Mueren tres miembros de la ONU en ataque en Kabul

El atentado, reivindicado por los talibanes, ocurrió en un restaurante en la capital afgana y causó la muerte de otras trece personas, una de ellas, miembro del Fondo Monetario Internacional.
El atentado ocurrió hacia las 19 horas en un restaurante comúnmente visitado por diplomáticos.
El atentado ocurrió hacia las 19 horas en un restaurante comúnmente visitado por diplomáticos. (AFP)

Al menos 16 personas, incluyendo extranjeros, tres de ellos miembros de la Organización de las Naciones Unidas y otro del Fondo Monetario Internacional, murieron en un atentado suicida en Kabul contra un restaurante este viernes, indicó la policía, que atribuyó el ataque a los talibanes.

Cuatro empleados de la misión de la ONU en Afganistán, que se encontraban en las proximidades del restaurante, "podrían figurar entre las víctimas mortales", señaló la organización. Asimismo, entre las víctimas figurarían miembros de otros organismos internacionales.

Posteriormente, desde Nueva York, la ONU confirmó la muerte de tres de sus miembros durante este ataque.

Frahan Hag, portavoz adjunto del organismo, citando al secretario general Ban Ki-moon, expresó: "estos ataques contra civiles son inaceptables y constituyen una violación flagrante a los derechos humanos internacionales (...) Ban condena este ataque en los términos más enérgicos".

Más temprano, el FMI había anunciado la muerte de un representante en este país.

"Acabamos de enterarnos de que nuestro querido colega Wabel Abdalá, nuestro representante residente en Afganistán, murió en el atentado a un restaurante en Kabul", declaró Christine Lagarde, directora general del FMI.

Entre los muertos también figuran dos ciudadanos canadienses, se informó el viernes desde Ottawa.

"Había tres atacantes. Todos murieron. Desgraciadamente, también murieron 14 personas, incluyendo a algunos extranjeros", indicó el jefe de policía de la ciudad a la prensa.

"Un kamikaze se hizo estallar en el exterior del restaurante" y, aprovechando la confusión, otros dos hombres entraron y comenzaron a disparar y matar a los comensales.

El atentado ocurrió hacia las 19 horas locales según el ministro adjunto del Interior, Mohammad Ayub Salangi.

El mismo se produjo en la "Taberna del Líbano" un restaurante muy apreciado por los diplomáticos, los trabajadores humanitarios y otros expatriados que viven en la capital afgana.

El atentado fue reivindicado por el portavoz de los talibanes Zabiullah Mujahid, en un correo electrónico enviado a la AFP.

Varias personas presentes en el lugar en el momento en que ocurrió el ataque, describieron escenas de inusitada violencia.

"Estaba sentado junto a unos amigos en la cocina cuando ocurrió la explosión", declaró a la AFP Abdul Majid, uno de los cocineros de "La Taberna del Líbano".

"Entraba humo en la cocina y en un principio creí que se trataba de un accidente con una bombona (garrafa), pero enseguida un hombre entró gritando '¡Allah akbar!' ("Dios es grande"), y comenzó a disparar", añadió.

"Uno de mis colegas fue alcanzado y se desplomó (luego moriría). Entonces corrí hacia el techo del edificio y salté a la casa vecina", apostilló. Con fracturas en ambas piernas, Majud fue posteriormente hospitalizado.

En Washington, la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki, "condenó en los términos más firmes este acto de terrorismo indigno", mientras que el jefe de la misión de la ONU en Afganistán, Jan Kubis, lo juzgó "inaceptable".

Este ataque tuvo lugar cinco días después de un atentado suicida perpetrado por un 'kamikaze' talibán, que hizo estallar su carga de explosivos contra un vehículo de la policía en Kabul, matando a dos personas, una de ellas miembro de las fuerzas del orden afganas.

Los rebeldes talibanes lanzan regularmente ataques contra Kabul, en particular contra los símbolos del poder. El año pasado, los insurgentes perpetraron un violento atentado contra la Suprema Corte de justicia, que se saldó con 15 muertos, y otro contra la presidencia, con tres víctimas mortales, no obstante, a pesar de éstos, en Kabul se había registrado relativamente poca violencia en los últimos meses.

Expulsados del poder en 2001 por una coalición encabezada por Estados Unidos, los talibanes se han lanzado desde entonces a una insurrección mortífera en Afganistán y, por el momento, todos los intentos de negociaciones de paz han sido infructuosos.

Esta violencia peristente preocupa en particular a la OTAN, cuyas fuerzas serán retiradas del país antes de fines de este año. Esta retirada debe realizarse en un contexto político muy sensible, con elecciones presidenciales previstas para el próximo 5 de abril.