Adou, “el niño de la maleta”: la historia con un final feliz

El pequeño africano de 8 años fue portada del ‘New York Times’, al llegar a España como un polizón.
Adou y su madre Lucie.
Adou y su madre Lucie. (EFE)

Madrid

Hace un mes, en uno de los controles fronterizos rutinarios de equipaje en la ciudad española de Ceuta, la Guardia Civil (policía militarizada) descubrió que dentro de una maleta se encontraba Adou Ouattara, un niño de 8 años de Costa de Marfil, al que se le bautizó como el “niño de la maleta”.

Los agentes, asombrados por lo que observaron a través del escáner de equipaje, abrieron rápidamente la maleta y vieron al pequeño en posición fetal, hambriento y sediento como consecuencia de los casi 40 grados que tuvo que soportar dentro de la maleta que portaba una mujer marroquí de apenas 19 años, que en un principio se hizo pasar como familiar.

“El desenlace pudo haber sido trágico. El niño llevaba horas sin comer ni beber y sometido a las altas temperaturas. De hecho, no entendemos cómo pudo soportar todo esto un niño tan pequeño”, explicaron agentes locales.

La Guardia Civil descubrió que Adou no tenía ningún parentesco con la mujer y posteriormente se detuvo, en el mismo control fronterizo de El Tarajal, a Alí Ouattara, que llevaba el mismo apellido que el pequeño y que después confesaría que era su padre.

Horas más tarde, los agentes ubicaron a la mujer que portaba la maleta como integrante de una banda dedicada al tráfico de inmigrantes, encargada de llevar a éstos desde el África subsahariana hasta la frontera de Marruecos con España y que muchas veces dejan a su suerte.

El plan de Alí fue el siguiente: pagó a esa red de traficantes para que llevaran a Adou hasta la ciudad de Ceuta y posteriormente viajar padre e hijo a Fuerteventura (Islas Canarias, sur de la península ibérica) para encontrarse con Lucie, la madre del pequeño y residente española.

La policía envío a prisión a Alí y a la mujer que transportaba la maleta y enseguida realizó al padre y al niño muestras de ADN para confirmar la paternidad. A la semana siguiente, Lucie viajó para encontrarse con Adou, que fue ingresado en un centro de internamientos y puesto a disposición de la fiscalía local de menores.

“El niño casi se cae por el pasillo al ver a su madre”, relató el abogado sevillano Juan Isidro Fernández, quien estuvo presente en ese momento que la madre esperaba con muchas ansias.

El abrazo se produjo en uno de los pasillos del centro de menores, donde la mujer no pudo evitar derramar lágrimas y su hijo, nada más verla, corrió a abrazarla para fundirse en un abrazo.

Un mes después, y tras resultar positivos los análisis de ADN, Adou se volvió a reencontrar con su madre pero esta vez para viajar juntos hasta Fuerteventura, ya que el gobierno de España concedió al pequeño la residencia por un año.

La historia del pequeño Adou, cuyo reagrupamiento familiar había sido denegado por el escaso sueldo de su progenitor, tuvo un final feliz para la familia, ya que la madre pudo volver a abrazar a su hijo y firmar los documentos correspondientes para volver a tutelarlo.

Además, Lucie pagó la fianza de 5 mil euros para que Alí saliera de prisión. El dinero lo reunió gracias a donativos de gente de varios países y de organizaciones civiles, pues el caso del “niño de la maleta” le dio la vuelta al mundo y fue portada incluso del diario New York Times.

El caso del “niño de la maleta” tuvo un seguimiento diario por parte de toda la prensa europea y por las redes sociales hasta su feliz final.

“Hoy es un dulce día para todos”, expresó María Antonia Palomo, jefa del Área de Menores de Ceuta, quien destacó la repercusión mediática de este caso. “La madre ha llorado pero hoy se lo lleva con una maleta, pero con ruedas”, bromeó.