Alemania, el nuevo motor de la zona euro

En medio de la crisis económica, muchos lamentan que Berlín no asuma el papel de líder en el escenario internacional.
Ayer comenzaron los festejos históricos en la capital germana.
Ayer comenzaron los festejos históricos en la capital germana. (Fabrizio Bensch/Reuters)

AFP

Veinticinco años después de la destrucción y caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 2009, el poder en Europa está hoy en manos de Alemania y no de Bruselas, París o Londres, y la crisis que persiste en la eurozona refuerza esa posición, según coinciden diversos analistas.

"Vencimos a los alemanes en dos oportunidades y aquí están de vuelta", profetizaba la ex primera ministra británica Margaret Thatcher después de la caída del Muro, manifestando el temor de que la reunificación de las dos Alemania, del Este y del Oeste, desembocara en el predominio de Alemania en Europa.

Baste acordarse de Atenas en 2012, en el peor momento de la crisis de la zona euro, para admitir que esos temores se concretaron: la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, era satirizada en Grecia con alusiones al nazismo y recibida con manifestaciones hostiles a la política de austeridad, considerada por muchos como una orden de Berlín.

"Antes de la caída del Muro, Alemania estaba un poco al margen de Europa. Hoy es el centro de Europa desde el punto de vista geográfico, económico y político", afirma Karel Lannoo, director del Centro de Estudios Políticos Europeos de Bruselas.

La Alemania reunificada se impuso como el gigante de la Unión Europea (UE), representando más de 27% de la producción de la eurozona.

Por su peso económico, se recurrió a ella más que a cualquier otro socio para pedirle ayuda ante la crisis financiera de 2008-2009 para los países excesivamente endeudados y evitar el hundimiento de Europa.

Temiendo la oposición de sus electores, Merkel se mostró reticente primero respecto al uso de fondos alemanes para alimentar un fondo destinado a restaurar la confianza en la divisa europea, lo que le valió el apodo de "Señora No".

Pero la canciller al fin cedió y prometió su apoyo a ese mecanismo destinado a proteger a los Estados más frágiles de la UE. A la vez, encabezó un pequeño grupo de países, en su mayoría de Europa del Norte, que exigieron una disciplina presupuestaria más estricta y medidas de austeridad impopulares.

"Desde el inicio de la crisis en la eurozona y el consiguiente debate sobre el poder de Alemania en Europa, los efectos de la caída del Muro aparecen con un sesgo muy distinto que en ocasión del 20 aniversario", afirma Hans Kundnani, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, con sede en Berlín.

Los analistas estiman que el poder actual de Alemania se debe a sus recientes éxitos económicos: hace apenas unos años, a inicios del 2000, se la consideraba todavía como el "enfermo" de Europa.

La potencia de Alemania es "probablemente provisoria", considera Lannoo, señalando sus "problemas económicos a largo plazo", en especial la disminución demográfica y la baja tasa de natalidad.

El experto asegura que la debilidad económica actual de Francia transformó el binomio franco-alemán, tradicional motor de Europa, ahora muy desequilibrado.

Paradójicamente, en momentos en que la crisis económica europea ha afianzado el papel de Alemania, muchos lamentan que Berlín no asuma un papel de liderazgo en el escenario internacional.