Alemania urge a la UE a no dejar a Grecia "sumirse en el caos" ante crisis migratoria

La canciller alemana, Angela Merkel, advirtió a la Unión Europea sobre el drama humanitario de miles de migrantes bloqueados en territorio griego tras el cierre de fronteras en los Balcanes.
Refugiados cargan con sus niños mientras esperan a cruzar a Macedonia, en el puesto fronterizo de Idomeni, en Grecia
Refugiados cargan con sus niños mientras esperan a cruzar a Macedonia, en el puesto fronterizo de Idomeni, en Grecia (AFP)

Atenas

La canciller alemana, Angela Merkel, estimó este domingo que la Unión Europea no puede dejar "sumirse en el caos" a Grecia, donde miles de migrantes se encuentran bloqueados tras el cierre de fronteras en los Balcanes.

Grecia advirtió que el número de migrantes bloqueados en su territorio podría triplicarse en marzo, hasta alcanzar un total de 70 mil personas, después que países de los Balcanes limitaran el número de entradas de migrantes que atraviesan sus territorios rumbo a Europa occidental.

"¿Pueden ustedes creer seriamente que los países de la zona euro hemos combatido hasta el final por que Grecia se mantenga en el euro (...) para que, un año más tarde, ya sobre el final, dejemos (...) a Grecia sumirse en el caos?", se preguntó Merkel durante una emisión de televisión en la cadena pública ARD.

"Mi maldito deber y mi obligación es que esta Europa debe encontrar un camino conjunto", aseguró con un lenguaje poco habitual en la canciller, quien dijo estar en contacto con el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

Poco antes, el ministro griego de Política Migratoria, Yiannis Mouzalas, había indicado que el número de personas que podrían quedar bloqueadas en suelo heleno en marzo oscilaría "entre las 50 y las 70 mil". "Hoy hay 22 mil refugiados y migrantes" en Grecia, añadió en una entrevista otorgada a la cadena de televisión Mega Channel.

Cerca de 6,500 refugiados permanecían bloqueados este domingo en el puesto fronterizo de Idomeni, en el norte de Grecia, en la frontera con Macedonia. Otras 500 se instalaron en una gasolinera a doce kilómetros de distancia. Las autoridades macedonias habían dejado entrar la víspera a sólo 300 personas por este puesto fronterizo, que permaneció cerrado el domingo.

Varios cientos de migrantes se manifestaron este domingo, acostándose sobre las vías férreas cercanas a Idomeni, constató la AFP. Muchos refugiados se congregaron a continuación cerca de la barrera que separa ambos países, pidiendo a los macedonios que les dejaran entrar.

Idomeni se ha convertido en un cuello de botella tras la decisión, la semana pasada, de Skopie de rechazar el acceso de los afganos a su territorio y de endurecer el control de documentos de identidad para sirios e iraquíes.

Y la situación podría empeorar aún más después que Eslovenia y Croacia, miembros de la UE, así como Serbia y Macedonia, decidieran el viernes limitar a 580 el número de personas que transitan diariamente por sus territorios.

La medida se produce en respuesta a una decisión similar de Viena que la semana pasada limitó a 80 el número de demandantes de asilo y a 3,200 el de personas que pueden cruzar a su territorio por día.

La decisión de estos países de la ruta de los Balcanes irritó profundamente a Atenas, que llamó a consultas la semana pasada a su embajadora en Viena tras una reunión a la que no se invitó a Grecia.

El jefe de gobierno austriaco, Werner Faymann, fue más allá este domingo, al acusar a Grecia de comportarse "como una agencia de viajes" por dejar pasar libremente a los migrantes que se desplazan hacia el oeste de Europa.

"Grecia acogió el año pasado a once mil demandantes de asilo, nosotros a 90 mil. Esto no debe volver a reproducirse", dijo el dirigente socialdemócrata en declaraciones al diario Österreich.

"Restablecer" Schengen

Frente a las divergencias europeas sobre la cuestión de los migrantes, el papa Francisco llamó a los países del bloque a encontrar una respuesta unánime y a "repartirse equitativamente el peso" de su acogida.

El pontífice argentino, que habló durante el Ángelus celebrado en la plaza San Pedro del Vaticano, elogió a "Grecia y otros países que están en primera línea" aportando "una ayuda generosa, que requiere la cooperación de todas las naciones".

Con el objetivo de encontrar un eventual consenso sobre la gestión de la crisis que divide a los europeos, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, viajará del 1 al 3 de marzo a Austria, Eslovenia, Croacia, Macedonia y Grecia, antes de una cumbre UE-Turquía el 7 de marzo.

El desafío lo planteó el comisario europeo de Migraciones, Dimitri Avramapoulos, quien advirtió que Europa iría directa al "desastre" si no había consenso durante esta cumbre en Bruselas. Para la canciller alemana, las conversaciones abordarán la manera de "restablecer el sistema [de libre circulación] Schengen paso a paso con Grecia".

Atenas, por su parte, parecía contar con un descenso de la llegada de migrantes procedentes de Turquía, con una campaña informativa en territorio turco sobre el cierre del paso fronterizo de Idomeni y el despliegue previsto de barcos de la OTAN en el mar Egeo.