Alcalde de Roma retira dimisión y se planta ante Renzi

La decisión del alcalde, cirujano de 60 años acusado de malversar fondos públicos, supone un pulso al primer ministro Matteo Renzi, de su mismo partido, el socialdemócrata Partido Demócrata.
El alcalde de Roma, Ignazio Marino, saluda a sus seguidores a su llegada al ayuntamiento capitalino, el Campidoglio, el pasado domingo
El alcalde de Roma, Ignazio Marino, saluda a sus seguidores a su llegada al ayuntamiento capitalino, el Campidoglio, el pasado domingo (EFE)

Roma

El alcalde de Roma, Ignazio Marino, retiró hoy su dimisión, presentada el pasado 12 de octubre, pese a no contar con la confianza del primer ministro italiano y presidente de su formación, Matteo Renzi, del Partido Demócrata (PD).

Marino había dimitido tras la presión política ejercida en su contra al revelarse que presuntamente malversó fondos públicos al pagar con su tarjeta de crédito oficial algunas cuentas de restaurantes, aunque el alcalde dijo que no cometió irregularidades.

"De esta cuestión se ocupa (Matteo) Orfini, que tiene mi apoyo total", dijo ayer Renzi desde Cuba, donde se encontraba en viaje oficial, en alusión a las órdenes dadas a los concejales del PD en el Ayuntamiento romano por el comisario del partido en la capital para que retiraran su apoyo a Marino.

Pero apenas llegado a Roma desde La Habana, el socialdemócrata Renzi se encontró con el siguiente tuit de Marino: "He decidido retirar las dimisiones presentadas el pasado 12 de octubre".

El alcalde ya había avisado cuando presentó su renuncia de que existía un plazo legal para confirmarla o retirarla, que vencía el próximo 2 de noviembre, y los últimos días en los alrededores del Campidoglio, sede del Ayuntamiento, se asistió a una expectación constante por si Marino daba marcha atrás.

Esto fue precisamente lo que anunció hoy Marino, cirujano de profesión y de 60 años, que ha gobernado la capital desde el 12 de junio de 2013 y que en 2015 ha visto cómo la situación de su ciudad ha protagonizado el interés de medios internacionales por lo que aquí se ha denominado la "degradación de Roma".

El descubrimiento de la infiltración de la mafia en el Ayuntamiento de la capital italiana y las deficiencias en la gestión de los servicios de recogida de basuras y limpieza, así como el mal funcionamiento de los transportes, han sacado los colores a Roma y suscitado la comparación con la capital económica del país, Milán.

El comisario anticorrupción, Raffaele Cantone, lanzó el miércoles al cirujano Marino una acusación contundente: Roma "no tiene los anticuerpos necesarios" para combatir el fenómeno de la falta de honestidad en los asuntos públicos.

Y Cantone, a quien nombró Renzi para el cargo que desempeña, estimó que Milán es ya "la capital moral" del país tras la degradación rampante de la ciudad que gobierna Marino. Hoy, tras conocerse la retirada de la dimisión, al menos seis miembros de la junta municipal anunciaron sus renuncias, lo mismo que hizo el vicealcalde, Marco Causi, todos ellos del PD.

"Estoy dispuesto a enfrentarme con la mayoría", insistió Marino al abandonar la alcaldía por la tarde entre la máxima atención mediática, antes de añadir: "Quiero una discusión abierta y transparente". El anuncio de hoy de Marino se produjo después de la reunión que durante la mañana mantuvo Orfini en la sede del PD.

Según los medios italianos, en esa reunión Orfini instó a los concejales del PD en el Ayuntamiento a dimitir en caso de que Marino revocara su decisión. Según la ley de entes locales, la disolución del Ayuntamiento se debe producir si dimiten la mitad más uno de sus miembros, lo que en el caso de Roma obligaría a la renuncia de al menos 25 concejales para que fuera efectiva.

En el Ayuntamiento romano 19 de los miembros de la junta que lo dirige son miembros del PD así que, para echar a Marino, harían falta más dimisiones. El pasado día 20 el propio alcalde recordó que aún le quedaban algunos días para "reflexionar y verificar", por lo que dejó abierta la posibilidad de retirar la dimisión.

Fue entonces cuando explicó a la prensa que había prestado declaración ante la fiscalía de Roma como "persona informada" y garantizó que no estaba siendo investigado por presunta malversación de fondos públicos del ayuntamiento.

El alcalde anunció su dimisión el día 8 tras la polémica por unas facturas de cenas supuestamente privadas y pagadas con la tarjeta de crédito del ayuntamiento y la oficializó el 12 de octubre, pero precisando que la ley le daba 20 días para poder retirarla.

El alcalde defendió que nunca ha usado dinero público y explicó que, incluso en su último viaje oficial a Nueva York para un encuentro con los responsables de la ciudad en viviendas sociales, cuando terminaba en Estados Unidos sus vacaciones, pagó de su bolsillo el hotel.