Análisis: Hillary Clinton también quiere ganar en Texas

La aspirante demócrata a la Casa Blanca quiere imponerse en el estado sureño, bastión republicano por excelencia, según confesó en un acto con la comunidad hispana en San Antonio.
Hillary Clinton, durante un acto electoral en San Antonio, Texas, el pasado 15 de octubre
Hillary Clinton, durante un acto electoral en San Antonio, Texas, el pasado 15 de octubre (EFE)

San Antonio

La ex secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton no se conforma con llegar a la Casa Blanca tras las elecciones presidenciales de 2016 en EU, sino que quiere hacerlo con una victoria en Texas, el bastión republicano por excelencia.

"Puede pasar, si todos trabajamos podemos convertir a Texas en un estado azul -el color del Partido Demócrata-", dijo Clinton este jueves durante un acto con la comunidad hispana en la ciudad de San Antonio.

La precedió en la palabra el ex alcalde de San Antonio y actual secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, Julián Castro, quien dijo, entusiasmado, que esperaba ver a Fox News -cadena tradicionalmente relaciona con el conservadurismo- anunciar que los votos electorales de Texas caen del lado demócrata.

Con 38 votos, Texas es el segundo estado por detrás de California (55) con más peso electoral en los comicios estadunidenses y una victoria aquí de los demócratas supondría una sorpresa que nadie espera y un auténtico descalabro para los republicanos.

La tarea no es para nada fácil: el último candidato presidencial demócrata que se impuso en Texas fue Jimmy Carter, en 1976, al vencer por un puñado de votos al republicano Gerald Ford. En 2008, el ahora presidente Barack Obama obtuvo un 43.7 % en Texas y cuatro años más tarde, en 2012, ese porcentaje cayó hasta el 41.4 %.

Texas no ha conocido a un gobernador demócrata desde que Ann Richards cedió el poder en 1995 a George W. Bush. De este modo, este estado es, de hecho, el único del país en el que el Partido Republicano no pierde una elección desde 1998, su feudo más preciado.

Durante estas casi dos décadas, los demócratas han depositado sus esperanzas en el cambio demográfico en Texas impulsado por el aumento de los hispanos -un 40 % de la población- y por la llegada masiva de jóvenes provenientes de feudos progresistas como Nueva York y California.

Pero la diferencia con los republicanos no para de aumentar. En las elecciones a gobernador de 2014, el entonces aspirante republicano, Greg Abbott, venció con un 59.3 % de los votos a la demócrata Wendy Davis, que obtuvo un 38.9 %. Más de veinte puntos.

Además, de los 15 republicanos que quedan en la carrera presidencial, tres son texanos: el senador Ted Cruz, el senador Rand Paul y el ex gobernador de Florida Jeb Bush. A diferencia del resto del país, donde el magnate Donald Trump lidera las encuestas republicanas, en Texas el favorito es Cruz.

En el acto celebrado este jueves en San Antonio, Clinton reunió a decenas de simpatizantes hispanos que vibraron cuando la ex primera dama recordó los meses que pasó en la década de 1970 en el sur de Texas para registrar a votantes acompañada por su entonces novio, Bill Clinton, que llevaba "un pelo espeso y parecía un vikingo".

Para ganar en Texas va a necesitar mucho más: San Antonio es una ciudad tradicionalmente demócrata y el electorado hispano se suele decantar del lado progresista.