Antonio French, el “consejero” que agita la ira en Ferguson

Un político de Misuri, experto en redes sociales, gana fama y seguidores con el asesinato del joven negro Michael Brown.
En una semana French (izq.) se convirtió en la figura del movimiento.
En una semana French (izq.) se convirtió en la figura del movimiento. (Especial)

Ferguson, Misuri

Está aquí, y luego allá. Va y viene. Ausente, pero en la primera línea. Los centenares de metros de asfalto de la avenida W. Florissant sobre los cuales acampan quienes reclaman se haga justicia después de la muerte de Michael Brown, un joven negro de 16 años ultimado a tiros el 9 de agosto por un policía en circunstancias confusas, son su territorio. Como el lugar del drama, muy cerca de ahí, e incluso el puesto de control instalado frente al cuartel general de la Policía de Ferguson, cerca del centro histórico de este suburbio de San Luis, Misuri.

Afroamericano, Antonio French se convirtió al cabo de una semana en una de las figuras de un movimiento que estigmatiza la agresividad de la policía frente a la población negra de la ciudad, aunque él no vive en Ferguson. Procede, en efecto, de una circunscripción de San Luis a algunos kilómetros de aquí, donde fue electo bajo los colores del Partido Demócrata como “alderman”, el consejero ante la municipalidad.

Segunda paradoja: French debe en buena parte su notoriedad a los métodos policiales que no deja de denunciar por haber sido él mismo detenido, esposado y encarcelado la noche en que la policía del condado, llamada en auxilio de los policías locales sobrepasados por los hechos, desplegó masivamente a sus hombres en ropas de combate y vehículos blindados. Un alarde desproporcionado de fuerza, a la cual se añadieron arrestos abusivos, como los de dos periodistas, que exacerbaron aún más la ira y causaron una indignación a escala nacional.

Muchos rasgos de Antonio French, liberado tras una noche en prisión, coinciden con los del movimiento nacido del drama del 9 de agosto. Él sintió atraído por este espacio sin gracia, una sucesión de tiendas surgidas a lo largo de una avenida desesperadamente rectilínea, como lo hicieron luego figuras tales como la senadora federal Maria Chappelle-Nadal y los reverendos Jesse Jackson y Al Sharpton, que ayer tenían previsto oficiar en Ferguson, por segunda semana consecutiva, o simples militantes como Kristin Chow, llegado de Kansas City.

El oportunismo de French, su capacidad de imponerse frente a instituciones inciertas, su dominio de las redes sociales y sus efectos multiplicadores, recuerdan también la irrupción de Ferguson en el debate nacional en EU, mientras que las manifestaciones de la avenida W. Florissant, el viernes y sábado, solo atrajeron a un público más bien escaso. En una semana, el casi cuarentón multiplicó por diez el número de sus seguidores en  Twitter, mientras que era invitado a expresarse desde su sitio por la casi totalidad de las cadenas de información del país.

“Ocupé el vacío”, responde a los que se asombran por su don de ubiquidad, como consejero en Saint Louis y vocero oficioso de un movimiento nacido en forma espontánea. “Tiene mucho talento, es terriblemente eficaz en las redes sociales, pero no puedo dejar de pensar que tiene una agenda en mente”, dice, a cambio del anonimato, el miembro de una fundación que trabaja de manera regular con él.

La noche del viernes, al inicio de los saqueos de tiendas, Antonio French tuiteaba para llamar en ayuda a Ron Johnson, capitán de los patrulleros de las carreteras de Misuri convertido en los hechos en jefe de la policía de Ferguson. Al día siguiente, apoyó públicamente la decisión de imponer el cese el fuego, frente a un grupo de irreductibles. Una apuesta sobre la capacidad del movimiento antipolicial de salir de la oposición frontal y trabajar con las autoridades.