Análisis: El atentado de Ankara quiere llevar Turquía al abismo

Varios expertos consideran que el brutal atentado del pasado sábado ante la estación ferroviaria de la capital turca busca crear el caos en un país ya sacudido por el reinicio del conflicto kurdo, ...
Manifestantes turcos muestran retratos de víctimas del atentado en Ankara durante una marcha de protesta ayer en la capital turca
Manifestantes turcos muestran retratos de víctimas del atentado en Ankara durante una marcha de protesta ayer en la capital turca (AFP)

Ankara

El doble atentado suicida de Ankara, el más grave jamás cometido en Turquía, busca suscitar el caos en un país ya sacudido por la reanudación del conflicto kurdo, la guerra en Siria y la batalla electoral, apuntan varios expertos.

El atentado del sábado despertó la cólera de muchos contra el gobierno del presidente islamo-conservador Recep Tayyip Erdogan. La principal formación prokurda, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), lo acusa de haber descuidado adrede la seguridad de la manifestación, e incluso de haber instigado a sus autores.

"Pienso que los autores de esta operación esperan empujar al PKK, o al menos a sus jóvenes militantes más radicales, a seguir peleando en Turquía", estima Soner Cagaptay, director de un programa de investigación sobre Turquía en el Washington Institute.

El atentado, a tres semanas de las legislativas del 1 de noviembre, tuvo como blanco a militantes de la causa kurda, que acudieron el sábado pasado al centro de Ankara a protestar por la reanudación de los enfrentamientos entre las fuerzas turcas y los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Murieron al menos 97 personas y hubo más de 500 heridos.

Según el primer ministro Ahmet Davutoglu, "el sospechoso número 1" es el grupo yihadista Estado Islámico, un actor clave en la guerra civil de Siria, donde combate contra los kurdos en el norte, junto a la frontera turca.

Nihat Ali Ozcan, experto en el centro de reflexión Tepav de Ankara, vincula precisamente el ataque al combate en la vecina Siria entre los kurdos y los yihadistas. "Los dos bandos tienen simpatizantes muy activos en Turquía. Lo que ha sucedido en Ankara no es más que un nuevo episodio de su confrontación, en territorio turco", estima este analista.

"Los primeros elementos de la investigación apuntan naturalmente al EI, que tiene un interés evidente en una guerra total entre Turquía y el PKK", señala Soner Cagaptay.

La propagación del conflicto sirio a Turquía reaviva el miedo de que se vuelva al caos de los años 1970, cuando miles de personas murieron en las calles del país víctimas de enfrentamientos armados entre grupos de ultraderecha y extrema izquierda. El premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk mencionó en ese sentido el riesgo de un regreso a la guerra civil.

"Tengo mucho miedo de que suceda eso", dijo en una entrevista al diario italiano La Repubblica. "Todos los que tienen más de 35 años han guardado un terrible recuerdo, y no quieren volver a eso".

Al igual que Orhan Pamuk, los opositores acusan a Erdogan de jugar con fuego al jalear con fines electoralistas la tensión derivada del conflicto kurdo y la guerra en Siria. La estrategia presenta muchos riesgos, afirma Max Abrahms, profesor de ciencias políticas de la Northeastern University de Boston.

Después de los atentados, dice, "las opiniones públicas tienden más bien a apoyar a sus dirigentes". "Pero Erdogan podría verse debilitado (...) si la gente le echa en cara esta violencia por su política controvertida respecto al EI y el PKK".