Almagro se compromete a buscar integración plena de Cuba en OEA

El nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos afirmó en su toma de posesión que el organismo continental "debe enterrar la Guerra Fría" y "tender una mano" a países que ...
Luis Almagro, durante su discurso de toma de posesión como nuevo secretario general de la OEA hoy, en Washington
Luis Almagro, durante su discurso de toma de posesión como nuevo secretario general de la OEA hoy, en Washington (EFE)

Washington

El nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se comprometió hoy a buscar la integración plena de Cuba en el organismo, tras el levantamiento de su suspensión en 2009 y en un contexto de acercamiento histórico entre la isla y Estados Unidos.

"La OEA debe enterrar la Guerra Fría con el regreso de Cuba, eso requiere un esfuerzo de la organización y un esfuerzo de Cuba también", dijo el ex canciller uruguayo en una conversación con periodistas tras tomar posesión de su cargo.

Almagro, que ha situado la vuelta de Cuba a la OEA como una de las prioridades de su mandato, hizo una mención específica a esta cuestión en su discurso de toma de posesión, en el que subrayó el "punto de inflexión" marcado con la participación de La Habana este año por primera vez en una Cumbre de las Américas, en Panamá.

"La inclusión de Cuba (en la Cumbre), junto a las renovadas relaciones bilaterales con Estados Unidos abre un abanico de distensión de efecto benefactor para todo el hemisferio", sostuvo en su alocución ante el Consejo Permanente de la OEA en su sede de Washington. "Trabajaremos para que Cuba pueda integrarse plenamente a la OEA, obviamente tomando en cuenta la necesidad de respetar tiempos y procesos", añadió.

Cuba no ha mostrado hasta ahora interés por reintegrarse en el organismo, al que se unió desde su creación en 1948 y del que fue suspendida en 1962 tras el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro debido a su adhesión al marxismo-leninismo en el marco de la Guerra Fría entre el bloque capitalista encabezado por EU y el comunista dirigido por la Unión Soviética.

Almagro, que forjó una buena relación con el Gobierno de Raúl Castro en su época de canciller uruguayo (2010-2015), está bien posicionado para conversar con Cuba, pero no se espera que a corto plazo la isla vuelva a ser miembro activo de la OEA, según las fuentes diplomáticas y expertos consultados por Efe.

"Se trata de un proceso que tiene sus propios tiempos, nosotros trataremos de impulsar un curso de acción para el pleno ingreso, sin violentar los intereses de los actores involucrados", explicó a Efe una fuente del equipo de transición de Almagro.

La tesis general en la OEA es que no se puede ir de la nada al todo, por lo que la estrategia podría pasar por buscar proyectos concretos de colaboración que allanen el camino hacia el posterior reingreso de Cuba, el único país del continente que no participa en el organismo.

El secretario general saliente, José Miguel Insulza, se fue "habiendo dejado la puerta abierta" para la vuelta de Cuba a la organización y reclama crédito por el papel de la OEA en el deshielo entre Estados Unidos y la isla.

Bajo su mandato se produjeron tres hitos en las relaciones entre la OEA y La Habana: en 2009 se levantó la suspensión de Cuba, en 2014 el chileno se convirtió en el primer secretario general en viajar a la isla en cinco décadas y este año el país caribeño participó por primera vez en una Cumbre de las Américas.

Almagro, que llega a la secretaría general con el aval de sus buenas relaciones en el continente fraguadas en su época de canciller de José Mujica, tiene por delante el reto de, como dijo en su campaña, "dejar atrás la OEA de la Guerra Fría".

"Tender una mano"

Almagro, dijo hoy que el organismo debe "tender una mano" a los países que viven un momento de crispación, sin citar ninguna nación pero con la crisis política en Venezuela como uno de los primeros desafíos de su mandato.

"En el terreno de la gobernabilidad democrática, la OEA debe tender una mano a aquellos países que atraviesan momentos de crispación y antagonismos que a veces sobrepasan los niveles de civilidad a los que la democracia regional debe aspirar", sostuvo Almagro.

Preguntado en una conversación posterior con periodistas si con esa afirmación se refería a la crisis en Venezuela, el político uruguayo dijo no haber puesto "el caso de Venezuela por encima de ningún otro". "Los países que tienen situaciones de crispación o conflicto o atrasos democráticos son obvios, nosotros no hemos puesto el caso de Venezuela por encima de ningún otro", señaló.

"Para evitar estandarizaciones y situaciones de crispación y conflicto, creemos que la OEA tiene que generar situaciones de confianza y esas situaciones de confianza implican la necesidad de trabajar con los países y eso implica no condenarlos 'a priori' sino generar condiciones de diálogo que lo posibiliten", añadió.

En la ronda de preguntas, Almagro también se pronunció sobre las críticas que ha recibido la OEA ante la falta de acción en la crisis venezolana por parte de organizaciones humanitarias.

"Lo que hemos visto son situaciones en diversos países que entran en conflicto con la Carta Democrática de la OEA y obviamente tenemos que ser tajantes al respecto para que todos los americanos tengan el máximo goce de derechos civiles, políticos, económicos y culturales", consideró al respecto. "La democracia no puede ser entendida como una entelequia abstracta, tiene que llegar específicamente a la gente", agregó.

La capacidad de diálogo que Almagro exhibió en sus años de canciller de Uruguay (2010-2015) será clave para afrontar la crisis política en Venezuela, un asunto que conoce bien tras participar el año pasado en una misión dirigida a propiciar una mesa de diálogo político entre el Gobierno y la oposición junto a otros cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

"El hemisferio está marcado por la paz y vive en democracia, si bien la calidad de las mismas difiere. Es necesario que las elecciones sean incluyentes y transparentes así como en los tiempos constitucionales establecidos", dijo hoy en su discurso de toma de posesión.

Almagro asumió sus nuevas funciones en una reunión protocolaria del Consejo Permanente ante los embajadores y representantes de los 34 países miembros activos de la institución, todos los del continente salvo Cuba.

Asistieron también el canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales; el vicecanciller de Chile, Edgardo Riveros; y el enviado especial del Gobierno venezolano, Raul Licausi, que es el embajador de su país ante la Comunidad del Caribe (Caricom).

Estados Unidos estuvo representado por la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, y el consejero del Departamento de Estado, Thomas Shannon.

El nuevo secretario general, que ya ha anunciado que no optará a la reelección, se comprometió a que, cuando deje el cargo, la OEA sea un organismo "más cercano, más eficiente, menos burocrático y que contribuya a la resolución de los problemas del hemisferio y sus ciudadanos".

En su discurso de unos quince minutos, Almagro trazó las líneas fundamentales de su gestión de cinco años, y aseguró que la prioridad será impulsar la transformación de la OEA en una entidad "más eficiente, menos bucrocrática y que contribuya a la resolución de los problemas de nuestro hemisferio".

"Mi administración hará del lema 'más derechos para más gente' su motivo de existencia, porque el hemisferio está harto de exclusión, de derechos políticos, económicos o sociales para algunos pero no para todos", dijo el diplomático uruguayo. Para Almagro, es prioritario "transformar la OEA a las realidades del siglo XXI".

La desigualdad y la exclusión, apuntó el nuevo secretario general de la OEA, "sigue siendo una preocupación presente en todos nuestros países, desde Canadá hasta la Patagonia". Almagro recordó que todos los días "miles de americanos emigran en busca de un mejor futuro", y por eso apuntó que "sus derechos deben ser asegurados".

Almagro fue elegido Secretario General de la organización continental el pasado 18 de marzo, en una disputa en que fue candidato único para sustituir al chileno José Miguel Insulza, quien ocupó la secretaría general por una década.

Recuperar la credibilidad

En todos sus discursos Almagro ha dejado claro que el surgimiento de entidades como la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) han obedecido a necesidades específicas en la región, pero también a espacios que la OEA ha dejado de ocupar, enredada en su propia burocracia.

Sobre ese asunto, este martes expresó que "debemos fortalecer las capacidades de negociación, de mediación y de construcción de consensos en esta OEA que nos alberga a todos los países del hemisferio".

Para la superación de la crisis interna y la conducción de la renovación de la OEA, Almagro cuenta con un capital político personal envidiable: el apoyo de todo el espectro político continental, desde Caracas a Washington.

El ex canciller uruguayo fue electo al cargo de Secretario General con nada menos que 33 votos a favor, sin votos en contra y con una misteriosa abstención que jamás fue revelada.

Otro desafío de Almagro será fortalecer el sistema regional de derechos humanos, que es conducido por la Comisión (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).