte de los gobiernos regionales. En Andalucía, los sondeos apuntan a una victoria -sin mayoría absoluta- de Susana Díaz, actual presidenta del gobierno andaluz y candidata del PSOE.

Con 40 años y embarazada de cinco meses, es una de las dirigentes regionales más fuertes y en ella están puestas las esperanzas de los socialistas para revitalizar un partido que atraviesa una profunda crisis desde su derrota en las elecciones nacionales de 2011.

Llegó al cargo en 2013 sin pasar por las urnas, tras la dimisión de su antecesor, José Antonio Griñán, salpicado por un presunto caso de corrupción. En enero, anunció el adelanto de los los comicios andaluces previstos para 2016.

En las últimas elecciones celebradas en la región, en 2012, el PSOE no logró el mayor número de votos, que fueron para el PP. Pero un pacto con IU le permitió conservar el gobierno regional, lo que volvió a dejar al PP como principal fuerza de la oposición.

PP perdería apoyo

El partido conservador, con su candidato Juan Manuel Moreno al frente, podría perder el domingo gran parte del apoyo recabado hace tres años, según las encuestas. Las políticas de austeridad y los recortes aprobados en ese tiempo por el gobierno de Rajoy lastraron la imagen del partido en un contexto de crisis económica.

Ese descontento ciudadano es recogido en parte por Podemos, la formación del profesor universitario Pablo Iglesias. En mayo pasado irrumpió por sorpresa en las elecciones europeas, en las cosechó más de un millón de votos con apenas unos meses de vida.

Con Teresa Rodríguez a la cabeza, quien ocupó uno de los escaños que logró Podemos en el Parlamento Europeo, el partido podría entrar ahora con fuerza también en Andalucía, donde hasta ahora no tiene representación parlamentaria.

Según apuntan las encuestas, el resto del pastel de escaños se repartiría entre Izquierda Unida, con Antonio Maíllo como candidato, y Ciudadanos, con Juan Marín. Surgido en Cataluña en 2006 y situado en el centro del tablero político, este último partido registró un importante repunte en los últimos meses.

Los sondeos esbozan una Andalucía ingobernable con un Parlamento más fragmentado que nunca. En caso de que se confirmen las previsiones, se abrirá un nuevo escenario con posibles pactos postelectorales en los que todo puede pasar.

"El mapa postelectoral que se anuncia es un laberinto, un campo cargado de minas que pondrá a prueba el talento y el liderazgo de Susana Díaz. Sus decisiones van a observarse con lupa y pueden condicionar los pasos que vaya a dar el PSOE en el futuro en otros territorios", decía hace unas semanas el diario español El Mundo en su editorial.

Durante la campaña electoral andaluza, y ante las especulaciones, Díaz aseguró que no gobernará ni con el PP ni con Podemos. Lo que ocurra en la región del sur de España podría marcar el camino de cara a los siguientes procesos electorales.

En mayo se celebrarán comicios municipales y regionales. En septiembre será el turno de la región de Cataluña (noreste), donde se votará en clave plebiscitaria en medio del proceso independentista que lidera el gobierno regional. Y el calendario electoral culminará a final de año con comicios generales, de los que saldrá un nuevo gobierno para el país.