Análisis: Rousseff capitula y reforma para salvar su mandato

Sitiada por Lula y su partido aliado, el PMDB, la presidenta brasileña accedió a sacrificar a su hombre de confianza, Aloizio Mercadante, y sustituirlo por Jacques Wagner, hombre afín al ex ...
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha optado por un cambio de gobierno para no verse obligada a abandonar el poder
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha optado por un cambio de gobierno para no verse obligada a abandonar el poder (AP)

Brasilia

Presionada por su propio partido y su mayor aliado, acuciada por una crisis económica en aumento y rechazada por la inmensa mayoría de quienes la votaron hace un año, la presidenta brasileña Dilma Rousseff acabó capitulando y reformó el corazón de su gabinete en un intento por salvar su mandato.

El cese del jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Aloizio Mercadante, brazo derecho de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT), simboliza la firma de la capitulación. 

La salida de su "primer ministro", confirmada hoy en rueda de prensa por la presidenta, era una antigua demanda de su mentor político, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y del mayor socio de la coalición de gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

"Transcurridos nueve meses (de gobierno) Dilma se ve sitiada por Lula y por el PMDB. Para no caer, se rindió", sintetizó el analista del portal UOL, Josias de Souza.

La presidenta, de hecho, se resistió a cesar a su hombre de confianza cuanto pudo, pero tuvo que ceder ante las circunstancias cada vez más adversas que enfrenta desde que asumió el 1 de enero: una aguda crisis económica y las graves denuncias de corrupción que rondan a las primeras filas de su gobierno y que ya han llevado a la cárcel a referentes históricos de su partido.

Esas circunstancias hicieron que desplomara el respaldo a su gobierno, que según un sondeo divulgado el miércoles ronda el 10 por ciento, y alimentaron el surgimiento de casi una veintena de pedidos de apertura de juicio político en su contra, lo que puede derivar en su destitución. Con la nueva reforma, Lula logró ubicar en el "núcleo duro" del gabinete a sus hombres de confianza, en desmedro de los de Rousseff.

Además de la jefatura del Gabinete Civil, que será ocupada por Jaques Wagner, asumirán cargos claves otros aliados de Lula: Ricardo Berzoini, ex presidente del PT, comandará la nueva secretaría de Gobierno, que surge de la fusión de la Secretaría General y la de Relaciones Institucionales, y Edinho Silva permanecerá al frente de la secretaría de Comunicación Social.

Por su parte, el PMDB, un partido de centro al que pertenecen los presidentes de la cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros, obtuvo con la reforma un nuevo ministerio, ampliando a siete las carteras bajo su control.

La séptima cartera en manos del partido del vicepresidente de la República, Michel Temer, es la de Salud, un ministerio clave, que posee el mayor presupuesto ministerial del país.

Con este oscuro panorama como telón de fondo, los pedidos de apertura de juicio político contra la mandataria recibidos por el presidente de la cámara de Diputados se habían convertido en una amenaza real a la continuidad de la presidenta, quien además enfrenta investigaciones por presuntas irregularidades en su campaña y en su gestión anterior (2011-2015).

Cabe recordar que el presidente de la Cámara Baja, Cunha, rompió relaciones con el ejecutivo en agosto, y que tanto él como Calheiros han boicoteado el ajuste fiscal propuesto por el equipo económico del gobierno. 

Al agradar a sus aliados y a su partido con la salida de Mercadante y el aumento de carteras para el PMDB, el gobierno considera que tendrá votos suficientes para impedir que prosperen los pedidos de destitución.

Según asesores presidenciales citados por el diario Folha de Sao Paulo, el oficialismo calcula que contará a partir de ahora con los votos de un mínimo de 50, del total de 66 diputados del PMDB, que serán vitales para evitar la apertura de un juicio político.

El PT, con el aval de Lula, será el partido que perderá más carteras en el marco de esta nueva reforma, que en un principio había sido propuesta por Rousseff para reducir de 39 a 29 el total de ministerios con el fin de reducir gastos. En los hechos, el número se redujo a 31, ya que fueron creadas dos carteras nuevas.

La reducción de gastos, asociada a un impopular aumento de impuestos, son medidas que el gobierno considera claves para sacar a la economía del fondo del pozo, pero que precisan del aval del Congreso para materializarse.

En otras palabras, Rousseff depende de sus "aliados-enemigos" del PMDB no solo para frenar procesos de destitución, sino también para comenzar a equilibrar las finanzas públicas.

"Al ampliar la participación del PMDB en un gabinete que prometió reducir, Dilma entregó los anillos. Al incluir la cartera de Salud en la cuota parte del pseudo aliado sacrificó los dedos.

Y al modificar la trinchera del Gabinete Civil, cambiando a Mercadante, su más fiel asesor, por Jaques Wagner, aliado de Lula, Dilma transfirió su alma a su padrino político", resume Souza.