Armenia conmemora el centenario del genocidio de 1915

Tras una ceremonia en recuerdo de las masacres de 1915 cometidas por los turcos, que reunió en Erevan a delegaciones de cerca de 60 países, con la presencia de líderes mundiales como Putin y ...
Miles de armenios tomaron parte en la procesión de antorchas que tuvo lugar por la noche en Ereván en homenaje a las víctimas del genocidio
Miles de armenios tomaron parte en la procesión de antorchas que tuvo lugar por la noche en Ereván en homenaje a las víctimas del genocidio (AFP)

Ereván

Armenia recordó hoy el centenario de las masacres de 1915 perpetradas por los turcos otomanos con un homenaje solemne en Ereván, que contó con la presencia de Vladimir Putin y François Hollande, entre otros líderes.

Tras una ceremonia que reunió a delegaciones de cerca de 60 países (dentro de los cuales una veintena han reconocido oficialmente la existencia del genocidio), una multitud emocionada de armenios llegados del mundo entero marchó en procesión hacia el memorial dedicado a estos acontecimientos, donde depositaron cientos de ramos de flores y velas.

"Estoy aquí para demostrar que los armenios no olvidarán jamás lo que ocurrió hace un siglo. Queremos que Turquía reconozca su culpabilidad y pida disculpas", declaró Sevan Gedelekian, armenio de la diáspora llegado desde Líbano.

Ereván calcula que 1.5 millones de personas fueron sistemáticamente asesinadas entre 1915 y 1917, los últimos años del Imperio Otomano. Turquía rechaza este término y alude, en cambio, a una guerra civil en Anatolia, agravada por una hambruna, en la que murieron entre 300 y 500 mil armenios y otros tantos turcos.

El presidente francés, que también depositó una ofrenda floral, aseguró que Francia "no olvidará jamás" los sufrimientos de los armenios. "Me inclino ante la memoria de las víctimas y vengo a decirles a mis amigos armenios que no olvidaremos jamás las tragedias que su pueblo ha padecido", declaró Hollande.

Por su parte, Putin afirmó que "nada puede justificar las matanzas masivas" y recordó que su país firmó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Las palabras del presidente ruso provocaron una reacción airada de Ankara, que condenó una vez más la calificación de "genocidio", criticando a Moscú por sus "prácticas inhumanas dirigidas contra los pueblos turcos y musulmanes" a lo largo de la historia.

Pese a los inéditos gestos conciliadores de Ankara hacia Ereván, como las "condolencias" que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, enviaba a las víctimas armenias, Turquía sigue negando categóricamente el carácter planificado de estas masacres.

Conmemoraciones en la diáspora

El 24 de abril de 1915 comenzó "uno de los crímenes más graves del siglo XX", en el que "en torno a millón y medio de seres humanos fueron exterminados solo por ser armenios", denunció el presidente armenio, Serge Sargsián.

"Agradezco a quienes están aquí para confirmar una vez más su compromiso con los valores humanos, para decir que nada ha sido olvidado, que después de 100 años nos acordamos", dijo Sargsián durante la ceremonia, también en presencia de los presidentes chipriota, Nicos Anastasiades y serbio, Tomislav Nikolic.

"Espero que este centenario sea un avance decisivo en la lucha de los armenios por el reconocimiento del genocidio", declaró Ani Sahakyan, de 37 años, residente en la capital armenia.

Descendientes de las víctimas del genocidio, acompañados por los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Francia, Francois Hollande, se congregaron hoy en una colina (Tsitsernakaberd) a las afueras de Ereván, capital de Armenia, para rendir tributo a sus antepasados.

Entre ellas, se encontraba el armenio más universal, Charles Aznavour, quien viajó a Ereván a sus 90 años desde su París natal sin albergar odio alguno contra los turcos, que mataron a todos los familiares de su madre.

En una intervención destinada a agitar las conciencias de los que aún niegan los genocidios cometidos contra los armenios, judíos, ruandeses o camboyanos, Sargsián recordó que la matanza de su pueblo fue planificada por los líderes políticos y militares otomanos.

"El reconocimiento del genocidio no es el tributo mundial al pueblo armenio y a sus mártires. El reconocimiento del genocidio es el triunfo de la conciencia humana y la justicia sobre la intolerancia y el odio", dijo.


Esa ceremonia oficial dio paso a una peregrinación de decenas de miles de armenios que subieron a pie la colina para depositar flores ante la llama eterna, que mantiene vivo el recuerdo de los mártires del genocidio, que fueron canonizados ayer por la Iglesia Apostólica Armenia.

"Siempre llueve en el aniversario del genocidio. Es Dios que llora", reza el dicho que repiten una y otra vez los armenios, en una jornada en la que diluvió desde media tarde.

Muchos de los peregrinos portaban fotografías de los muertos hace un siglo o de los huérfanos que se quedaron sin progenitores durante las deportaciones a los desiertos de Siria y Mesopotamia, donde solo los más afortunados pudieron sobrevivir a la inanición.

Es el caso de Sona, una estudiante de 18 años, cuyo abuelo fue víctima de las matanzas cometidas por un imperio ya moribundo que pretendía, según los historiadores, llevar a cabo una limpieza étnica de todos los pueblos cristianos de Asia Menor. "Muerte a los turcos", se oyó en varias ocasiones en boca de hombres que se desgañitaban entre la multitud, que no se hizo eco de ese llamamiento.

También se podían ver banderas de Siria, adonde fueron a parar muchos armenios deportados; de los asirios, un pueblo cristiano también masacrado por los otomanos, y del enclave de Nagorno Karabaj, cuya soberanía enfrenta a Armenia y Azerbaiyán.

Hollande, cuyo país acoge también una importante e influyente comunidad armenia, no dudó en aprovechar la ocasión para pedirle a Turquía que reconozca el genocidio cometido durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que los turcos se aliaron con Alemania y Austria-Hungría.

Recordó que "Francia reconoce públicamente por ley el genocidio armenio de 1915" e instó a Ankara a abrir la frontera con Armenia, bloqueo que ha convertido a esta pequeña república en el país más pobre de la región. Además, hizo una encendida defensa de los franceses de origen armenio, en particular "Charles Aznavour, que es nuestro orgullo común".
 

Mientras, Putin subrayó que "nada puede justificar los asesinatos masivos de personas" por motivos étnicos y exhortó a aprobar la adopción de leyes internacionales para la prevención de futuros genocidios. De los actos en Ereván se hizo eco igualmente la diáspora armenia, con actos de recuerdo de Los Ángeles a Estocolmo, pasando por París o Beirut.

En Argentina, país con una comunidad armenia de 150 a 200 mil personas, la mayor de América y la tercera más grande del mundo, se organizará una misa en memoria de los asesinados en la catedral San Gregorio El Iluminador, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, donde reside gran parte de esta comunidad.

Además se prevén otros actos, como un espectáculo cultural en la Feria del Libro de la capital, y una marcha hacia la casa del embajador turco el 28 de abril. El jueves, en una declaración de su presidente, Joachim Gauck, Alemania reconoció por primera vez el "genocidio" armenio.

Pero el mandatario alemán fue más allá, al admitir también la "corresponsabilidad" de su país en ese crimen atribuido a su aliado otomano durante la Primera Guerra Mundial. Por su parte, el Parlamento Europeo pidió a Ankara que reconociera el término.

Turquía también conmemoró el centenario del genocidio y su presidente, el islamista Recep Tayyip Erdogan, expresó sus condolencias a "los hijos y nietos" de los armenios masacrados bajo el Imperio Otomano.

Erdogan subrayó que "comparte de forma genuina el dolor" de los armenios, pero se limitó a describir el genocidio armenio como "tristes acontecimientos" acontecidos en el marco "de la Primera Guerra Mundial".

Precisamente, el líder turco, que recuerda que otros pueblos musulmanes también fueron entonces masacrados, se enfrentó en los últimos días a los aliados del Imperio Otomano en la contienda que estalló hace cien años: Alemania y Austria.

El presidente de Alemania, Joachin Gauck, y el Parlamento de Austria no sólo reconocieron públicamente el genocidio armenio, sino que aludieron a la connivencia de sus gobiernos y ejércitos con la aniquilación sistemática de ese pueblo.

En total, más de una veintena de países ha reconocido el genocidio, pero entre ellos no figura ni Israel, pese a que los judíos fueron víctimas del Holocausto, ni Estados Unidos, cuyo presidente, Barack Obama, se abstiene de utilizar ese término jurídico para no irritar a su aliado turco.