Análisis: EU se sacó de encima un enorme obstáculo en sus relaciones con Cuba

Al retirar a la isla de la lista de los países que promueven el terrorismo, analistas coinciden en que el gobierno de Obama tiene ahora más cerca el restablecimiento de relaciones con La Habana.
Raúl Castro y Barack Obama se dirigen hacia la ceremonia de apertura de la Cumbre de las Américas, en abril pasado, en Panamá
Raúl Castro y Barack Obama se dirigen hacia la ceremonia de apertura de la pasada Cumbre de las Américas, en Panamá (AFP)

Washington

Estados Unidos se sacó de encima este viernes un enorme obstáculo al proceso de restablecimiento de relaciones con Cuba, al retirar a ese país de la polémica lista de países que promueven el terrorismo, coincidieron en señalar diversos analistas.

Este viernes el Departamento de Estado anunció que, al fin de un proceso iniciado por determinación del presidente Barack Obama en diciembre pasado, no había razones para mantener a Cuba en la lista y rescindió la designación de ese país como promotor de terrorismo.

"El anuncio simplemente removió al mayor obstáculo para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba", opinó Marc Hanson, especialista del grupo de reflexión Washington Office on Latin America (WOLA).

Para el experto, con Cuba fuera de la lista "podemos esperar otros cambios. Los dos países deberían anunciar, en las próximas semanas un acuerdo para reabrir sus embajadas y retomar relaciones diplomáticas".

En la visión de Hanson, la decisión estadunidense de completar el proceso de revisión y retirar a Cuba de esa lista ayuda a actualizar "el enfoque de Estados Unidos" en su relación hacia toda América Latina a partir de las realidades del Siglo XXI. Otro experto de WOLA, Geoff Thale, opinó que la retirada de Cuba de la lista -donde hacía compañía a Sudán, Siria e Irán- es "un paso que llega muy atrasado".

"Retirar a Cuba de esa lista pone punto final a una barrera de larga data en nuestras relaciones, y pavimenta el camino para que las dos partes discutan sus diferencias sin las vendas de la Guerra Fría", dijo.

Camino a "cambios monumentales"

Para el especialista Lawrence Ward, la decisión anunciada "remueve un obstáculo significativo" en el proceso de recomposición de las relaciones entre Washington y La Habana.

El embargo estadunidense a Cuba, codificado en diversas leyes, "permanecerá intacto pero esta remoción puede abrir la vía a otros cambios monumentales en las sanciones y restricciones", expresó. Ward recordó que las entidades bancarias estadunidenses o con operaciones en Estados Unidos podrán ahora "adquirir tranquilidad" para establecer relaciones con Cuba.

La Sección de Intereses de Cuba en Washington (que en algún momento volverá a ser la Embajada cubana en Estados Unidos) pasó más de un año sin disfrutar de servicios bancarios, ante los temores que las restricciones vigentes inspiraban en los bancos.

Desde el punto de vista económico, Jason Marczak, del grupo Atlantic Council, dijo que la permanencia de Cuba en esa lista era "una nube negra" sobre los esfuerzos de reaproximación entre los dos países.

"Este es apenas un paso, pero un paso críticamente importante, en el forjado de una nueva relación bilateral", señaló, para añadir que "es de interés de Estados Unidos impulsar el crecimiento de empresarios y el desarrollo de capital humano en Cuba".

En medio de los aplausos a la decisión del gobierno, la primera voz disonante surgió de un aliado político del presidente Obama, el senador cubano-estadunidense Robert Menéndez, un férreo opositor a cualquier tipo de entendimiento o aproximación a Cuba.

"Esta política peligrosa y equivocada está causando que Estados Unidos comprometa valores fundamentales", manifestó Menéndez en una nota oficial, donde agregó que la decisión del gobierno de sacar a Cuba de la lista era "terriblemente desconcertante".