Aclaran que los santos ni son perfectos ni son Dios

Pedro Fernández, penitenciario y superior de una de las cuatro Basílicas papales, resaltó que se trata del proceso más rápido de la historia de la iglesia.

Ciudad del Vaticano

Un santo no es sinónimo de perfección, mucho menos podemos considerarlo un Dios, sentenció el superior de la casa de dominicos Santa María la Mayor, Pedro Fernández, postulador de tres causas de canonización, entre ellas de los mexicanos Luis María Martínez y la madre María Angélica.

En entrevista con Notimex, el dominico de origen español dejó en claro a quienes cuestionan la santidad de Juan Pablo II que elevar a los altares a alguien no quiere decir que no haya tenido defectos o que se haya equivocado.

“A veces oigo cuestionamientos hacia Juan Pablo II o Juan XXIII, pero todos los santos tienen defectos, no obstante son santos porque además de la fama de santidad, se ha comprobado que vivieron las virtudes en grado heroico”, indicó.

“La única que no cometió pecados es la santísima virgen María, todas las demás creaturas humanas somos pecadores, pero en algunos que la iglesia canoniza, se ve más claramente ese combate espiritual en contra del pecado hasta llegar a vivir las virtudes cristianas, las tres teologales y las cuatro cardenales en grado heroico”.

Lo que es cierto, admitió, es que más tarde, “se podrá conocer todavía mejor la historia, sobre todo la de Juan Pablo II porque es más reciente, hace nueve años de su muerte, supongo que la historia progresará en el conocimiento de su vida, de sus virtudes, y quizás también de sus defectos, ¿porque no?”.

“Habría que saber en concreto cada una de las dificultades y quienes las ponen para poder responder y ver si efectivamente se ha tratado un defecto o si se trata de algo que convenía estudiar mejor, con más tiempo, lo que es cierto, que si la iglesia procede a la canonización, será porque se habrán hecho ya los estudios necesarios”, apuntó.

Pedro Fernández, penitenciario y superior de una de las cuatro Basílicas papales, resaltó que se trata del proceso más rápido de la historia de la iglesia.

“Son sólo nueve años y fue el papa Benedicto XVI quien comenzó el proceso de Juan Pablo II, como un privilegio, porque en un caso normal, habría que esperar más tiempo, en su caso por fama de santidad, recordemos que cuando el papa muere se le presenta como santo súbito”, señaló.

De acuerdo con el sacerdote, es la primera vez que se realizarán dos canonizaciones juntas, lo que hizo Juan Pablo II fue beatificar a dos papas, a Juan XXIII y a Pío Nono en la misma ocasión, pero fue beatificación, subrayó.

Resaltó que es común que los papas lleguen a ser proclamados santos, todos los papas hasta el papa Liberio están canonizados, más bien, aclaró, la iglesia los venera como santos, no canonizados, porque ese proceso como tal, inició después, los primeros santos canonizados son del siglo XIII, es decir con el proceso que hoy se conoce.

Antes era una voz común del pueblo que los canonizaba, pero llega un momento en que la iglesia ve la importancia de este acto y entonces exige y es normal un proceso, lo primero que se ve, es si hay fama de santidad o no, en que se basa y después hacer un proceso para ver si realmente vivieron o no, las virtudes en grado heroico.

En este sentido, hizo votos para que esta doble canonización le de más vigor a la iglesia católica, “esperemos que si, pues la iglesia después del Concilio presenta situaciones que necesitan ser clarificadas, hay cierta confusión”, anotó.

Según el sacerdote, la confusión de algunos dentro de la misma iglesia, es si reformar el Concilio en la continuidad o no, porque debe ser proceso respetando siempre la verdad, la cual nunca cambia, lo que cambia es la forma de presentarla; porque ni siquiera el papa puede cambiarla, porque lo primero que hace cuando acepta ser papa, es comprometerse en la defensa de la fe.

No se trata de ser veletas de los tiempos, el reto es que la iglesia siga siendo siempre la misma iglesia de Jesucristo, pero cercana a las personas.

Es verdad que la iglesia tiene que acercarse en este sentido a la gente. Los santos y la historia de la iglesia está hecha sobre todo por santos, los santos siempre estuvieron cerca de la gente e hicieron lo que tenían que hacer a favor de los demás.

Entre las similitudes de ambos papas, detalló que Juan XXIII es el que inicia, el que convoca al Concilio Vaticano II, mientras que Juan Pablo II, es el que tiene más tiempo para interpretarlo y aplicarlo.

Además, tienen en común que son dos papas que fueron muy bien acogidos por la gente, cercanos y que tuvieron ese don de que la gente los captara como cercanos, como buenos.

Pero “no me gusta hablar como el papa bueno, porque eso significa que los otros son malos, y no es así, todos son buenos, pero cada quien de acuerdo al tiempo histórico de su época”, apuntó.

Actualmente Pedro Fernández lleva tres procesos de canonización, uno de Cuba y dos mexicanos, en estos dos últimos, lleva más de 10 años. El primer estudio que entregó fue el de la madre María Angélica en el año 2000, es decir, un proceso generalmente muy largo.

Resaltó la importancia de los milagros comprobados dentro del proceso, “si la iglesia ve oportuno hacer un proceso de canonización, es importante una prueba del cielo, porque el milagro es una actuación de Dios, algo que no se explica científicamente”.