Análisis: La izquierda española, ¿hacia una candidatura unitaria con Podemos?

Una de las grandes incógnitas ante las elecciones del 20 de diciembre en España está en la posibilidad de una candidatura integrada por el partido izquierdista dentro de una coalición, como en las ...
El lider de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció haber obtenido en las elecciones catalanas un resultado "decepcionante"
El lider de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció haber obtenido en las elecciones catalanas un resultado "decepcionante" (EFE)

Madrid

Es una de las grandes incógnitas de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre en España: ¿se unirá la izquierda en una candidatura unitaria integrada también por Podemos, como ocurrió en las elecciones municipales y regionales de mayo?

El escenario cada vez parece menos probable, después de meses de negociaciones y de declaraciones cruzadas entre la formación liderada por el politólogo Pablo Iglesias e Izquierda Unida (IU), actualmente tercera fuerza en el Parlamento español, aunque muy dañada por la irrupción de Podemos en la izquierda del tablero político.

El batacazo del pasado domingo en las elecciones de Cataluña de la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot, en la que participaba Podemos, se convirtió en un obstáculo más en el camino hacia la confluencia, en la que hoy volvió a insistir IU.

"Izquierda Unida sigue manteniendo el llamamiento a todas las fuerzas políticas y rupturistas que creemos que la salida a la crisis económica y política es por la izquierda", dijo hoy su candidato a la presidencia del gobierno español, Alberto Garzón, durante el consejo político federal del partido, el máximo órgano de dirección.

Desde la propia formación revelan, sin embargo, que las negociaciones están cada vez más estancadas, según apuntó la prensa española. Pablo Iglesias y su "número dos", Íñigo Errejón, aseguraron hoy en una carta dirigida a sus simpatizantes que "Podemos será el nombre y el eje articulador de la candidatura del cambio para las elecciones generales".

Durante meses, Garzón ha abogado por una candidatura conjunta de izquierdas para intentar desbancar al conservador Mariano Rajoy del palacio de La Moncloa y ha intentado, sin éxito, convencer a Iglesias de sumarse a ella. "Estamos más cerca que nunca", dijo en agosto.

El plan era que ambos partidos se integraran en Ahora en Común, una plataforma surgida en julio como espejo de las que tras los comicios de mayo alcanzaron las alcaldías de algunas de las ciudades más importantes de España, entre ellas Madrid y Barcelona.

Pero desde Podemos pusieron condiciones para sumarse: apostaban por mantener su nombre en las papeletas electorales y ceder huecos de sus listas ya confeccionadas. La respuesta fue vista como un agravio por parte de algunos sectores de IU, como el grupo Izquierda Plural, cuyo dirigentes renunciaron hoy a seguir formando participando en la dirección del partido.

IU dio varios pasos en las últimas semanas para facilitar una posible confluencia de la izquierda. Hoy ratificó su apuesta por concurrir a las elecciones generales en Ahora Madrid, a cuyas primarias se presentará como aspirante Garzón.

"Yo quiero ser el candidato de una Unidad Popular feminista, ecologista y rupturista; que defienda los principios y valores de la izquierda", escribió el joven político en su cuenta de Twitter, haciendo hincapié en la identificación ideológica que evita Podemos.

"Nuestros adversarios quieren encajonarnos en el margen izquierdo del tablero y encerrarnos a hablar de nosotros mismos. Nosotros seguimos sabiendo que los de arriba no tienen proyecto para el país real y que nuestras ideas son de sentido común, transversales y transformadoras", expresaron Iglesias y Errejón en su carta de hoy.

Con la decisión de integrarse en Ahora en Común, IU perderá por primera vez sus siglas en unas elecciones nacionales desde 1986. ¿Es el principio del fin de esta coalición de izquierdas surgida a finales de los años 80 al calor del Partido Comunista?, se preguntan algunos analistas.

Algunos sectores consideran que, debilitado por los malos resultados de los comicios de mayo, el partido podría desaparecer del mapa político tras las elecciones generales de diciembre, en las que por primera vez en la democracia española cuatro partidos aspiran a repartirse con cierta proporción el pastel de escaños: el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, el Partido Socialista (PSOE) y los emergentes Podemos y Ciudadanos, este último de centro-derecha.

La situación de Podemos es bien distinta. Un año y diez meses después de su nacimiento, aspira a tener unos resultados revelantes en las urnas, aunque tras una primera eclosión, en la que llegó a encabezar las encuestas a principios de año, se ha desinflado.

A nadie se le escapa la buena sintonía entre los líderes de ambas formaciones. Iglesias, de 36 años, y Garzón, a punto de cumplir 30, pertenecen a una nueva generación de políticos que ha empezado a copar las listas electorales en España, tras el desencanto ciudadano ante los partidos por la gestión de la crisis y la proliferación de la corrupción.

Algunas voces consideran que, con su estrategia hacia la confluencia, Garzón puede entregar lo poco que queda de IU a Podemos. Ahora en Común tampoco pasa por sus mejores momentos: los impulsores de la plataforma, vinculados a movimientos sociales, decidieron abandonarla hace unos días por su politización.